Pedazos de
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
Fue entonces que apareció el zorro:
- Buen día - dijo el zorro.
- Buen día – respondió cortésmente el principito,
que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan
triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy
domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa "domesticar" ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa
"domesticar"
?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es
bien molesto
! También crían gallinas. Es su único interés.
Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa
"domesticar"
?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa
"crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más
que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito.
Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro
parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos
necesidad
uno del otro. Tú serás para mí único en el
mundo. Yo seré para ti único en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor...
creo que
me ha domesticado...
- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo
de cosas...
- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
- En otro planeta ?
- Sí.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan.
Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me
aburro,
pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como
iluminada.
Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los
demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me
llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además,
mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El
trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan
nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces
será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es
dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento
en el trigo...
El zorro se calló y miró largamente al principito:
- Por favor... domestícame ! – dijo.
soloelsol (desconectado)
Fecha de ingreso: 24 de Octubre de 2009
Sombrero y Mississippi (2010), Ray Loriga (n.1967)
Severo (desconectado)
Fecha de ingreso: 15 de Septiembre de 2011
¡De cuantas maravillas
pueblan el mundo, la mayor, el hombre.
En alas de él noto entre la bruma
cruza la blanca mar, sin que le asombre
la hinchada ola de rugiente espuma.
Y a la Tierra también, la anciana diosa,
incansable, inmortal, ha domeñado con sus ágiles mulas,
yunta ariosa, que año tras año le hincan el arado.
Él a las aves, cabecitas hueras,
a los monstruos del ponto y a las fieras,
ingenioso y sagaz, las redes tiende,
y nada de sus mallas se defiende.
Para rendir al animal que ronda
libre los campos, con primor se maña,
y bajo el yugo domador sujeta
al resistente toro de montaña,
al potro hirsuto de cerviz inquieta.
El lenguaje adquirió, y el pensamiento
que corre más que el viento,
y el temple vario en que el vivir estriba
del hombre en la ciudad.
Con hábil treta
los flechazos del hielo astuto esquiva
y el chubasco importuno
que no dejan parar a cielo raso
Su avance no detiene azar alguno,
y no hay dolencia que le salga al paso
que soslayar no acierte.
De sólo un mal no escapa: de la muerte.
Sofocles. Antígona.
Severo (desconectado)
Fecha de ingreso: 15 de Septiembre de 2011
nosebundos (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Mayo de 2009
Para Geoff, que decía: "Esto va de robar drogas".
Y para Ina, que decía: "Esto es perfilador de labios".
Y para Janet, que decía: "Esto es crep georgette".
Y para Patricia, mi editora, que seguía diciendo: "Esto no tiene suficiente calidad".
Dedicatoria de Monstruos invisibles, Chuck Palahniuk (1999)
<-Y ahora -dicen esos labios azul Plumbago- vas a contarme tu historia como acabas de hacer. Escríbela toda. Cuéntala una y otra vez. Cuéntame tu triste historia durante toda la noche.
La reina Brandy me señala con un dedo largo y huesudo.
-Cuando comprendas -dice Brandy- que lo que estás contando no es más que una historia. Que ya no está pasando. Cuando comprendas que la historia que estás contando no es más que un puñado de palabras, cuando puedas arrugarla y tirar tu pasado a la papelera, entonces decidiremos quién vas a ser a partir de ahora.>
Monstruos invisibles (1999), Chuck Palahniuk
bizarro (desconectado)
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
Para Geoff, que decía: "Esto va de robar drogas".
Y para Ina, que decía: "Esto es perfilador de labios".
Y para Janet, que decía: "Esto es crep georgette".
Y para Patricia, mi editora, que seguía diciendo: "Esto no tiene suficiente calidad".
Dedicatoria de Monstruos invisibles, Chuck Palahniuk (1999)
<-Y ahora -dicen esos labios azul Plumbago- vas a contarme tu historia como acabas de hacer. Escríbela toda. Cuéntala una y otra vez. Cuéntame tu triste historia durante toda la noche.
