El oficio de escribir
cerinto (desconectado)
Fecha de ingreso: 29 de Abril de 2009
En una entrada anterior de este foro, me referí a un documental en el que Al Gore, ex candidato a la Presidencia americana frente a Bush, comentaba un suceso que él había vivido en propia carne. Tras haber fumado toda su vida, su hermana, 10 años mayor que él, había muerto de cáncer de pulmón debido al tabaco. El padre lo había cultivado desde muy joven, pero a la muerte de la hija dejó de hacerlo. Había tomado conciencia de su responsabilidad en la desgracia. En buena lógica, no se puede cultivar y vender tabaco y al mismo tiempo lamentar la muerte de una hija debida a ese mismo tabaco cuyo consumo uno ha contribuido a generalizar. Hoy se echa en falta el sentimiento de responsabilidad. La conciencia clara de que todo lo que hacemos afecta a los demás. De que uno es responsable de la vida de todos. Victoria Camps, profesora de Ética en la Universidad de Barcelona, ha publicado un libro en el que señala la irresponsabilidad personal que caracteriza nuestros tiempos; por ignorancia o dejadez, hoy casi nadie se reconoce responsable de las consecuencias de sus actos. Se ha puesto de moda decir: me limito a hacer bien mi trabajo, para eso me pagan; sin pararse a pensar que primero convendría averiguar si lo que uno hace causa algún daño a alguien. La frase citada es la del perfecto sujeto, la frase de la obediencia debida, la frase de la irresponsabilidad: hago lo que me mandan, soy sólo un mandado. La obediencia debida con la que a una en los juicios de Nuremberg los jefes del nazismo alemán derrotado se disculparon de las atrocidades contra la Humanidad que su régimen había cometido. Otra creencia corriente es la de que en el régimen político de la democracia cada uno hace lo que quiere, sin atender a las consecuencias ni dar cuentas a nadie. De nuevo la irresponsabilidad como norma. Aquí en el foro se ha defendido esta manera de ver las cosas, hago lo que me peta, dañe o no dañe, porque me sale de ahí. Mas insisto citando a Dostoyewsky en Los Hermanos Karamazov: todos somos responsables de todo y de todos. En lo que aquí se ha ido escribiendo, me ha sorprendido que la gran mayoría encara la escritura de un libro como una labor artesana, la de un alfarero que fabrica un jarrón, pongo por caso, en la que ante todo cuenta la maestría en dar forma a la materia prima. Aquí se habla continuamente de enganchar al lector, mantener el interés, dar coherencia a la trama y así por el estilo, sin que nadie mencione para nada el argumento, el contenido, aquello que en el libro se dice. La escritura sería pues el arte de amontonar palabras con cierta destreza para conseguir determinados efectos, y no la comunicación de emociones o ideas, la comunicación en suma. Lo considero irresponsable, en el sentido que más arriba he explicado. Así resultaría que un manual que enseñase a torturar con eficacia sería un buen libro, buena literatura, si lograba que se lo leyera de un tirón -como dijo haber leído Millennium la directora encargada de publicarlo en España- si fuera ameno, si los capítulos estuvieran bien estructurados, si en el momento oportuno se consiguiera el clímax logrado y así por el estilo. Igual que en la anécdota con que he abierto esta entrada, uno cultivaría la literatura -como el padre de Al Gore cultivaba el tabaco- ajeno a los efectos que sobre la mente de los lectores tendría lo escrito, de la misma manera que aquel padre se había sentido ajeno a los efectos de su tabaco sobre la salud de su hija. No. El escritor debe ser responsable. Hace años se solía hablar de la responsabilidad del intelectual: hoy conviene recordarlo. El escritor de libros -un intelectual, puesto que cuando los escribe trabaja con el intelecto- es responsable de lo que en ellos dice, de su contenido. Sus palabras afectan a todos. Por eso, entre otras cosas y pese a la directora mencionada y lo que al parecer haya dicho Vargas Llosa, Millennium no es más que nociva basura.
salazar (desconectado)
Fecha de ingreso: 18 de Julio de 2009
gabrielfrau (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Enero de 2009
Yo tampoco he leido Millenium, pero tambien (perdon por los acentos, el ordenador no me deja ponerlos) siento curiosidad por la pregunta de Salazar.
Quiero anotar una cosita y una pregunta.
Cosita: no me parece bien que afirmes que Millenium "es" una basura, en todo caso anota que "te parece", o que "crees que es" una basura.
