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DELFINGG

La Palabra de Dios se expresa por Juan en visiones, que Delfín traduce en
imágenes.

Antes de que comiences a contemplar estas imágenes, describo el marco que las encuadra y guarda: Pancorbo y su iglesia de Santiago.

Otros lugares conservan o conservaron versiones del Apocalipsis que
respondían a otras culturas, inquietudes y tiempos: Liébana, Gerona. . . De esos lugares tomaron su nombre. Así lo ha hecho el «Apocalipsis de Pancorbo».
A cada uno de los cuadros acompañará una breve glosa, por si quieres leerla.
En cada glosa las palabras son (en mi intención) minúsculas, muy minúsculas y
balbucientes; eco de otro eco, el que ha percibido Delfín, y que viene de aquella «voz potente» que oyó Juan.

Quiero avisarte que lo que vas a contemplar no es sólo una ilustración del
Apocalipsis y muestra del hacer de un pintor. Pretende sobre todo ser imagen y palabra de esperanza.

Delfín va a la zaga de Juan (yo a la zaga de Delfín); el Vidente de Patmos se
propuso animar a los creyentes, humillados y perseguidos, al seguimiento del
Evangelio, abriéndoles esa otra dimensión donde los opuestos valen: «Los
vencidos son los vencedores» después de que la Palabra, hecha carne, humilde y crucificada, mostrase a la humanidad el horizonte de la otra «lógica» de Dios, «el misterio oculto a todos los tiempos».
Puede parecer a veces que los caminos de la vida nos llevan al final «a
ninguna parte». Si la contemplación de este Apocalipsis contribuye a disipar
en algo tus dudas, si entrevés la meta de la difícil andadura humana, la visión y
la palabra, que ahora se te ofrecen, habrán conseguido su verdadero propósito.

CAMINANTE:
Ir peregrinando por la vida para indagar y descubrir, equivocarse a veces y
rectificar, buscar...

Me ilusiona ser peregrino: La experiencia me dice que siempre se encuentra
algo nuevo, interesante para uno mismo y que merece ser compartido.

Soy "pintor romero" en busca deformas y colores, con aciertos y fracasos. En el
éxodo de mi vida, como cura (me gusta la palabra "cura" y la de "pintor" a
secas) mi ilusión y creo que mi misión es la de contar, a cuantos pueda
encontrarme en el camino, las experiencias y descubrimientos que han ido
configurando mi andadura por la vida.

Una peregrinación debe ser un viaje de ida y vuelta con mucho de ascético y
algo de mística. Creo que es un deber compartir con los demás, durante el
camino de regreso, todo el bagaje acumulado en viaje de ida.

Yo he peregrinado por el Apocalipsis de S. Juan; he viajado por las veredas
enigmáticas, desconcertantes, incomprensibles a veces, de las visiones del más
joven de los Apóstoles de Jesús.

Después de consultar parte de la biografía escrita sobre el Apocalipsis, me he
sentido como peregrino que, perdido e indeciso entre los vericuetos de su
andadura y no sabiendo qué rumbo tomar, decide abandonarse a la "brisa de
Dios" y caminar leyendo y releyendo despacio —sin prisas pero sin pausas— el mensaje del Vidente; dejándose empapar de las insinuaciones del espíritu
reposado, sin pretender otra cosa que narrar, de una manera gráfica, las
visiones que S. Juan tuvo en la Isla de Palmos.

Como todo peregrino, voy recorriendo el camino sin medir el tiempo y sin
prever si llegaré felizmente a la meta. No sé si lo que siento y experimento es
real o ficticio: fantasías subjetivas producto del cansancio o realidades más o
menos objetivas del viajero que despierta para, despejado, emprender
nuevamente su andadura.

Si te haces peregrino por una jornada y caminamos juntos, permíteme que te
cuente, de la mejor manera y modo que sé, con formas y colores, cómo el
pasado, el presente y el futuro se hacen VISIÓN en el APOCALIPSIS DE SAN JUAN.

Para que la jornada resulte más atractiva y comunicativa nos acompañan otros
dos peregrinos:
JOSÉ Mª DÍAZ MOZAZ, viajero y compañero durante toda esta andadura, con quien he compartido, jornada a jornada, cada una de las visiones del Vidente de Patmos. Conocedor del hombre como sociólogo, narrador fácil, sensible y soñador como artista, es la garantía que ha hecho posible esta exposición del Apocalipsis en la Iglesia de Santiago de Pancorbo. Los comentarios a cada uno de los cuadros-visiones completan su significado y actualizan lo que pudieran ser mensajes en la agonía del segundo milenio.
XABIER PIKAZA IB ARRONDO, investigador y maestro en el conocimiento e interpretación del mensaje de Juan, se nos ha unido en las últimas jornadas del camino. Su colaboración con el estudio ORIGEN Y FIN DE LA VIOLENCIA en el Apocalipsis, es el broche que cierra esta comunicación.

A José M.q y a Xabier, a cuantos con ilusión y generosidad han hecho posible
esta publicación, y a ti, amable compañero de viaje: "MARANA-THA".
Pancorbo, en la Festividad de Santiago Apóstol del año 1992.