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PatriciaMartinez

Introducción: La obesidad se ha convertido en una epidemia en todo el mundo. La inclusión del desayuno y la composición de éste desempeñan un papel importante en esta enfermedad. Objetivo: Examinar los efectos sobre la saciedad, el hambre y el apetito tras consumir cuatro desayunos a través de la ingesta de energía en una comida ad libitum, percepciones subjetivas y biomarcadores fisiológicos. Material y método: Estudio experimental de diseño aleatorizado y cruzado en una muestra de 10 voluntarios con cuatro condiciones: desayuno A (alto proteico, alta densidad energética), desayuno B (alto proteico, baja densidad energética), desayuno C (bajo proteico, alta densidad energética) y desayuno D (bajo proteico, baja densidad energética). Resultados: Los desayunos clasificados de mayor a menor saciante en cuanto a la comida ad libitum son B, A, C y D; siendo estadísticamente significativa la diferencia entre B y D (p≤0.05). En cuanto a las medidas subjetivas, el desayuno que provoca las menores sensaciones de hambre y apetito es el A (p≤0.05). En las medidas subjetivas de saciedad, son significativas las diferencias entre los desayunos A y B, A y D, C y D (p≤0.05). La saciedad a lo largo del día resulta significativa entre C y D; y el hambre a lo largo del día entre A y D, B y D. (p≤0.05) Conclusiones: Debido a estos resultados, podríamos afirmar que la proteína es el macronutriente que provoca una mayor sensación de saciedad. Los procesos de regulación del hambre, apetito y saciedad son muy complejos, y no dependen únicamente del tipo de nutriente mayoritario.