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Fito Universal

 

 

 

ESTIMADO LECTOR

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                A finales de 1986 volví a experimentar con mayor fuerza que nunca una ambición muy profunda e indeterminada, en ese entonces ya añeja para mi memoria. Debo haberla adquirido a muy corta edad o tal vez es algo que conformó mi ser. Y a pesar de no haber logrado identificar su objetivo específico hasta ese momento, sentía cómo me impulsaba fuertemente a no aceptar los esquemas establecidos de la vida y del pensamiento, con los cuales la mayoría de la gente que yo conocía vivía conforme.

                En un intento por satisfacer, aunque sea en parte, este hondo entusiasmo, el cual constantemente me ha estado proporcionando gran cantidad de ideas innovadoras y concretas en muchas áreas de aplicación, decidí escoger primero a una de tales opciones para planificar su ejecución. Con el objeto de preparar el plan inicial, así como para estimar el presupuesto requerido para llevarlo a cabo, consulté con varios profesionales en derecho, economía y tecnología.

                Luego de graduarme, casi de inmediato, enfoqué toda mi atención en la ejecución de mi plan; pero, para este entonces, ya disponía de muchas otras ideas adicionales, algunas de las cuales me parecían mejores a la inicialmente preparada. En estas circunstancias, rediseñé mi proyecto inicial y me lancé a la acción.

                En un comienzo fundé una microempresa de servicios tecnológicos. Recuerdo que durante el arranque me parecía que casi todo salía contrariamente a lo planeado: los gastos superaban a lo presupuestado, un cuarenta por ciento de los clientes prorrogaban excesivamente sus pagos, el espacio disponible en mi agenda me era insuficiente, el equipo de trabajo creció más allá de lo proyectado, cada día me correspondía asumir más riesgos de lo esperado y, en definitiva, los problemas me sobraban.

                Tenía muchos temores porque no estaba seguro de obtener los resultados que requería para poder continuar. Pero a pesar del vértigo inicial, la empresa comenzó a crecer como si se tratase de un ser vivo cualquiera.

                La mayoría de las cosas comenzaron a marchar bien aunque las dificultades no cesaban de venir y a granel, pero ya no estaba solo. Contaba con un buen equipo de trabajo, y todos nos capacitamos para manejar acertadamente lo concerniente a esta actividad, en especial la forma de cómo resolver los inconvenientes relacionados, hasta comenzamos a darnos el lujo de elegir clientes.

                El mercado se desempeñaba plenamente, lo cual nos permitió, al corto plazo, fundar una oficina complementaria especializada en comercialización, y luego otra empresa de tipo industrial.

                Esto me permitió adquirir lo necesario para vivir holgadamente, no con abundancia pero estaba cómodo y las empresas crecían sostenidamente. En febrero de 1991 consolidé un hogar muy cálido con Nancy, mi amorosa novia.

                Pero, a pesar de que todo marchaba bien, aún seguía presente en mí y con mayor imponencia que nunca aquella profunda e indeterminada ambición recóndita, con la misma que convivía desde mi niñez. Me sentía como un insaciable inducido a conseguir más de algo que aparentemente ya no me faltaba. Lo único que logré comprender claramente, en aquel entonces, es que no se trataba de ganar más dinero.

                Me esforcé mucho para entender o localizar aquella insatisfacción, pero no pude resolverlo por aquellos días. Eran demasiadas ideas y de toda índole como para poder organizarlas y realizarlas apropiadamente a todas.

                Así es cómo comencé a cuestionarme: ¿si la mayoría de la gente se satisface con algo bueno que logra obtener, entonces por qué yo no? Finalmente, acabé por convencerme de que aquella ocupación y mi forma de vivir no me guiaban adecuadamente hacia ningún desenlace satisfactorio. Sentía que lo que hacía no aportaba con la búsqueda de alguna solución para aquella recóndita insatisfacción. Por esta razón cedí mis empresas a otras personas y me enfoqué en el desarrollo de mi propio proceso de búsqueda. Esto sucedía por junio de 1995.

                Visité a ciertas personas específicas, incluso busqué a algunos amigos de mi niñez, investigué a varias culturas tradicionales y países milenarios, me empleé por un tiempo en una dependencia del Estado, fundé otra empresa de consultoría tecnológica, seguí varios cursos, me devoré decenas de libros, realicé varios experimentos especiales requeridos para mi búsqueda...

                Me parecía que todo intento resultaba vano, no encontraba nada que satisficiera, aunque sea en parte, aquel entusiasmo indeterminado, o que por lo menos me sacase del conflicto en el cual había acabado. Yo mismo ya no comprendía exactamente lo que pretendía hacer. En ciertos momentos hasta llegué a pensar que era un masoquista que se estaba autodestruyendo. Era algo así como querer hallar algo o ser mejor de lo que mis capacidades me permitían ser, despojándome de todo aquello a dónde las buenas oportunidades de aquel entonces me habían permitido llegar.

                Pero en cierto momento inesperado, mientras realizaba compras en un supermercado junto a mi familia, cuando menos intentaba encontrar una solución y durante un parpadeo, logré observarme en un sendero ideal, en el cual me había estado manteniendo o transitando desde hacía ya algunos meses, gracias a una actitud óptima lograda mediante la práctica de varios recursos y conocimientos que había cultivado durante mi crisis.

                Esta conciencia minimizó toda circunstancia externa, pues casi podía palpar físicamente el realismo de mis ideales, los mismos que superaban en lo absoluto a aquellos anhelos que en un inicio los consideraba fundamentales para mi realización personal en general.

