El mejor momento del día para escribir.
salazar (desconectado)
Fecha de ingreso: 18 de Julio de 2009
No hay un mejor momento para todos, sólo isomomentos. Es personal, como cada arquitectura mental, pero resulta muy interesante observar el preciso instante mágico en que cada uno de nosotros comienza a escribir con fluidez, dentro de la breve cronología de un día. Es como el despertarse por las mañanas; existen al respecto dos clases de personas; las que lo hacen de mala leche, siempre, y encima lo niegan, y las que abren los ojos espídicos, como si acabaran de encender una bombilla de 200W en el interior de su coco. Es una cuestión neuronal relacionada con los microsegundos en que se desarrolla la nueva fase de riego sanguíneo que provoca el estado de vigilia. Nosotros, los que escribimos, y lo digo con humildad, porque no me creo superior a nadie que no le guste o que no pueda escribir, nosotros, estoy convencido, somos trastornados en comparación con la gran generalidad neurotípica. Padecemos una singular combinación de disfunciones simbólicas y discursivas, que mezcladas con determinados, y secuenciales, éxtasis de introversión, encauzamos en la escritura. Tú, José Luis, eres de los que escribe cuando se acaba de levantar. Eres una bombilla espídica.
Rebeca_Rodriguez (desconectado)
Fecha de ingreso: 4 de Junio de 2008
No sé si algunos sufriréis el mismo síndrome que yo, pero me gustaría compartir con alguien los síntomas, que aunque no son los de la gripe A, podrían compararse desde el punto de vista de alguien que intenta ser escritor.
La cuestión es la siguiente: ¿hay momentos mejores que otros para escribir? Yo creo que sí, y para apoyar mi acalorada respuesta, diré que por ejemplo, por las mañanas me levanto con ansia, ávido de redactar nuevas líneas; comienzo a transcribir las ideas que rondan por mi cabeza y me doy cuenta de que las palabras fluyen sin apenas resistencia. En cambio, por las tardes, ya cerca del ocaso, el léxico se me atraganta, es como si mi mente estuviera vacía y los términos se negaran a llenarla.
Al principio creía que el cansancio era el responsable de esos malos ratos, sin embargo, una noche, a eso de las dos de la madrugada, supe que me equivocaba. Estaba cansado, agotado si se quiere, pero los párrafos se sucedían a velocidad inenarrable. ¿Cómo explicarlo? Espero impaciente vuestras opiniones y anecdotas.
A mi me pasa lo mismo que a ti, soy incapaz de escribir una vez entrada la tarde. Y de noche, ni que decir. Solo funciono por la mañana y dependiendo de a qué hora me levante. Hace aproximádamente cinco años mi hora de empezar a escribir eran las 7 de la mañana hasta las dos de la tarde, que era cuando debía arreglarme para ir a trabajar. Ahora no trabajo, así que me levanto a unas horas que no son normales, lo reconozco. Y es tiempo que pierdo para escribir.
Pero puedo asegurar que mi mente solo funciona hasta las cinco aproximádamente. Una vez pasada esa hora tengo que hacer un gran descanso y comenzar con mi rutina de foros , etc. Me quedan ganas de continuar escribiendo, como por ejemplo ahora, que estoy a cuatro capítulos para terminar una novela y sé que solo escribiría basura porque mi mente está abotargada. Qué le vamos a hacer, una, que tiene horarios hasta para escribir.
emartiants (desconectado)
Fecha de ingreso: 6 de Julio de 2009
soloelsol (desconectado)
Fecha de ingreso: 24 de Octubre de 2009
Sinceramente, no creo que haya un mejor momento que otro del día (o de la noche) para escribir, es decir, no creo que las ocho de la mañana sea mejor que las ocho de la tarde. Lo que si me parece importante es escribir cada día (o cada noche).
Saludos.
