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LAURA GÁMIZ PÉREZ

La espina bífida se puede definir como una malformación congénita del sistema nervioso que consiste en un anormal desarrollo del tubo neural y de sus estructuras adyacentes.
No es raro encontrar niños con espina bífida afectados también por obesidad, que es una enfermedad multifactorial compleja. En estos niños, sus problemas psicomotores unidos a conductas caprichosas, de las que no se libra la alimentación, y motivadas fundamentalmente por su enfermedad, pueden favorecer una vida sedentaria y desequilibrada en material de nutrición. Muchos padres se culpan por esta afectación en sus hijos y tienden a complacerlos y mimarlos, incluido el ámbito alimentario, pudiendo ignorar o desconocer los riesgos que este tipo de actitudes pueden conllevar.
Las intervenciones en educación sanitaria y alimentaria intentan facilitar la visión de los padres ante el hecho de que sus niños deben seguir una dieta y un estilo de vida como cualquier otro y que no deben sentir que son responsables de la enfermedad.