Pregunta: mi padre era mecanico de coches, ¿debe sentirse responsable de poner en funcionamiento una maquina sobre la que otros murieron en accidente?
bizarro (desconectado)
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
albapolo (desconectado)
Fecha de ingreso: 3 de Septiembre de 2009
No cabe duda de que una opinión no deja de ser éso, una opinión. Aún así yo también recalco que Millenium puede "parecerte" una basura, pero de ahí a que lo sea hay un largo camino.
Son los lectores los que juzgan las obras y hay miles y miles de opiniones al respecto, el que a ti no te guste (sean cuales sean tus razones) no te concede el derecho de encasillarla de ese modo.
Según mi opinión el problema aquí se encuentra ya no en la forma sino en el fondo, en el mundo siempre habrá gente que critique a las masas y al ser Millenium una obra de masas pues... hay que criticarla... Puede resultar una opinión absurda pero creo que así es.
Un saludo.
emartiants (desconectado)
Fecha de ingreso: 6 de Julio de 2009
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
A mi lo que me sorprende es el giro que se le da a la conversación. Cerinto plantea un tema muy interesante y la gente se cuelga de un comentario sin importancia. Por supuesto, es solo una opinión que ni siquiera tenéis que respetar.
El tema de la responsabilidad del escritor nos toca lleno y deberíamos tener una opinión al respecto. Después, ya sabemos, las opiniones son como los culos, pero deberíamos tener una. La mía, para quien pueda estar interesado en conocerla, no puede distar más de la tuya Cerinto.
Yo escribo para mí. Si algún día alguien decide publicarme existirá la posibilidad que alguien me lea (casi 10050 lecturas en bubok), pero eso es lo de menos. No pienso escribir pensando en el lector más de lo estrictamente necesario. Es decir, voy a pensar en él para intuir su interpretación pero no para modificar lo que pienso contar.
Mucho menos tengo la intención de sentir la mínima responsabilidad por lo que escribo. Estoy plenamente convencido que todos tenemos el deber de responsabilizarnos de nosotros mismos y de permitir que los demás lo hagan también. Lo que hay que evitar precisamente son las influencias que imbecilizan a la gente.
Mi posible influencia sobre un librepensador (palabra demasiado gorda para soltarla a la ligera) es mínima por no decir nula. Me importa un pimiento la influencia que pueda ejercer sobre un tonto del culo. Tiene un problema mucho mayor que ese y yo no se lo voy a resolver.
No podemos comparar la responsabilidad de un traficante de drogas, cultivador de tabaco, o fabricante de armas con la de un escritor, periodista o director de cine (por poner unos ejemplos). Podría resultar que la culpa de lo de Columbine fuera del Manson ese, que la gente se peleara en la calle por culpa de David Fincher y que se metiera heroína por culpa de Tarantino. Por favor… seamos algo más serios. Las mentes enfermas necesitan de influencias muy simples para salir a la luz.
Eso, u otra cosa, claro.
Un abrazo
Carlos
aviles (desconectado)
Fecha de ingreso: 30 de Septiembre de 2008
A mí me gustaría que Cerinto explicase por qué "Millenium" es una basura y lo que él escribe, no. Porque creo que la cosa exige una explicación. A lo mejor así nos saca de dudas de por qué escribe él y por qué escribimos los que nos dedicamos a esto de escribir.
cerinto (desconectado)
Fecha de ingreso: 29 de Abril de 2009
Leyendo La Ciociara, La campesina, del gran escritor italiano Alberto Moravia, he dado con este párrafo que incluyo porque en cierto modo se relaciona con el asunto de que estamos hablando, pues se refiere a la nueva manera de ver la libertad que Cesira, la protagonista de la hermosa novela, descubre en los que la rodean al día siguiente de haberse terminado en Italia la II guerra mundial:
Era, insomma, un tipo allegro bench'e volgare, brutale e immorale a fondo. Dopo queste poche chiacchiere, lui cominciò a guidare all'impazzata, col motore spento, prendendo le voltate d'infilata e cantando a squarciagola una sua canzonaccia sguaiata. E veramente c'era di che cantare perché era una giornata bellissima e, al tempo stesso, c'era nell'aria la libertà riacquistata dopo tanti mesi di schiavitù. E non posso negare che anche lui, in un certo modo, ci facesse sentire, con la sua condotta sfrenata, che questa libertà c'era ormai davvero; soltanto che la sua era la libertà del mascalzone che non vuole più rispettare niente e nessuno; mentre la nostra, di me e di Rosetta, era soltanto la libertà di tornarcene a Roma e ricominciare la vita di una volta. Questa era la sua libertà, pensai; e mi venne in mente che ormai non potevo più fare niente.
http://tts.imtranslator.net/5qrF
Os lo pongo en italiano porque me parece que con ello conservo la fuerza expresiva de las frases originales, que la traduccion les hace perder.