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
No sé si algunos sufriréis el mismo síndrome que yo, pero me gustaría compartir con alguien los síntomas, que aunque no son los de la gripe A, podrían compararse desde el punto de vista de alguien que intenta ser escritor.
La cuestión es la siguiente: ¿hay momentos mejores que otros para escribir? Yo creo que sí, y para apoyar mi acalorada respuesta, diré que por ejemplo, por las mañanas me levanto con ansia, ávido de redactar nuevas líneas; comienzo a transcribir las ideas que rondan por mi cabeza y me doy cuenta de que las palabras fluyen sin apenas resistencia. En cambio, por las tardes, ya cerca del ocaso, el léxico se me atraganta, es como si mi mente estuviera vacía y los términos se negaran a llenarla.
Al principio creía que el cansancio era el responsable de esos malos ratos, sin embargo, una noche, a eso de las dos de la madrugada, supe que me equivocaba. Estaba cansado, agotado si se quiere, pero los párrafos se sucedían a velocidad inenarrable. ¿Cómo explicarlo? Espero impaciente vuestras opiniones y anecdotas.
A mi me pasa lo mismo que a ti, soy incapaz de escribir una vez entrada la tarde. Y de noche, ni que decir. Solo funciono por la mañana y dependiendo de a qué hora me levante. Hace aproximádamente cinco años mi hora de empezar a escribir eran las 7 de la mañana hasta las dos de la tarde, que era cuando debía arreglarme para ir a trabajar. Ahora no trabajo, así que me levanto a unas horas que no son normales, lo reconozco. Y es tiempo que pierdo para escribir.
Pero puedo asegurar que mi mente solo funciona hasta las cinco aproximádamente. Una vez pasada esa hora tengo que hacer un gran descanso y comenzar con mi rutina de foros , etc. Me quedan ganas de continuar escribiendo, como por ejemplo ahora, que estoy a cuatro capítulos para terminar una novela y sé que solo escribiría basura porque mi mente está abotargada. Qué le vamos a hacer, una, que tiene horarios hasta para escribir.
Tenemos que aprovechar los momentos lúcidos para avanzar, aunque sea a costa de levantarse a las siete de la mañana. A veces tengo la sensación de no sacarle el partido que debería a cada día, debido a las limitaciones que impone la mente; es una pena.
Escribir es un trabajo, al fin y al cabo, y como cualquier otra actividad productiva exige disciplina y un horario determinado. Es lo que hemos escogido y no tenemos derecho a quejarnos.
Al menos tú dispones de una franja horaria amplia en la cual te asiste la inspiración. La mía es más irregular.
Un saludo.
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
No hay un mejor momento para todos, sólo isomomentos. Es personal, como cada arquitectura mental, pero resulta muy interesante observar el preciso instante mágico en que cada uno de nosotros comienza a escribir con fluidez, dentro de la breve cronología de un día. Es como el despertarse por las mañanas; existen al respecto dos clases de personas; las que lo hacen de mala leche, siempre, y encima lo niegan, y las que abren los ojos espídicos, como si acabaran de encender una bombilla de 200W en el interior de su coco. Es una cuestión neuronal relacionada con los microsegundos en que se desarrolla la nueva fase de riego sanguíneo que provoca el estado de vigilia. Nosotros, los que escribimos, y lo digo con humildad, porque no me creo superior a nadie que no le guste o que no pueda escribir, nosotros, estoy convencido, somos trastornados en comparación con la gran generalidad neurotípica. Padecemos una singular combinación de disfunciones simbólicas y discursivas, que mezcladas con determinados, y secuenciales, éxtasis de introversión, encauzamos en la escritura. Tú, José Luis, eres de los que escribe cuando se acaba de levantar. Eres una bombilla espídica.
Ya me explicarás el significado léxico de "bombilla espídica". Curioso concepto.
Un saludo.
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
Sinceramente, no creo que haya un mejor momento que otro del día (o de la noche) para escribir, es decir, no creo que las ocho de la mañana sea mejor que las ocho de la tarde. Lo que si me parece importante es escribir cada día (o cada noche).
