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Gustavo Díaz

Álvaro Díaz nació en la ciudad de Montevideo, Uruguay a las 9:25 AM de un día de Noviembre de 1962 y en la actualidad reside en el sudeste de México.
Sus primeros estudios fueron en colegios católicos y llegó a tomar la primera comunión vestido con una prístina túnica con encajes en el cuello y con un rosario entre las manos. Posiblemente fue la última vez que se le vio como a "un angelito".
A los 7 años, Alvarito era conocido en el barrio (por niños y adultos) como el "científico loco". Sabedor de que el mote era infundado, se aisló en el altillo, haciendo experimentos con su juego de química, analizando alas y patas de insectos con un microscopio de plástico y haciendo saltar ranas muertas con impulsos eléctricos.
Su infancia fue poco común y antes de los 8 años de edad ya había tenido problemas con la policía. Fabricó un cañón con un tubo metálico, bolas de un rodamiento y pólvora de fuegos artificiales. Hubiese sido digno de admirar, si no fuera porque decidió probar su artefacto disparando al portón del vecino de enfrente.
A los 9 años terminó de leer el Sears & Zemanski (un libro de Física bastante avanzado que no explicaba demasiado bien la teoría de la relatividad). Por algún tiempo, dijo "Nevton" en lugar de Newton y no podía comprender cómo era posible que el universo conocido existiera entre una temperatura y una velocidad (el cero absoluto y la velocidad de la luz).
A los 10 años fue tesorero de "el Club de los Patitos de Hule", que constaba de tres miembros (él y sus dos primos). Pero no duró mucho, ya que fue acusado de "malversación de fondos" cuando, en vez de comprar un disco de rock, compró uno de boleros.
Aburrido de una educación tradicional, letárgica y poco desafiante, tomó la opción de ser autodidacta. Ocupó los espacios libres en las paredes con reproducciones de obras de arte y desistió de títulos y diplomas que, aunque le hubiese permitido comprar obras de arte originales, no le hubiesen dejado lugar para colgarlas. Se autocalifica como un "autodidacta profesional", ya que vive de lo que aprendió solo.
La lista completa de sus profesiones es inabarcable, pero incluye: agente inmobiliario, programador de computadoras, editor, periodista, conductor radiofónico, artesano, músico, inventor, asesor en energías renovables, agente de seguros...
Ahora dice que quiere ser escritor. Dice también que con escribir no alcanza, que la categoría de escritor solo la otorgan los lectores. No tiene fe, pero tiene esperanza...
27 de Septiembre de 2013
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