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
Yo debo ser tonto o lento. Me ha costado un rato pillarlo. El Sr. Cerinto es el profe y habla con metáforas para estimular nuestro intelecto en lugar de responder a las preguntas que algunos compañeros le hacen amablemente. ¡Que tonto soy por Dios!
O sea, que al final, estoy ante un monólogo donde alguien se las da de maestro... y yo que pensaba que este tema era el nacimeinto de un bonito y acalorado debate... que pena.
En fin, yo a lo mío.
Un abrazo
Carlos.
ps: que tonto me siento... sniff, sniff.
cerinto (desconectado)
Fecha de ingreso: 29 de Abril de 2009
Comienzo diciendo que en mis pasadas entradas en El famoso Millennium ya expuse las razones por las que lo considero basura: remitiéndome a ellas, evitaré repetirme. Veamos ahora qué entiendo yo por debate. Al parecer, para muchos es una especie de contienda en la que como en todo enfrentamiento hay vencedores y vencidos. Una pelea de gallos, vamos. No les falta razón, si nos atenemos a la experiencia común. Incluso Sócrates, el filósofo griego, pese a que su método mayéutico -convencer razonando- lo disimulaba un tanto y con ello resultaba menos violento que otros, parecía entenderlo así. Y ya no hablemos del llamado debate político, en el que Rajoy nunca reconocerá razón a Zapatero, ni Zapatero a Rajoy. Es una actitud aceptada de antemano, la oposición como táctica. Entre nosotros se da por descontado el enfrentamiento; no sé por qué, quizá de buena fe, no se concibe otra vida. Nos enfrentamos en el hogar y en la calle, todos a todos, en la vida privada tanto como en la pública. El debate así considerado suele ser desoladoramente estéril. Todo el mundo habla, nadie escucha, ninguno se entiende. Sigue vigente el lamento de Quevedo: ¿Es que siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Mas para mí el debate es otra cosa, como la exposición de un muestrario, más parecido a la actitud de un comerciante en telas, pongo por caso, que saca a sus escaparates los géneros que ofrece, sin pretender por ello superar o quitar de la circulación los tejidos de otros del gremio. Para mí el debate no es el enfrentamiento de opiniones con la esperanza subyacente de que una se impondrá a las otras, de modo que al final resta ella victoriosa en tanto que las otras le rinden el propio pendón. Yo entiendo el debate como una exposición lado a lado, en buena armonía. Hay lugar para todos. Cada uno expone su punto de vista sin proponerse quedar por encima, desbancar a las otras. El público, los espectadores, contempla el género ofrecido y luego, en su foro íntimo, prefiere este a aquel; es cosa suya. Distintas versiones, lado a lado, distintos puntos de vista sin pretensión de eliminar las demás y quedar sólo una. En la variedad está el gusto y el abigarramiento de los colores realza el conjunto. De ahí que no responda yo a lo que quiera que sea, evite la polémica y dé tal vez la impresión de monologar. Espero de los demás otro tanto. Monólogos paralelos, se podría decir.
xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
Según yo, escribir no es un oficio, es un arte. El escritor es un artista igual que el pintor, el escultor, el poeta. Cada uno usa el bolígrafo de diferente manera para expresarse desde su interior y es por lo que parecemos tan diferentes. En realidad nadie quiere ser artista y parece que surge el enfrentamiento al querer salir de la habitación llena de puertas abiertas ¿no?.
Idelosan (desconectado)
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
¿Le vais a entrar al trapo OTRA VEZ al cerinto de los cojones con el tema de Millenium?
Ya te digo, cómo me he reído al ver el cambio que ha dado el tema cuando ha mencionado al Millenium de las narices. Yo creo que este hombre está empezando a sufrir psicopatologías maníaco-obsesivas con ese libro, porque no es normal esta insistencia con él. Casi me ha recordado a Supermario, que aprovechaba cualquier tontería para colarnos encubiertamente la promoción de su libro. Lo grave es que aquí no hay promoción, sino difamación; no sé yo qué es peor.