La reina Brandy me señala con un dedo largo y huesudo.
-Cuando comprendas -dice Brandy- que lo que estás contando no es más que una historia. Que ya no está pasando. Cuando comprendas que la historia que estás contando no es más que un puñado de palabras, cuando puedas arrugarla y tirar tu pasado a la papelera, entonces decidiremos quién vas a ser a partir de ahora.>
Monstruos invisibles (1999), Chuck Palahniuk
lo quieroooooooooooooooooooo
dcastro (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Septiembre de 2011
"Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más
sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se
merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el
de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para
establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de
Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para
construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero
aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y
ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso...
Steven Saylor, Roma
dcastro (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Septiembre de 2011
"Una ciudad debe ser gobernada por sus hombres de mayor valía y más
sabios, y dichos hombres deben recibir el respeto y privilegios que se
merecen. ¡Los demás ciudadanos también tienen un propósito que no es el
de gobernar la ciudad! Existen para llenar las filas del ejército, para
establecerse en nuevas colonias que sirvan para expandir el poder de
Roma y rodearla de obedientes aliados, para cultivar las cosechas y para
construir las calzadas. ¡El lugar de la chusma no es el gobierno! Pero
aún así insiste en sus temerarios intentos de derrocar a los mejores y
ocupar su lugar. Lo único que conseguirán es fracaso...
Steven Saylor, Roma
Tan válido entonces como hoy.
dcastro (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Septiembre de 2011
Desde el principio de la aventura advertía en él una suerte de resignación. Se diría que su instinto de soldado viejo, hecho a zozobras, reveses y malos tragos, sugería vislumbres funestos de aquella empresa ambiciosa, quizá desmesurada, en la que con gentil riesgo de nuestras gorjas andábamos metidos. Reflexioné sobre eso mientras nos orientábamos en la noche veneciana y concluí, desazonado, que la fe del capitán Alatriste en nuestro éxito resultaba escasa. Lo prodigioso era que él permanecía impasible, dispuesto a llegar hasta el fin, como acontumbraba: soldado sin fe en territorio hostil, con la mirada puesta, a falta de otra cosa mejor, en la patria ingrata y lejana que le había tocado en suerte, y en el monarca - "Tu rey es tu rey", me dijo una vez con un pescozón, frente a Breda - que le encarnaba. En mi caso, todo era mucho más simple; joven, arrojado hasta casi lo insensato, me limitaba a seguirlo como había hecho durante lo que se me antojaba toda una vida. Esto iba de oficio: desde los trece años no conocía otra cosa, y a su lado había aprendido cuanto de bueno y malo sabía. Pese a los desacuerdos y a la distancia que el paso del tiempo y el ardor de mi sangre moza interponían a veces entre nosotros, yo nunca perdía de vista lo principal: Diego Alatriste era mi familia y mi bandera. A ojos cerrados saltaba tras él una y otra vez, a estocada limpia, hasta las mismas fauces del infierno.
soloelsol (desconectado)
Fecha de ingreso: 24 de Octubre de 2009
Poliedro inducido por substancias (2011), Raúl Sánchez -alias nosebundos- (n.1978)
dcastro (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Septiembre de 2011
En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las torpas republicanas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.
El presidente de la República; Azaña
Madrid, 1 de Abril de 1939
Decidieron bajar temprano para conseguir un buen lugar y no perderse detalle alguno del ansiado espectáculo. La mayor parte del millón y cuarto de madrileños que había conseguido sobrevivir a los bombardeos y al hambre estaría en las calles para gritar y aplaudir, para mirarse a la cara sin temor y respierar el aire dichoso de la victoria. La mañana parecía haber sido enviada a propósito; manchones dorados navegaban por el espeso azul del cielo como grandes pájaros hinchados de alegría.
