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francisco javier fresneda diadosa

He de decir que soy un híbrido de dos mundos opuestos: de la lineal tierra manchega y de la incomprendida Extremadura. Consecuencia: mi nacimiento en la ahora jungla de Madrid tal que un frío dos de diciembre del año 70. Aunque burocráticamente me regalaron dos años de juventud, ya que en mis documentos oficiales dato del año 72. Sentimental y espiritualmente unido a la tierra materna, en concreto al histórico centro medieval de Trujillo. Y a su magnifico legalmente arrabal con identidad propia de Huertas de Animas.

Me aficione a las letras poco a poco, sin saberlo, desde siempre. Ya el instinto penetró en mí allá por los años universitarios, en la facultad de derecho, libre ya del encadenamiento de los planes de estudio y de la obligatoriedad de determinadas lecturas. Posiblemente, la poesía despertó en mi por motivos de amor/desamor en la adolescencia. Aunque ahora, por motivos de tiempo, sea un lugar o rincón de desahogo, de experiencia, de terapia de choque frente a lo que vivimos y a los cambios de la sociedad y su entorno. Quizás una huida de lobo estepario. Intento que la poesía además de ser un camino sea la sensible lágrima de un corazón profano y una búsqueda continua del yo y sus sentimientos vitales que le acompañan cada día.

Retomando los años universitarios, en los que disponía del anhelado tiempo, coqueteé con el mundo literario a través de la extinta revista ?Caminos? de la Asociación de Jóvenes Escritores Españoles, más conocida como ASEJE. Al mismo tiempo en Trujillo realicé alguna colaboración con aficionados y artistas del lugar.

Posteriormente, escribí un poemario ?Noventa y ocho, corre veloz de gesto y sentimiento?, el cuál registré pero que no he intentado publicar, motivos de opinión. Actualmente, escribo para mí y para algunos amigos. Siempre he querido que hablasen de mí aunque sea para mal. Es un criterio similar en la poesía, una manera de sentirme vivo.

Centrándonos en el libro que tenéis en vuestras manos, he querido formar un poemario en el que trato los temas que más me han impactado en los últimos años. Temas universales en los que he dedicado a cada uno de ellos un aullido especial: el amor, el desamor, la soledad, la libertad y la amistad. Después, he querido reunir en un último lamento otras cuestiones de interés en mi búsqueda vital. Un eterno caminar por los entresijos del sentimiento que dan la oportunidad de conocerme, querido lector.

Con ello trato de alcanzar lo que he perseguido en estos años, mi creencia o ilusión de vida. Creo en la tridimensión vital para alcanzar la verdad. Esto es, un triangulo formado por los lados de la amistad, el amor y la libertad. Tres conceptos vitales para conseguir la verdad de la comprensión de la vida. Pobre de mí cuando falta alguno. En definitiva vibro con la vida y sus experiencias.