Literatura nociva AQUÍ
jaumemoreso (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
¿Le vais a entrar al trapo OTRA VEZ al cerinto de los cojones con el tema de Millenium?
Ya te digo, cómo me he reído al ver el cambio que ha dado el tema cuando ha mencionado al Millenium de las narices. Yo creo que este hombre está empezando a sufrir psicopatologías maníaco-obsesivas con ese libro, porque no es normal esta insistencia con él. Casi me ha recordado a Supermario, que aprovechaba cualquier tontería para colarnos encubiertamente la promoción de su libro. Lo grave es que aquí no hay promoción, sino difamación; no sé yo qué es peor.
Literatura nociva AQUÍ
Oye, Idelosan, veo que aprendiste al lección en cuanto a promoción de libros se refiere ¿no? ¡Eso es marqueting encubierto! je je je.
A ver si le va a dar algo chungo leyendo eso...
Un abrazo
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
Sr Cerinto, me va a permitir que me dirija a usted con toda la humildad de la que soy capaz.
Su argumentario en cuanto a lo que usted entiende como debate me ha parecido sumamente brillante, digno de una mente iluminada, y lo digo de corazón. El problema que me surge después es el de entender como semejante comerciante de telas suelta una joya como esta: "Millennium no es más que nociva basura". ¿Será a caso que el comerciante de telas no es más que un lobo con la piel de cordero? Y lo que más me preocupa, no se habrá creído el lobo que es un cordero.
Debe usted reconocer que en el debate toma una actitud chulesca y prepotente donde sus argumentos se sostienen únicamente por la certeza que siente de estar en poder de la verdad. No contestar a preguntas directas, exponer textos en Italiano y juzgar de esa manera lo que no ha demostrado ser capaz de superar me hace cierto tufillo. Pero no se preocupe, no voy a ser indiscreto porque pretendo respetar todas las opiniones por más que algunas apesten.
Fíjese usted que al leerlo he modificado ligeramente mi opinión. El otro día respondía que no debemos sentirnos responsables de lo que escribimos y mantengo esa parte. Solo añado que aunque no lo sintamos, seremos responsables.
Usted se las da de tolerante y progre, pero con su actitud y formas deja ver ciertas cosas que, le seré sincero, a mi me asustan. Piense en un momento en ese libro que tanto detesta. ¿Que hacemos con él? ¿Lo retiramos de las bibliotecas? ¿Lo quemamos? ¿Y después qué? ¿Decidimos que libros se deben leer y qué libros no se deben leer? Porque entonces no sé que tendríamos que hacer con la prensa escrita, la televisión y la radio. Ya sé, ya sé. Me dirá que es un trabajo duro pero que tiene que hacerse.
Y después podemos poner a un obispo de ministro de educación para recuperar los valores cristianos en los colegios. Por supuesto, cancelaremos los matrimonios homosexuales porque si a Dios le gustasen los gays no habría creado a Adam y Eva sino a Adam y Pepe.
No sé, Sr Cerinto, supongo que me he acelerado, supongo que usted es solo un pobre comerciante de telas y que lo del lobo me lo he sacado de la manga. Sus argumentos parecen sólidos, de verdad, pero algo me dice que solo es un disfraz de cordero.
aviles (desconectado)
Fecha de ingreso: 30 de Septiembre de 2008
Según yo, escribir no es un oficio, es un arte. El escritor es un artista igual que el pintor, el escultor, el poeta. Cada uno usa el bolígrafo de diferente manera para expresarse desde su interior y es por lo que parecemos tan diferentes. En realidad nadie quiere ser artista y parece que surge el enfrentamiento al querer salir de la habitación llena de puertas abiertas ¿no?.
