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Vicente Vidal Pastor

A mediados de los años sesenta del siglo pasado ¡uuuf, cómo suena eso! (la prehistoria), la cadena de radio La SER, crea un programa llamado Operación Plus Ultra que consistía en elegir a dieciséis niños de toda España, que se habían destacado por alguna acción abnegada o heroica en favor de sus semejantes (los jóvenes no sabéis de qué estoy hablando, pero vuestros padres seguramente lo recordarán). Este hecho les otorgaba los beneficios de un viaje por toda España y a veces fuera de ella, donde se daban a conocer su vida y obras, salían en el NODO y el régimen de Franco les otorgaba becas, regalos y beneplácitos que eran la envidia de los demás niños incluido yo.?

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Este fenómeno era muy popular en esa época y yo desde el momento en que lo conocí, deseé encontrarme con alguna viejecita que salvar cuando fuera a cruzar la vía del tren y estuviera a punto de arrollarla o cualquier otra fantasía infantil en esa línea. Realmente esto caló hondo en mí, hasta el punto que me sentí algo frustado durante mi infancia de no haber podido tener esa "ocasión" mágica de convertirme en superhéroe por un momento y de haber tenido esa satisfacción de poder salvar una vida de forma "temeraria". Realmente este fué mi gran sueño infantil. Pero inexorablemente este universo tiene la mala costumbre de hacernos crecer, madurar (a veces) y cambiar nuestros sueños fantásticos, pluridimensionales e hiperpsicodélicos de la infancia por ideas tan comunes y "lógicas", como chic@s, casa, trabajo, casarse o "arrejuntarse", hipotecas etc., etc.?

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Pero esa intención seguía estando ahí latente. Y un día, después de haber hecho la mili y estudiar para labrarme un futuro, de repente se me pone delante algo, que tengo que confesar, no me lo había ni siquiera planteado, pese a que por pura casualidad las aulas donde yo estudiaba magisterio estaban justo detrás del, en aquel entonces flamante Parque Central de Bomberos que estaba acabando de construirse, pero que ni siquiera llegué a mirar, porque mi segunda vocación, enseñar, estaba tapando la primera (por lo menos en orden jerárquico de aparición) mucho más emocionante que era la de "superhéroe" de andar por casa.

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Como cuento en mi historia en la web QSB.com, un compañero me dijo: ¿quieres ser bombero Automáticamente renació en mí "el niño superhéroe". Ahora, eso sí, en ese momento mi "lado adulto" computó inmediatamente los factores "añadidos" a esa deseada condición: seguridad en el puesto de trabajo, actividad dinámica, tiempo libre, sueldo "aceptable" etc. Fue algo demasiado bonito como para dejarlo pasar. Tomé la decisión inmediatamente y "supe que iba a ser Bombero" y mi momento de "salvar abuelitas" llegaría por fin, aunque estaba claro que no iba a salir en el NODO.