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JANDRI

 

Aquella tarde, la brisa se hizo escaza y las reglas de la vida parecían demostrarse en una paradoja de hechos cotidianos a los que tenía que buscar la forma de disfrutar con buen humor para no decaer en el encierro frustrante de la desmotivación y generar así la estrategia del cambio con que daría sentido a su existencia, pero al final de la tarde, luego de tantos intentos de un lado para otro se consolaba suspirando y diciendo en silencio: - hay … dios mío, la vida es un misterio…, aunque no desperdicio mi tiempo tratando de entenderla, ella trata de mostrarme alguna explicación, pero la verdad no tengo tiempo para llorar, sólo para mantener el sentido del humor, especialmente frente a ella mi amada esposa y mi hijo, que me esperarán algún día en nuestra propia casa, porque la verdad no entiendo esta prueba que me pones, señor mío y dios mío, porque aun siento a mi esposa ajena y mi hijo prestado, como presos del amargo destino que pasan por estar emparentados conmigo, aunque la verdad, no creo que en este día existan momentos vacíos, porque cada momento cuando lucho y camino es único para ellos aunque la verdad no creo que lo noten mucho…a la final que carajo, este viaje tan complicado de mi vida con dificultades y tropiezos es lo que nos dará la felicidad, no el destino, de eso estoy totalmente seguro, sin embargo ayúdame señor mío-.