Ummmm. Sí, Xavi, pero de eso no tiene por qué enterarse nadie...; es el gran secreto del oficio.
aviles (desconectado)
Fecha de ingreso: 30 de Septiembre de 2008
Comienzo diciendo que en mis pasadas entradas en El famoso Millennium ya expuse las razones por las que lo considero basura: remitiéndome a ellas, evitaré repetirme. Veamos ahora qué entiendo yo por debate. Al parecer, para muchos es una especie de contienda en la que como en todo enfrentamiento hay vencedores y vencidos. Una pelea de gallos, vamos. No les falta razón, si nos atenemos a la experiencia común. Incluso Sócrates, el filósofo griego, pese a que su método mayéutico -convencer razonando- lo disimulaba un tanto y con ello resultaba menos violento que otros, parecía entenderlo así. Y ya no hablemos del llamado debate político, en el que Rajoy nunca reconocerá razón a Zapatero, ni Zapatero a Rajoy. Es una actitud aceptada de antemano, la oposición como táctica. Entre nosotros se da por descontado el enfrentamiento; no sé por qué, quizá de buena fe, no se concibe otra vida. Nos enfrentamos en el hogar y en la calle, todos a todos, en la vida privada tanto como en la pública. El debate así considerado suele ser desoladoramente estéril. Todo el mundo habla, nadie escucha, ninguno se entiende. Sigue vigente el lamento de Quevedo: ¿Es que siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Mas para mí el debate es otra cosa, como la exposición de un muestrario, más parecido a la actitud de un comerciante en telas, pongo por caso, que saca a sus escaparates los géneros que ofrece, sin pretender por ello superar o quitar de la circulación los tejidos de otros del gremio. Para mí el debate no es el enfrentamiento de opiniones con la esperanza subyacente de que una se impondrá a las otras, de modo que al final resta ella victoriosa en tanto que las otras le rinden el propio pendón. Yo entiendo el debate como una exposición lado a lado, en buena armonía. Hay lugar para todos. Cada uno expone su punto de vista sin proponerse quedar por encima, desbancar a las otras. El público, los espectadores, contempla el género ofrecido y luego, en su foro íntimo, prefiere este a aquel; es cosa suya. Distintas versiones, lado a lado, distintos puntos de vista sin pretensión de eliminar las demás y quedar sólo una. En la variedad está el gusto y el abigarramiento de los colores realza el conjunto. De ahí que no responda yo a lo que quiera que sea, evite la polémica y dé tal vez la impresión de monologar. Espero de los demás otro tanto. Monólogos paralelos, se podría decir.
Cháchara y nada más que cháchara.
Siguiendo el método de la mayéustica socrática, vuelvo a repreguntarte; ¿Por qué Millenium es más basura que lo que tú has escrito?
beledra (desconectado)
Fecha de ingreso: 31 de Marzo de 2009
Tal y como yo lo veo, el "oficio de escritor" es uno de los oficios más egoístas del mundo (unido a otros oficios artísticos) porque para serlo, tienes que pensar (dedicar tiempo a pensar, es dedicar tiempo a ti mismo y no a los demás) dedicar tiempo a escribir, corregir y releer lo escrito. Y todo eso es tiempo egoistamente empleado en ti mismo.
No me malinterpreten, yo escribo, y lo paso genial haciéndolo, pero es un tiempo que no comparto con nadie más allá de mí misma. Es un placer egoista.
Yo no escribo "para los demás" porque en ese caso no escribiría algo de lo que yo me sintiese orgullosa, algo que me gustase. No, escribiría algo que agradase a los demás, algo complaciente, que me garantizara aprobación.
Y no lo hago.
Muchos grandes filósofos han pasado a la historia por no ser compalcientes con los demás, por ser egoistas y pensar distinto, escribirlo y divulgarlo. Algunos eso les trajo fama, por ser capaces de plantar sus opiniones en mentes que no se molestaron antes en cuestionarse sus ideas heredadas de generaciones anteriores. A otros esa misma actitud les trajo degracias e incluso la muerte. (Como a cierto médico que estudió, afirmó y divulgó que la sangre circulaba en el cuerpo, una gran blasfemia para la época)
Es cierto que somos responsables de nuestros actos. Pero lo somos todos. Si yo pienso que al país le iría bien dando un golpe de estado, lo expreso públicamente y lo escribo pero no llevo a cabo ningún acto para que se haga realidad ¿Soy acaso responsable de los actos cometidos por otras personas que decidieron que mis ideas eran mejores que las suyas?
Las personas son responsables de sus actos y de sus palabras. Pero nunca de los actos que tras personas cometen parapetándose tras las excusa de palaras ajenas
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cerinto (desconectado)
Fecha de ingreso: 29 de Abril de 2009
Cesare Pavese fue un notable escritor y poeta italiano. Entre otros libros escribió El Oficio de Vivir. Tomándolo como punto de partida hoy abro yo aquí un nuevo tópico de discusión que titulo El oficio de escribir. Sirva esto como introducción. En días próximos me lanzaré a fondo.
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