¿Qué género discursivo debe predominar en un relato?
bizarro (desconectado)
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
carlos_maza (desconectado)
Fecha de ingreso: 16 de Noviembre de 2008
De historia de la literatura sé lo justito pero ¿no eran los naturalistas franceses los que defendían aquello de que la novela era un espejo puesto al lado del camino? Eso les obligaba a detalladas descripciones que en Zola, por ejemplo, son excelentes pero, como indica Joaquín (mameri) porque estaban en relación con lo que se quería contar (la sociedad de aquel tiempo con sus lujos y miserias). Creo que otro que intentó algo parecido hasta la extenuación fue Robbe Grillet. De joven le intenté imitar en sus descripciones super-detalladas y como ejercicio literario estuvo bien, pero nada más. Tiene que estar conectada con la acción, creando el ambiente pero no entrando en tantos detalles que resulte pesado. O como Unamuno, a la porra con los ambientes y sus descripciones e ir al grano de los personajes, estén donde estén.
mameri (desconectado)
Fecha de ingreso: 30 de Octubre de 2009
Bien visto, Carlos, Zola trabajó mucho las descripciones minuciosas. Y antes que él, Balzac mostró el camino. Este escritor era un paisajista tanto del ambiente exterior como de la psicología de los personajes.
Entre nosotros, Galdós tomó el relevo a Balzac. En Fortunata y Jacinta es famosa su digresión del principio: más de 50 páginas para describirnos el oficio de tejedor, con los pormenores de los útiles de trabajo. Esto en otro escritor que no hubiera sido Galdós habría arruinado la novela; pero don Benito logra hacerlo ameno, teje una descripción maravillosa y juega divinamente bien con la paciencia del lector más exigente. Es un ejemplo de cómo una larga digresión puede tener su cabida en una novela de mil páginas.
Saludos,
Joaquín
R2_D2 (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Diciembre de 2008
La clave es el lector. La historia de la literatura es también la historia de la lectura. En un mundo sin cine y sin fotografía, y con ferrocarril incipiente, describir detalladamente paisajes y ciudades puede ser un estímulo para el lector, porque le permite viajar. Ahora es un coñazo. Si necesitas "dar tono de paisaje" o el paisaje importa de alguna manera, bosquejas cuatro pinceladas y ya sabes que el lector completará el cuadro mejor que tú.
Con la acción pasa lo mismo. Estamos tan saturados de pelis, que cualquier cosa que intentemos será insuficiente para el lector.
Uno no se sienta a escribir diciéndose "voy a hacer literatura", y se pone a imitar a tales o cuales escritores. No dice: voy a hacer diálogo, voy a describir. Uno dice: voy a contar esta historia. ¿Como lo hago? Pues tal como yo quisiera que me la contaran. Y entonces pesa sobre ti tooodo lo que has leido, las pelis, los youtubes, los comics, los anuncios, vamos, todo.
El valor de una obra literaria no se lo da el autor, ni es intrínseco a la obra en sí. Se lo da la comunidad que lo recibe. La capacidad de un escritor de crear valor depende bastante menos de lo que parece de su habilidad juntando letras y mucho más de su sintonía con el mundo ficcional de la comunidad a la que se dirige. Y como esa comunidad va cambiando, la historia de la literatura está llena de casos de éxito que luego fueron desdeñados y viceversa. La historia de la literatura nos debería enseñar qué es lo contingente y qué es lo universal, sabiendo que en cada momento solo podremos actualizar lo universal envolviéndolo en las ropas de lo contingente de nuestra época. Por eso Disney copia los temas de Shakespeare.
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
Es cierto que un relato extenso se basa en una mezcla más o menos equilibrada de descripción, acción y diálogo; sin embargo, cuando digo que la descripción no es mi punto fuerte me refiero al arte de describir explicitamente un escenario, con meticulosidad, sensibilidad y mucha paciencia, de modo que el lector pueda imaginarse todos y cada uno de los rasgos que lo componen. A ese tipo de descripción me refiero, no al necesario, pero no tan minucioso, trabajo descriptivo que requiere cualquier relato.
Un saludo.
