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josequintotaipe

Apostillas de un poeta salvaje
El advenimiento de jóvenes poetas a la escena literaria, ya no es una
utopía; es una realidad absoluta y una concreción puramente estética.
José María Eguren, advierte en sus “Motivos estéticos” que el arte es
solamente una metáfora y al artista se le llama creador por semejanza. Bajo
este criterio, José Luis Quinto Taipe, nos sumerge en la mítica creación de su
arte que desglosará el tiempo.
El arte tiene la función de sensibilizar la energía vital del hombre; en ese
sentido, la poesía de José Luis Quinto Taipe, no es un rechiflo salvaje o un sesgo
mediático que empaña la naturaleza humana. Es el grito desesperado de los
tiempos en la búsqueda de la inmortalidad. Un apego lirismo hacia la
sustancia cíclica del amor.
A pesar de las vicisitudes de la vida de estos tiempos difíciles, escribir es
un acto de heroísmo y un vano oficio y este joven poeta en ciernes, de por sí,
ya es un héroe de las letras.
El poemario “Garabatos enredados” de José Luis Quinto Taipe, tiene un
estructura circular al estilo de “Eslabón de crepúsculos” del gran poeta
huancavelicano Orlando Loayza.
Con un lenguaje tópico; en algunas ocasiones, revestida de hermetismo nos
ofrece un ramillete de versos sugerentes y trillados.
Cada poema procura desplegar sus alas hacia la consagración eterna;
pero algunos versos pecan de originalidad.
El poemario exhibe la influencia de César Vallejo, cuando predice:
“Con el agua hecho vino / con la boca sin agua / con la tierra sin lluvia / no
somos Dios para vivir”. En estos versos, denuncia la ausencia de la calidad de
vida; sumergiendo a Dios en una columna de agua.
El imperio lírico de Pablo Neruda no es ajeno en este poemario porque
hay versos que denotan el estilo de este gran vate universal.
Y en las páginas de este libro desfilan las sabias lecciones de poetas
universales que José Luis Quinto Taipe aprovechó con satisfacción.
Arthur Rimbuad escribió: “El poeta es un ladrón de fuego”; bajo este
precepto José Luis Quinto Taipe; nos ofrece una gama de poesías de diversos
cortes, reconstruidos a partir de la lectura voraz de poetas universales.
Vicente Huidobro dijo: “El poeta es un pequeño dios”. Y no somos
aquellos escépticos que dudan de la transformación del universo a través de
la poesía. La poesía es la consumación divina y la libertad del hombre que
aspira a la creación de un mundo diferente.
Esperemos que este poemario vuele hasta el infinito y que su autor nos
siga deleitando con muchas producciones literarias.
Enhorabuena.
Huancavelica, tiempos de invierno del 2014.
Eugenio Condori Jurado