                Capté cómo mi búsqueda añeja se había disipado, ante el juicio y satisfacción de que esta forma de ser permanentemente feliz era lo que en realidad había estado buscando desde niño.

                Me tomó algo más de seis años el encontrar esta solución, tiempo en el cual se devastó casi por completo mi economía, ya que el nivel de gastos corrientes se mantuvo, e incluso se incrementó debido a los altos costos requeridos para financiar ciertas actividades indispensables para mi búsqueda, lo cual contrastaba con la disminución casi absoluta del flujo de mis ingresos.

                Desde aquel momento en que logré deshabilitar mi antigua indagación, o tal vez poco tiempo antes, ya había reiniciado algunas actividades financieras, pero con un enfoque mejor, luego de haber determinado que la felicidad también requiere complementarse con una excelente práctica económica.

                Actualmente me encuentro enfocando todo mi proceder hacia este sendero ideal. Así es cómo surgieron, sin mayor esfuerzo de mi parte, mi felicidad y mi primer millón de dólares.

                La riqueza financiera no resultó lo que yo creía equivocadamente desde joven que debía ser: lujos, abundancias, viajes y mucho dinero embutido en mis bolsillos. Mi riqueza financiera surgió y está sustentada por bienes raíces, acciones empresariales, regalías? las mismas que también benefician a muchas otras personas.

                Respetable lector, mi propósito al escribir Génesis es compartir las experiencias e información que generaron el desarrollo de una influencia suprema en mi vida, observadas desde un punto de vista práctico, con vivencias positivas y negativas, expresadas abiertamente y sin secretismos; como si se tratase de una fuente natural de agua.

                Además, he reflexionado en que mis buenos resultados originados por estos conocimientos me habilitan suficientemente para difundirlos sin reservas al público en general, a pesar de que, al igual que la mayoría, me encuentro inmerso en el ir y venir de este amado y caprichoso mundo.

                Aspiro que usted también permita que esta bienhechora información influya y genere las conveniencias anheladas de su vida; le auto motivará para iniciar un proceso de evolución del pensamiento mediante la vinculación de la esencia misma de su ser, apoyándose en lo que usted ya posee, su Yo interior y sus principios auténticos.

                Además, esta información facilitará a su prodigio intrínseco el asumir asertivamente o no ciertos riesgos, se manifestará el genio (génesis) de sus anhelos en la realidad. Usted se verá libre para tomar o abandonar cosas caducas y sopesará aquellos ideales que resulten ser meramente fantasiosos, y automáticamente orientará su energía a su favor y el de los demás.

                En resumen, usted hará conciencia de que posee una fuente inagotable de recursos que por ahora no los valora, a lo mejor debido a que no los ha llegado a conocer suficientemente, o porque no los ha visualizado adecuadamente, pero aprenderá cómo utilizarlos.

                Se auto disciplinará hasta lograr conducirse óptimamente hacia la feliz realización de sus más importantes anhelos. El cien por ciento del tiempo logrará mantener activada su consciencia universal y, a la vez, permanecerá sosegado ante toda eventualidad, a pesar de que las personas e impredecibles hechos de nuestro divertido mundo continúen procediendo indistintamente, para bien o para mal.

                Conforme vaya concibiendo e interiorizado la mayor parte de la información contenida en este libro, físicamente irá percibiendo como, poco a poco, se van desvanecido todo tipo de presiones, internas y externas, las cuales ya no representarán más un obstáculo para su bienestar.

                Tendrá acceso directo a su ser interior, que es omnipotente. Éste prodigio del pensamiento le mantendrá viviendo por siempre en el éxtasis natural.

                No se trata de adquirir la perfección ni de llegar a ser un súper humano; es sencillamente aprender a mantener por siempre una vida virtuosa y libre de tensiones. Pero, cuanto más logre concebir estos conocimientos, tanto más se desplegará su poder natural. Deberá hacerlo hasta estar capacitado para conllevar cualquier situación, hasta que logre descifrar y canalizar fácilmente los códigos naturales del pensamiento y del corazón de los más variados tipos de personas con quienes interactúa cotidianamente.

                Así en el pasado usted haya actuado acertada o erradamente, en lo posterior cultivará el bien supremo, aquel que la mayoría ignora que puede cultivarlo, o que lo escucharon pero no lo concibieron.

                Relea este libro con relativa frecuencia y cuantas veces sea necesario. Profundice su comprensión hasta que los conocimientos aquí contenidos entren a formar parte de su ser. Le permitirán tomar decisiones atinadas, y entonces apartará el fracaso de sus anhelos, sus más altos propósitos estarán a su alcance y se realizarán excelentemente.

                Generará tácticas apropiadas para ajustar su propio desempeño hasta que logre actuar óptimamente ante cualquier circunstancia que confronte, conseguirá conducirse por todo su mundo con gran destreza, dónde, cómo, cuándo, y con quién sea.

                Sus acciones estarán empapadas de sabiduría, estabilizará todo tipo de fuerzas internas y externas. Usted permanecerá cabalmente consciente de todo lo concerniente, en cada momento, pero, principalmente, se realizarán excelentemente sus mejores anhelos.

                Varios de los conocimientos presentados en este libro tienen hasta cinco mil años de evolución, si bien la mayoría son de última generación.

                Las referencias que citan proverbios y dichos populares están escritas con letra cursiva.

                El icono en la portada contiene al Sol y a la Luna; el Sol representa la iluminación y el saber; y la Luna simboliza la fe y la sabiduría.

                Génesis se define como un conjunto de fenómenos que dan por resultado un hecho, es el origen o inicio de algo.