Saludos.
Pues te garantizo, que por lo menos a mí, me salen las palabras con más soltura en determinados momentos del día. Puede, eso sí, que no a todas las personas les suceda.
Un saludo.
jpiqueras (conectado)
Fecha de ingreso: 9 de Julio de 2009
Podemos tener unas preferencias, unas horas o momentos del día en los que nos guste más, nos resulte más cómodo, o nos sea más fácil escribir. Pero el ambiente y las circustancias también cuentan.
Y hemos de pensar también en los ritmos circadianos de nuestro organismo (es decir, próximos a un día, pero no exactamente de un día). En realidad, hay momentos en que los niveles de determinados mediadores químicos y hormonales alcanzan un nivel que nos situa en el pico de la máxima capacidad de pensamiento, creación, trabajo, escritura... Nuestros bioritmos hacen que determinadas horas nos encontremos más despejados y trabajemos mejor. Pero el ciclo que sigue nuestro organismo es tal que es posible que cada día se adelante - o se retrase - un poco esa fase. Por ello a lo largo de las semanas podemos ir pasando por días en que rendimos más por la mañana, luego a finales de la mañana, después a mediodia, por la tarde, al anochecer... y durante algunos días, quizás algunas semanas, esa fase óptima queda oculta en las horas de la noche. Si una de esas noches, por el motivo que sea, nos ponemos a escribir de madrugada, puede que nos sorprenda lo fácil y productivo que nos resulta el proceso de escribir.
En definitiva, puede que unas horas del día sean las que más nos gusten para escribir, pero de forma cíclica habrá unos días en que no rendiremos tanto.
Finalmente está la inspiración. Si nos surge una idea, si se nos ocurre algo de interés que nos permite sacar a nuestros personajes de un punto muerto en el que los habíamos metido, sea el momento que sea, puede ser un buen momento para escribir.
Josep
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
Podemos tener unas preferencias, unas horas o momentos del día en los que nos guste más, nos resulte más cómodo, o nos sea más fácil escribir. Pero el ambiente y las circustancias también cuentan.
Y hemos de pensar también en los ritmos circadianos de nuestro organismo (es decir, próximos a un día, pero no exactamente de un día). En realidad, hay momentos en que los niveles de determinados mediadores químicos y hormonales alcanzan un nivel que nos situa en el pico de la máxima capacidad de pensamiento, creación, trabajo, escritura... Nuestros bioritmos hacen que determinadas horas nos encontremos más despejados y trabajemos mejor. Pero el ciclo que sigue nuestro organismo es tal que es posible que cada día se adelante - o se retrase - un poco esa fase. Por ello a lo largo de las semanas podemos ir pasando por días en que rendimos más por la mañana, luego a finales de la mañana, después a mediodia, por la tarde, al anochecer... y durante algunos días, quizás algunas semanas, esa fase óptima queda oculta en las horas de la noche. Si una de esas noches, por el motivo que sea, nos ponemos a escribir de madrugada, puede que nos sorprenda lo fácil y productivo que nos resulta el proceso de escribir.
En definitiva, puede que unas horas del día sean las que más nos gusten para escribir, pero de forma cíclica habrá unos días en que no rendiremos tanto.
Finalmente está la inspiración. Si nos surge una idea, si se nos ocurre algo de interés que nos permite sacar a nuestros personajes de un punto muerto en el que los habíamos metido, sea el momento que sea, puede ser un buen momento para escribir.
Josep
Cuando estableces una división clara entre la inspiración y el proceso de escribir das en el clavo, porque en ocasiones nos sentimos iluminados y las ideas se apelotonan en nuestras neuronas, sin embargo, no somos capaces de transcribir esos pensamientos de forma concisa. Lo mejor en estos casos, tal vez sea aprovechar para construir un guion, añadiendo el fruto de la inspiración al cuerpo del mismo. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Sería lo más adecuado para no desechar el preciado miel de la inspiración?