Yo soy poco amigo de ese tipo de descripciones, porque no creo que al lector ( ni a mí ) le interesen un carajo los detalles, excepto los que sean sugerentes, necesarios o interesantes. En El nombre de la rosa había pasajes realmente insoportables; creo que se llevó dos páginas describiendo una portada. Con Anne Rice pasa algo parecido. Llega un momento en que te la suda que los guantes sean de cabritilla o de seda, que las telas sean satinadas o que el puto dosel de la cama tenga influencias decimonónicas. Eso hay que saber transmitirlo mejor, más rápido, más efectivo. Es fácil ser meticuloso y detallista. Es difícil dar un plumazo a una habitación y describirla... o, más bien, transmitirla.
Creo que ese tipo de descripción pertenece al pasado de la literatura. Realmente no necesito saber cómo es mi personaje o el espacio si no es a través de las acciones de unos y otros sobre un escenario.
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
La clave es el lector. La historia de la literatura es también la historia de la lectura. En un mundo sin cine y sin fotografía, y con ferrocarril incipiente, describir detalladamente paisajes y ciudades puede ser un estímulo para el lector, porque le permite viajar. Ahora es un coñazo. Si necesitas "dar tono de paisaje" o el paisaje importa de alguna manera, bosquejas cuatro pinceladas y ya sabes que el lector completará el cuadro mejor que tú.
Con la acción pasa lo mismo. Estamos tan saturados de pelis, que cualquier cosa que intentemos será insuficiente para el lector.
Uno no se sienta a escribir diciéndose "voy a hacer literatura", y se pone a imitar a tales o cuales escritores. No dice: voy a hacer diálogo, voy a describir. Uno dice: voy a contar esta historia. ¿Como lo hago? Pues tal como yo quisiera que me la contaran. Y entonces pesa sobre ti tooodo lo que has leido, las pelis, los youtubes, los comics, los anuncios, vamos, todo.
El valor de una obra literaria no se lo da el autor, ni es intrínseco a la obra en sí. Se lo da la comunidad que lo recibe. La capacidad de un escritor de crear valor depende bastante menos de lo que parece de su habilidad juntando letras y mucho más de su sintonía con el mundo ficcional de la comunidad a la que se dirige. Y como esa comunidad va cambiando, la historia de la literatura está llena de casos de éxito que luego fueron desdeñados y viceversa. La historia de la literatura nos debería enseñar qué es lo contingente y qué es lo universal, sabiendo que en cada momento solo podremos actualizar lo universal envolviéndolo en las ropas de lo contingente de nuestra época. Por eso Disney copia los temas de Shakespeare.
Exacto, el mundo cambia, el hombre cambia, por eso el arte cambia. Hoy no hace falta decir que la habitación era tal o cual, con dar dos pinceladas, ya sabemos cómo era esa habitación tantas veces vista en el cine. Los derroteros de la literatura deben ser otros ahora, más cortos, más flash, más imagen… La novela tiende a ser un conjunto de fragmentos de realidad que conforman un todo, no un todo como hasta el siglo XX. Por eso el éxito que tiene y tendrá el microrrelato.
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
¿Y qué me decís de la posibilidad de completar los relatos con dibujos a mano de personajes y escenarios? Es una idea que, últimamente, se me ha pasado por la cabeza, porque algo así facilitaría el trabajo al lector, antaño obligado a imaginárselo practicamente todo. Además, para aquellos que preferimos no profundizar demasiado en descripciones plenamente explícitas, puede ser una estrategia solvente. Ya sé que no es ninguna novedad, pues está presente en sagas como Canción de hielo y fuego entre otras, pero es una concepción interesante.
Un saludo.
xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
Prefiero las novelas sin ningún dibujo ni símbolo y donde la narración marque la pauta, sea el eje central del relato. Los diálogos largos requieren de un gran esfuerzo mental por parte del lector y lo acaban incluyendo en la historia, cosa que no soporto tampoco.
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
¿Y qué me decís de la posibilidad de completar los relatos con dibujos a mano de personajes y escenarios? Es una idea que, últimamente, se me ha pasado por la cabeza, porque algo así facilitaría el trabajo al lector, antaño obligado a imaginárselo practicamente todo. Además, para aquellos que preferimos no profundizar demasiado en descripciones plenamente explícitas, puede ser una estrategia solvente. Ya sé que no es ninguna novedad, pues está presente en sagas como Canción de hielo y fuego entre otras, pero es una concepción interesante.
Un saludo.
