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Raulblanco

Toda acción requiere siete impulsos:
1) La decisión de actuar, 2) el desarrollo de la idea, 3) el impulso que la motiva, 4) la pureza de mantener la idea inmaculada, 5) la concentración en la ejecución, 6) la sabiduría de eliminar imperfecciones y 7) la paz que evita que la acción pueda ser alterada. Cualquier acción requiere estas siete partes. Y cada parte es una vibración, un impulso distinto de la energía.
- Todo es energía, todo son vibraciones, el mundo real es el invisible. El aparente, el que vemos, es como el envoltorio material del invisible.
- La Creación entera está hecha con esa energía. Emitiéndola, en términos de amor, se ha creado todo.
- Nosotros, seres capaces de pulsar ese amor, y de crear, somos el flujo de energía que a cada momento irradiamos.
Amar a Dios sobre todas las cosas, vivir en la presencia del Señor es mantener en nosotros los siete impulsos de amor, que rigen cada parte de la acción. Al emitir juntos los siete sentimientos de amor, manifestamos la verdad, la naturaleza de Dios.