Un saludo.
Rebeca_Rodriguez (desconectado)
Fecha de ingreso: 4 de Junio de 2008
Podemos tener unas preferencias, unas horas o momentos del día en los que nos guste más, nos resulte más cómodo, o nos sea más fácil escribir. Pero el ambiente y las circustancias también cuentan.
Y hemos de pensar también en los ritmos circadianos de nuestro organismo (es decir, próximos a un día, pero no exactamente de un día). En realidad, hay momentos en que los niveles de determinados mediadores químicos y hormonales alcanzan un nivel que nos situa en el pico de la máxima capacidad de pensamiento, creación, trabajo, escritura... Nuestros bioritmos hacen que determinadas horas nos encontremos más despejados y trabajemos mejor. Pero el ciclo que sigue nuestro organismo es tal que es posible que cada día se adelante - o se retrase - un poco esa fase. Por ello a lo largo de las semanas podemos ir pasando por días en que rendimos más por la mañana, luego a finales de la mañana, después a mediodia, por la tarde, al anochecer... y durante algunos días, quizás algunas semanas, esa fase óptima queda oculta en las horas de la noche. Si una de esas noches, por el motivo que sea, nos ponemos a escribir de madrugada, puede que nos sorprenda lo fácil y productivo que nos resulta el proceso de escribir.
En definitiva, puede que unas horas del día sean las que más nos gusten para escribir, pero de forma cíclica habrá unos días en que no rendiremos tanto.
Finalmente está la inspiración. Si nos surge una idea, si se nos ocurre algo de interés que nos permite sacar a nuestros personajes de un punto muerto en el que los habíamos metido, sea el momento que sea, puede ser un buen momento para escribir.
Josep
Ay, pues mira, ese momento del que hablas me ocurrió a mí ayer. Inspirada como Dios no podía dejar de escribir, y hoy me he levantado con unas ganas inmensas y solo he conseguido continuar cinco renglones. Así que, no te quito razón.
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
tio_antonio (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Julio de 2008
Escribir, lo que se dice escribir, cualquier momento es bueno, siempre y cuando tenga ganas, y el ordenador a mano.
Editar el texto, ya es otra cosa. Eso, lo suelo hacer en un lugar tranquilo, entre las 10 de la mañana y la una de la tarde. Lo malo es que tengo que estar pendiente del reloj, para recoger a mi sobrina del cole, y así es muy difícil concentrarme.
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
Escribir, lo que se dice escribir, cualquier momento es bueno, siempre y cuando tenga ganas, y el ordenador a mano.
Editar el texto, ya es otra cosa. Eso, lo suelo hacer en un lugar tranquilo, entre las 10 de la mañana y la una de la tarde. Lo malo es que tengo que estar pendiente del reloj, para recoger a mi sobrina del cole, y así es muy difícil concentrarme.
¿Has probado a usar las alarmas del móvil o el clásico despertardor con campanilleo?
jdgreenfield (desconectado)
Fecha de ingreso: 16 de Abril de 2008
Yo escribo cuando la musa me llama, y últimamente me llama de madrugada, y es lo peor que os puede pasar. Porque empiezas con una historia en la mente y como es tarde piensas, no no, la escribiré mañana.
PERO NO!!!
No te deja dormir, estás con la historia en la cabeza, dándole vueltas, y lo peor de todo, que va tomando forma. Y al final, ¡Me toca levantarme de la cama y soltar la maldita historia!
Maldita creatividad. ¿No puede venir cuando esté tranquilamente en el baño? ah no, que en esos momentos estoy pensando en otras cosas XD
tio_antonio (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Julio de 2008
Escribir, lo que se dice escribir, cualquier momento es bueno, siempre y cuando tenga ganas, y el ordenador a mano.
