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Pablo Antonio Guerrero Patiño

Fue en el calabozo, donde me suplico que relatara una presentación para su escrito, lo cual no soy muy dado a hacer y menos cuando se trata de un aprendiz de escribiente casi desconocido; pero el recuerdo de la frase:?las necesidades materiales de mi prójimo, son necesidades espirituales para mi?, significo la composición de las presentes frases.

Concentre un poco de mi perspicacia en la búsqueda de la línea central del texto, ya el subtitulo ?hagiografía del vidente Hezron Damasco?, mereció que resaltara el contrasentido. El nombre no puede convivir por si solo: Hezron y Damasco resulta de una mezcla imposible, es difícil hacer concordar su trasfondo. Hezron, hijo de Juda, nieto de Jacob (no puede ser mas judío el nombre), Damasco, proveniente de Asur (?la capital Siria) y ?fue su hermana Tirsa?, como cuadra en la narración el párrafo, existe un secreto en el comienzo. Déjame mirar mejor !Ah si claro Tirsa, la primera capital de Israel, antes de Samaria, donde gobernó Jeroboam, Nadad, Basa, Ela y casualmente Zimri (solo 7 días ¿Qué tienen que ver esos días en la narración?) . Bueno no me devane más los sesos para poder continuar.

144 escalones, 22 episodios (22 letras del alfabeto hebreo), el taller de los falsos escribidores o falsearios, todo de manera tan impune, el sindicato proverbial de los cartujos; que se negaron a hablar durante el trayecto de la obra, hasta el momento no alcanzo a vislumbrar la trama de la historia. Se habla de unos apócrifos originales, lo que da ha entender que existen otros apócrifos que no son originales. Bien creí encontrar en el inicio al tergiversador de manuscritos antiguos; pues habla de continuar algunos capítulos; por ahora no se que pensar

Otro de los apuntes que me hizo cavilar un momento fue el conductor de lectura que figura entremezclado en la lectura, se mide los tiempos; por medio de un artificioso, las manecillas del reloj y además se incorpora, como elemento disforico al intentar cifrar en una forma dos contenidos de lectura.

Los detalles históricos resaltan como en un fresco; por lo acoplados a la narración; que a pesar de lo fraccionada no pierde la textura, presentando muchos años en un corto lienzo; por lo demás crei verme retratado en uno de los pergaminos, se hace algunas consideraciones de una serie de eventos de mi vida, los cuales se desvanecen entre el humo de mis sofisterías. Conocí al autor bien lo saben; pero al parecer no fui conocido por el, de la manera como lo pretendí; pero de alguna forma cuentan las permutaciones.

Es patético que prosiga con mi presentación ya que estoy ahora en uno de los vestidores de la parte baja, esperando mi turno; para salir a la plataforma. Las graderías se encuentran casi a reventar, pronto sabrán de mí

Josias Eben - Ezer