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Karen Caballero

Este libro va dirigido a adolescentes y jóvenes de temprana edad. Estoy tan segura como el que algún día todos nos iremos de este mundo, que si desde pequeña hubiera adquirido el hábito de ahorro tendría más seguridad al tomar decisiones en el presente, fuera una persona mucho más ordenada, una mejor administradora, tendría más disciplina para comprar y adquirir bienes y lo más importante: tuviera un fondo destinado a alguna inversión: llámese escuela, casa, carro, gastos personales, futuros negocios, regalos para navidad, gastos de emergencia, etc…

Sea mucho o poco el dinero que se nos brinda desde pequeños, el aprender a controlarlo, a utilizarlo y a sentirlo nuestro, nos hace capaz de concientizarnos de su valor, su poder y lo mucho que nos beneficia el guardarlo para utilizarlo en cosas realmente importantes al crecer, una vez definidas nuestras prioridades.

Intento formar un hábito en los adolescentes, para que al comenzar su vida laboral a los veintitantos… treinta y tantos… etc… les resulte sencillo tener una visión de qué hacer con su dinero y no les asombren los muchos gastos fijos y variables que tendrán que cubrir una vez que independicen su vida. Dinero que van a sentir propio y que se les escurrirá de las manos si no lo saben administrar e incluso invertir.

Si yo no hubiera tenido la costumbre de coleccionar juguetitos y barajitas de pequeña y hubiera sentido placer al tener dos mesadas completas juntas, hubiera crecido mi ambición de obtener un producto de más valor a largo plazo y de aumentar mis riquezas; para así conseguir algún producto de más valor cada vez conforme el paso del tiempo. 

Si bien es cierto que para buscar mejorar antes de cambiar lo visible debemos cambiar lo invisible, intentamos con este libro dar herramientas para atacar desde el pensamiento más puro y moldeable (el de un joven) incentivando valores, puliendo competencias y sembrando una semilla de prosperidad en las mentes de aquellos quienes son nuestro futuro como país. Sólo transformando la visión de un adolescente y agrandando sus sueños junto con sus posibilidades, ambiciones y ganas de prosperar, podremos en un futuro llenar a nuestro país de inversionistas, excelentes compradores y expertos en el ámbito financiero, tanto personal como global.

Intentamos también, eliminar las barreras mentales de un joven sobre la mediocridad o el empleo deseado por cualquier ciudadano común y una vida de comodidades limitadas. Queremos hacerle ver lo lejos que se puede llegar, lo grande que se puede ser y lo mucho que se puede tener con el grandioso hábito del ahorro.

Creo que debería existir un programa financiero en nuestro país para enseñarles a los jóvenes y adolescentes las mejores maneras de ahorrar, gastar su dinero e invertir. Con la esperanza de que cuando sean mayores, aumente la tasa de empleo en nuestro país, creen sus propias empresas donde darán trabajo a personas que lo necesiten, tengan la facilidad de adquisición de bienes, materiales y servicios, sepan identificar el costo beneficio de los productos y obtengan una mayor serenidad, estabilidad y libertad en su vida financiera.

Estando conscientes de que México puede ser un país de pequeños inversionistas, brindemos a nuestros pequeños pensantes la mejor herramienta para crecer financieramente: el hábito del ahorro.