Calendario 26 / Julio / 2013 Cantidad de comentario Sin Comentarios

Toda historia que quiera ser amena tiene que tener buenos diálogos. Los personajes tienen que trasmitir, a través de ellos, su personalidad, pensamientos, posición e importancia en los hechos que estás narrando. Lo más importante es que las conversaciones entre los personajes sean naturales, es decir, que los diálogos recreen conversaciones lógicas que podrían tener personas envueltas en la situación de los personajes de tu historia. Un buen truco para lograrlo, es leer los diálogos en voz alta una vez que los tengas escritos. Si tienen sentido, puedes continuar con la narración.

Los diálogos sirven para trasmitir información. Por ejemplo, si haces que un personaje le cuente al otro lo que está pasando. Esto te puede ser muy útil para contar escenas que son imposibles de recrear, como por ejemplo, una batalla entre dos ejércitos. Utiliza, también, las conversaciones entre los personajes para poner al lector en situación y contarle hechos que sucedieron antes de que comenzase tu relato.Para que el diálogo fluya correctamente, no abuses mucho de las acotaciones del narrador pues son interrupciones que, si no son necesarias, molestan e interrumpen la acción que estás recreando.

Cuando comiences a escribir un diálogo, es importante que tengas claro porqué lo estás haciendo, qué crees que el diálogo va a aportar a tu historia y a tus lectores. Así conseguirás trasmitir lo que quieres y evitarás incoherencias y ambigüedades que despisten al lector. Si no eres un experto en esta materia, lo más aconsejable es que empieces poco a poco, que los diálogos que estés creando tenga, como mucho, tres interlocutores. Así es más fácil coordinar sus turnos de palabra y que parezca que todos ellos hablan.

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