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historiasubjetiva

Erlantz Cantabrana Berrio nació un 17 de Mayo (San Pascual Bailón) de 1965 en Vitoria-Gasteiz, en el seno de una familia obrera y bastante humilde, por cierto. Vive en un barrio depauperado y rodeado de amigos enganchados a la heroína. Por eso de que desde jovencito se hizo ateo y que ni bailar un agarrado sabía, su inclinación derivó hacia las causas solidarias y políticas. Estudia maestría industrial electrónica y la aprueba, pero dedica todo su tiempo libre al asociacionismo estudiantil y juvenil, a estudiar euskera y a su gran pasión, el coleccionismo de pegatinas políticas (llegó a ordenar y clasificar 19.000 de ellas). En 1984 entra a formar parte de la radio libre Hala Bedi Irratia, y durante 19 años desarrolla trabajos de emisión e investigación. ¿Cómo no recordar las crónicas en directo desde la Yugoslavia bombardeada y desangrada, en la voz doliente de su amigo y camarada Agustín Madinabeitia; o los 505 programas semanales del boletín A La Calle que llegó a entrevistar a expresos políticos, resistentes o intelectuales de 29 naciones distintas? En 1988, y formando parte de la primogénita Asamblea de Jóvenes de Gasteiz, okupan el hasta hoy vivito y combativo Gaztetxe de Gasteiz. En ese mismo año empieza a escribirse, ya de forma continuada, con varios presos políticos. Parece que su mayor empatía se vuelca en ese mundo. En 1990 entra a militar en la AFAPP (Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos). Visita a los represaliados en numerosas cárceles, mientras se forma políticamente de forma mucho más profunda. Como activista antirrepresivo, como politólogo vocacional sin título, le toca asistir a charlas, reuniones, simposios y congresos internacionales. A eventos antirrepresivos en Italia, Francia, Irlanda, Turquía, Bélgica, Alemania y en numerosísimas localidades del Estado español. En uno de los viajes, logran entrevistar al Comando Central de la organización armada irlandesa INLA, única entrevista concedida a un medio no irlandés o británico y reproducida en medio mundo. En 2001 recibe numerosas amenazas de muerte por parte de un grupo fascista, y llenan su barrio de pintadas falangistas, en mimético modo a Falange y Tradición . Lo denuncia pero, salvo para Gara y Hala Bedi, no parece existir ese tipo de violencia terrorista. En 2003, tras una nueva campaña de guerra sucia contra él, con nuevas amenazas de muerte, se exilia durante unos meses fuera de los zarpazos de los fascistas. Entre otras causas (nos cuentan que siempre ha sido una persona con muy mala salud), por toda esta presión cae gravemente enfermo. En febrero de 2004 es asaltada su casa y detenido por un dispositivo de la Policía Nacional compuesto por 32 agentes. Tal vez les iba a atacar con un lapicero... Debido a su fragilísima salud, no es encarcelado. Se dedica a estudiar marxismo, a ejercer de ratón de biblioteca, y una parte de sus pocos ingresos económicos la invierte en adquirir libros históricos, descatalogados o rarezas políticas. La Cuesta de Moyano en Madrid le ha enamorado “¡tanto y tanto libro bueno –sabiendo enredar ¡eh?- a un 1€!”. Publica escritos culturales y de investigación en varia prensa obrera, algunos de ellos reproducidos por numerosos medios. El 23 de enero de 2008 un dispositivo formado por 35 guardias civiles asalta su casa y la de sus padres. Entra en prisión, acusado de “banda armada GRAPO”. ¿Les suena? En prisión su salud empeora enormemente, además de ser agredido brutalmente por un preso paramilitar colombiano. Es puesto en libertad condicional con fianza a los 9 meses, tras recorrer las enfermerías penitenciarias de Soto del Real, Meco y Navalcarnero. Se encuentra en espera de juicio, junto a otros 4 compañeros antirrepresivos que fueron detenidos en la redada contra los Comités por un Socorro Rojo Internacional.

Ahora, con catalogación oficial de gran minusválido y pensionista, con tiempo libre como buen jubilao, parece que su mesa de trabajo sigue desbordando papeles, recortes, citas y todo aquello que a uno le hace recordar que la verdadera historia, la de los perdedores, también está llena de intrahistorias.

Este es su primer libro, convertido en tal por la cabezonería de un amigo. Todos esos apuntitos dispersos, toman forma de comunicación escrita para que no sean olvidados o requisados en cualquier otra operación policial. Y por qué no decirlo, para aprender un poco de historia no oficial. Un simple ejemplo: el listado de personas asesinadas por la policía o los grupos fascistas en todo el Estado entre 1975 y julio de 1987, es el más actualizado a fecha de hoy.

 

J. Barrio