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Rubén Fernández Ucha

  Nací en Langreo, en Semptiembre de 1981.

Mi vida, ha sido tan estúpida, irrelevante y absurda como la de cualquier otro ser humano, cosa que por otra parte, me importa una mierda. Escribo desde los diez años, porque no conozco otra forma de expresar ordenadamente mis pensamientos.

Personalmente, opino que mis escritos son mediocres, pero creo que la mayoría de los escritores actuales tienen el mismo problema. No me considero único ni especial, ni creo que esté destinado a otra cosa que no sea malgastar mi vida en trabajos disparatados, humillantes y mal pagados. Cago varias veces al día y me masturbo regularmente, fantaseando con follarme salvajemente a cientos de mujeres.

Mi mente es tan sucia como la de cualquiera de vosotros. Es más, probablemente haya deseado correrme en la cara de alguna de vuestras madres, cosa por la que nadie puede culparme.

No me interesa la política, ni la economía. No me preocupan los derechos humanos ni las guerras y tampoco que Israel use bombas de racimo para masacrar a civiles. Todo eso forma parte del gran juego que se lleva reproduciendo en este planeta desde hace cientos de años. Y siempre sera igual. Nada de eso me importa.

No me gusta trabajar, ni arrastrarme por las oficinas del INEM, vendiendo mi alma por una oportunidad, por la supervivencia diaria. No me gustan los jefes, ni las teleseries sobre medicos. Me importa una mierda la liga de futbol profesional o el campeonato de fórmula uno. No me gusta la moderación ni la sutileza. No las necesito. Huyo despavorido de la gente que alardea de sus "valores" y sus profundos ideales porque la vida me ha enseñado, que esos son los primeros en abandonar el barco cuando las cosas se ponen feas. No creo en el amor, ni en la justicia y mucho menos en la democracia. Esas palabras me narcotizan y contra más me las repiten, menos quiero oirlas. Solo son trampas infantiles. Estupidas palabras huecas, carentes de valor.

Y si ahora, tu me pidieses un pensamiento que naciera en lo más profundo de mi corazón, te diré que para mi el pedo de un indigente ebrio de vino barato, tiene tanto valor como las doctas opiniones de un ministro o premio novel. Me repugna la forma de vida de la que la mayoría de las personas somos víctimas circunstanciales. Es sucia, mezquina y cobarde. Creo que todos hemos perdido las agallas. Vivimos como cobardes y morimos como cobardes. Una de las pocas cosas que me gustan de esta gran cagada de rinoceronte que algunos llaman civilización, es el boxeo.

Es tan irracional y grotesco como todo lo demás, pero os puedo asegurar que he aprendido más de literatura viendo luchar a Frazier, Joe Luis o Jack Johnson  que leyendo la obra completa de Tolstoy, si me podeis entender. En mi humilde opinión, un escritor, puede aprender mucho viendo como dos hombres se destruyen mutuamente por la supervivencia.

Una visión objetiva de todo lo que me rodea me ha hecho entender que nada ni nadie merece realmente la pena. Y si alguno de vosotros cree que estoy equivocado, esperad diez años antes de pronunciaros al respecto. Veremos que pensais entonces de todo esto.

No voy a añadir nada más en esta reseña, porque no me apetece mucho, la verdad.

Si alguno de vosotros tiene interes en mi, le aconsejo que lea mis mediocres manuscritos. Probablemente os decepcionarán. Pero que queréis que os diga. Yo tampoco me corrí en mi primera visita a un burdel.

Solo os haré una recomendación. Antes de empezar a leer mi basura, recordad que no me gustais ninguno de vosotros y con toda seguridad yo os desagradaría profundamente si me conocieseis en persona, pero eso no importa.

Solo importa escribir con corazón, con verdadera rabia. Y eso no lo conseguireis tal facilmente. Hacedlo siempre asi, como si os fuera la vida en ello, porque os aseguro que es lo único que vale la pena. No hay nada más. Olvidad toda esa mierda del exito y las mujeres con grandes pechos y melenas dorados, porque no habrá nada de eso para vosotros y mucho menos para mi. Simplemente replegaos sobre vosotros mismos y e iniciar vuestra pequeña guerra. Y si no lograis encontrar el camino, seguid el rastro de la sangre, la que derramaron todos esos tipos feos, solitarios y hambrientos, que se encerraron en cuartos frios y llenos de goteras a escribir sus pensamientos alucinados, tratando de no volverse totalmente locos, mientras en el paraiso los relucientes farsantes, follaban, comían y saltaban de nube en nube. Esto es todo cuanto puedo deciros.

Que os den por el culo

7 de Febrero de 2009
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