Sí, esa es la idea, facilitar el trabajo del lector, por eso son tan comunes en los libros infantiles. Pero oye, y el subidón de nivel que representa leer libros sin dibujos. Se siente uno mayorzote...
joseabadtroya (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
¿Y qué me decís de la posibilidad de completar los relatos con dibujos a mano de personajes y escenarios? Es una idea que, últimamente, se me ha pasado por la cabeza, porque algo así facilitaría el trabajo al lector, antaño obligado a imaginárselo practicamente todo. Además, para aquellos que preferimos no profundizar demasiado en descripciones plenamente explícitas, puede ser una estrategia solvente. Ya sé que no es ninguna novedad, pues está presente en sagas como Canción de hielo y fuego entre otras, pero es una concepción interesante.
Un saludo.
Sí, esa es la idea, facilitar el trabajo del lector, por eso son tan comunes en los libros infantiles. Pero oye, y el subidón de nivel que representa leer libros sin dibujos. Se siente uno mayorzote...
Tampoco es que dependa de la imagen. Yo lo decía por el hecho de facilitar al lector la síntesis mental de personajes y escenarios. ¿A veces no os sentís perdidos en medio de descripciones vastas y engorrosas?, ¿no os asalta la tentación de saltarse una o dos hojas para volver a la acción? A mí me sucede, aunque sólo cuando leo determinados libros, los cuales casi siempre dejo a medias.
Un saludo.
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
Pues ya lo tienes, pasa de las descripciones innecesarias. ¿Qué más da que el tipo sea espigado, cerlúeo, de ojos hundidos y pelo ralo incapaz de ocultar unas orejas por suerte bien pegadas a la cabeza...? Si no es importante, claro, si es sólo adorno. Y por qué no soltar esos detalles según sean necesarios a lo largo de la acción. Incluso más interesante sería poder inducir al lector a hacerse una imagen del tipo sin darsela, y que al soltar algún detalle encaje en el retrato que ya tiene en su cabeza. Eso... eso sí que molaría. No como algún idiota que te hace pensar durante más de 15 páginas que el prota es un tío y luego resulta que es una tía...
R2_D2 (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Diciembre de 2008
Pues ya lo tienes, pasa de las descripciones innecesarias. ¿Qué más da que el tipo sea espigado, cerlúeo, de ojos hundidos y pelo ralo incapaz de ocultar unas orejas por suerte bien pegadas a la cabeza...? Si no es importante, claro, si es sólo adorno. Y por qué no soltar esos detalles según sean necesarios a lo largo de la acción. Incluso más interesante sería poder inducir al lector a hacerse una imagen del tipo sin darsela, y que al soltar algún detalle encaje en el retrato que ya tiene en su cabeza. Eso... eso sí que molaría. No como algún idiota que te hace pensar durante más de 15 páginas que el prota es un tío y luego resulta que es una tía...
Eso me suena, ¿quién sería el idiota ese?
P.D.: no olviden indicar el sexo de los personajes, she/he para la tercera persona, dog/bitch si es un relato canino, yo/yo si es el relato del idiota ese
R2_D2 (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Diciembre de 2008
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
R2_D2 (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Diciembre de 2008
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
R2_D2 (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Diciembre de 2008
Comercial de ti mismo, ¿eh?
Lo de Sabina recuerdo que te lo criticaron mucho. A mi me da lo mismo. Yo lo único que te critiqué es que "ello" recogiera a una autoestopista en faldita corta, la paseara cincuenta kilómetros, le hiciera un comentario grosero sobre lo mucho bueno que había para comer en un bar de camioneros, luego pidiera una habitación para dos, y solo al entrar en ella dijera aquello de "Yo me llamo Claudia, ¿y tú?" ¡Trampa, trampa, trampa!
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
R2_D2 (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Diciembre de 2008
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mameri (desconectado)
Fecha de ingreso: 30 de Octubre de 2009
La descripción es para mí uno de los ejercicios literarios más difíciles que hay. Los profesores de facultad nos decían que toda descripción debe estar justificada en el texto, es decir, aquélla que aparece como mera digresión, desentendiéndose de la acción y de los personajes, no suele ser válida. Creo que esto es una cuestión de medidas: si te quedas corto en la descripción, el libro cojea como una mesa que ha perdido una pata; si te pasas, el libro se llena de hojarasca y al final no vale gran cosa. Tal vez el arte de describir resida en encontrar ese punto exacto: ¿cuánta información doy a los lectores?, ¿qué es lo que dejo que ellos mismos se imaginen? Es difícil responder a estas preguntas, por consiguiente es difícil describir.
Un saludo,
Joaquín
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