Editar el texto, ya es otra cosa. Eso, lo suelo hacer en un lugar tranquilo, entre las 10 de la mañana y la una de la tarde. Lo malo es que tengo que estar pendiente del reloj, para recoger a mi sobrina del cole, y así es muy difícil concentrarme.
¿Has probado a usar las alarmas del móvil o el clásico despertardor con campanilleo?
No. El móvil acabé por regalárselo a mi padre, porque lo usaba poco. Pero voy a tener que descargarme algún programa de esos de alarma, para el ordenador portátil. Gracias por el consejo.
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
Yo escribo cuando la musa me llama, y últimamente me llama de madrugada, y es lo peor que os puede pasar. Porque empiezas con una historia en la mente y como es tarde piensas, no no, la escribiré mañana.
PERO NO!!!
No te deja dormir, estás con la historia en la cabeza, dándole vueltas, y lo peor de todo, que va tomando forma. Y al final, ¡Me toca levantarme de la cama y soltar la maldita historia!
Maldita creatividad. ¿No puede venir cuando esté tranquilamente en el baño? ah no, que en esos momentos estoy pensando en otras cosas XD
Prueba a escribir un resúmen somero de la historia antes de acostarte, así, al día siguiente podrás redactarla con calma. Al menos es lo que hago yo, y me funciona de maravilla.
Un saludo.
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
Yo escribo cuando la musa me llama, y últimamente me llama de madrugada, y es lo peor que os puede pasar. Porque empiezas con una historia en la mente y como es tarde piensas, no no, la escribiré mañana.
PERO NO!!!
No te deja dormir, estás con la historia en la cabeza, dándole vueltas, y lo peor de todo, que va tomando forma. Y al final, ¡Me toca levantarme de la cama y soltar la maldita historia!
Maldita creatividad. ¿No puede venir cuando esté tranquilamente en el baño? ah no, que en esos momentos estoy pensando en otras cosas XD
Prueba a escribir un resúmen somero de la historia antes de acostarte, así, al día siguiente podrás redactarla con calma. Al menos es lo que hago yo, y me funciona de maravilla.
Un saludo.
No sirve de nada, supongo que Greenfield estará de acuerdo conmigo. No te deja dormir.
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
No creo que se trate de momentos del día, sino de épocas. Yo tengo épocas, seguramente cuando el coco está más relajado y tu Incosnciente no tiene demasiadas cosas en que pensar.
Rebeca_Rodriguez (desconectado)
Fecha de ingreso: 4 de Junio de 2008
No creo que se trate de momentos del día, sino de épocas. Yo tengo épocas, seguramente cuando el coco está más relajado y tu Incosnciente no tiene demasiadas cosas en que pensar.
Me siento identificada con tus palabras, yo desde febrero no encuentro trabajo y durante todos esos meses creo que mi musa ha aparecido unas tres veces. Así no se puede, esto te va devorando por dentro.
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joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
No sé si algunos sufriréis el mismo síndrome que yo, pero me gustaría compartir con alguien los síntomas, que aunque no son los de la gripe A, podrían compararse desde el punto de vista de alguien que intenta ser escritor.
La cuestión es la siguiente: ¿hay momentos mejores que otros para escribir? Yo creo que sí, y para apoyar mi acalorada respuesta, diré que por ejemplo, por las mañanas me levanto con ansia, ávido de redactar nuevas líneas; comienzo a transcribir las ideas que rondan por mi cabeza y me doy cuenta de que las palabras fluyen sin apenas resistencia. En cambio, por las tardes, ya cerca del ocaso, el léxico se me atraganta, es como si mi mente estuviera vacía y los términos se negaran a llenarla.
Al principio creía que el cansancio era el responsable de esos malos ratos, sin embargo, una noche, a eso de las dos de la madrugada, supe que me equivocaba. Estaba cansado, agotado si se quiere, pero los párrafos se sucedían a velocidad inenarrable. ¿Cómo explicarlo? Espero impaciente vuestras opiniones y anecdotas.
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