bubok.es utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y a recordar sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Ver política de privacidad. OK
Buscar en Bubok

Alfonso Cordal Rodriguez

Creo que de lo más importante en este mundo es que nos comuniquemos, aunque no sepamos bien cómo hacerlo; cada uno que lo forje como intuya. Cada cual debe tener siempre muy claro que no se puede esperar a que la vida se adapte a uno, sino que debemos ser nosotros quienes nos acomodemos a la vida, y para conseguir algo, primeramente tenemos que intentarlo. Cuento con una gran dosis de paciencia, buen humor y ganas de superación; además siempre quise acordarme de lo bueno y lo malo. Todos escuchamos alguna vez que la historia está para aprender de los errores del pasado, pero? ¿quién hace caso de ello?

El momento de publicar, cobra una especial importancia para mí, porque desde 1986 aparecieron primero y se acrecentaron después una serie de problemas que noto especialmente desde la primera noche correspondiente a la Fiesta del Vino Albariño celebrada en agosto del 2005 (aunque no por mí). Los dedos, las manos, los brazos, las piernas, el habla, los movimientos oculares y el mecanismo de deglución, entre otros, se caracterizan por provocar la descoordinación y movimientos del cuerpo un tanto extraños, así como un trastorno caracterizado por la disminución de la capacidad de coordinar mi organismo, una coordinación defectuosa del movimiento muscular y del sistema nervioso. Todos los días me enfrento a la sensación de inestabilidad o desequilibrio, una impresión anormal de movimiento (vértigo), la dificultad para enfocar los ojos debido a sus propios movimientos, el mareo, la pérdida del equilibrio, así como un zumbido u otros ruidos en los oídos; la lectura de labios y el uso de señales visuales, son muy importantes para ayudarme a comunicarme.

En el 2005, en el hospital, cuando iba a hacer la siesta, escuchaba un poco la radio. Uno de esos días, en el programa La Ventana de la Cadena Ser emitía una entrevista al vencedor Premio Planeta. Mi padre me dijo (por trasladarme a un mundo mejor) que algún día yo debería ser el ganador. A pesar de que no soy capaz de leer un libro en papel desde hace años (en el ordenador me resulta un poco más fácil), pude llegar hasta aquí.