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SoniaValeroSanchez

El proceso de parto ha sufrido muchos cambios en un breve periodo de tiempo. No hace muchos años, el embarazo y el parto eran acontecimientos que transcurrían al amparo del hogar, asistidos por parteras. Posteriormente, derivado del modelo mecanicista de salud y enfermedad, aparece la institucionalización del mismo, surgiendo una nueva manera de asistir esta etapa de la vida de la mujer, entrando en juego la medicalización e intervención y por tanto la “patologización” del proceso. 

El parto pasa a ser visto como una enfermedad con la consecuente necesidad de intervención médico-quirúrgica. Ello implica la conversión en un proceso altamente intervencionista y medicalizado en el que priman medidas terapéuticas y quirúrgicas, imponiéndose la parte biológica sobre su parte social. 

La idoneidad del intervencionismo y la medicalización del parto es ampliamente cuestionada hoy en día, naciendo el concepto de "Violencia Obstétrica" como fenómeno vinculado a la violencia de género, que hace referencia a la apropiación del cuerpo y los procesos reproductivos de la mujer por parte del personal de salud, que se expresa en la patologización de un proceso natural, trayendo consigo una pérdida de autonomía y la merma de la capacidad de decisión, impactando negativamente en la vida de la mujer.