A pocos metros de la verja oxidada, joya de la artesanía religiosa andaluza, cruzó la calle un gato negruzco, delgado como una sombra; debía de haber perdido en la guerra cuatro o cinco de sus siete vidas. La mujer escupió tres veces en el suelo para librarse del maléficio y después dijo en voz baja:
-Puerco fascista.
Jesús Torbado. En el día de hoy. Premo Planeta 1976.
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
Poliedro inducido por substancias (2011), Raúl Sánchez -alias nosebundos- (n.1978)
Me pregunto si esa novela terminará donde merece... Algo me dice que sí, que las cosas caen por su propio peso, pero llevo demasiado tiempo dudando de demasiadas cosas...
Salud!
dcastro (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Septiembre de 2011
Desentonados roncos, ululantes, bajaban la avenida con las armas al hombro y, los que no tenían armas, con los puños en alto. Al lado de las canciones entrecortadas, las viejas canciones del campo de batalla que mezclaban el amor y la muerte, el odio y la tristeza, entre los himnos partidistas entonados con sentimientos antiguos y los versillos populares a los que se habían colgado palabras nuevas, brotaban ocasionalmente los gritos del casi olvidado ritual de la esperanza
-¡No pasarán, no pasarán!
En el día de Hoy. Jesús Torbado.
Premio Planeta 1976
sagitarius (desconectado)
Fecha de ingreso: 18 de Junio de 2010
(…)Pero sólo dentro de su cabeza. Al principio era música.
Años después un chirrido desconcertante. Poco antes del final un tormento: una incesante, hiriente y enloquecedora rotura de cuerdas. Llegó a creer que su cuerpo era un instrumento, un capricho
de dios destinado sólo a complacer a otros depredadores. Todas las noches
sentía que sus tendones se desgarraban creando aquellas notas sobrenaturales.
Cuando la idea del suicidio se afianzó en su mente, tuvo la certeza de que ni
siquiera podía desear cosas bonitas, ni siquiera para un perro. Y sabía que él
no tenía la culpa de ello; el mundo le había hecho así porque el mundo era así.
Condicionado por su constitución, mataba para subsistir y mataba para
deleitarse. Su flaco era su desmesurada altiveza y el creerse más listo que los
demás. Sin embargo (y este aspecto siempre me desconcertó), nunca pudo mentirse
a sí mismo y crearse un mundo que, aunque hubiera sido ilusorio, le habría
aportado la felicidad y el sosiego que nunca conoció(…)
soloelsol (desconectado)
Fecha de ingreso: 24 de Octubre de 2009
El día de difuntos de 1836, Mariano José de Larra (1809-1837)
<Pero ya anochecía, y también era hora de retiro para mí. Tendí una última ojeada sobre el vasto cementerio. Olía a muerte próxima. Los perros ladraban con aquel aullido prolongado, intérprete de su instinto agorero; el gran coloso, la inmensa capital, toda ella se removía como un moribundo que se tantea la ropa; entonces no vi más que un gran sepulcro: una inmensa lápida se disponía a cubrirle como a una ancha tumba.
No había "aquí yace" todavía; el escultor no quería mentir; pero los nombres del difunto saltaban a la vista ya distintamente delineados.>
dcastro (desconectado)
Fecha de ingreso: 25 de Septiembre de 2011
Eiji Yoshikawa
Musashi
LIBRO I TIERRA
La campanilla.-
Takezo yacía entre los cadáveres, que se contaban por millares.
El mundo entero se ha vuelto loco -pensó nebulosamente- Un hombre podría compararse a una hoja muerta arrastrada por la brisa otoñal.
El mismo parecía uno de aquellos cuerpos sin vida que le rodeaban. Trató de alzar una mano, pero sólo pudo levantarla unos pocos centímetros del suelo. No recordaba que jamás se hubiera sentido tan débil Se preguntó cuánto tiempo llevaría allí...
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Zara_x (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Enero de 2009
...La mujer que has escogido está sentada, inmóvil, en un rincón, mirándote, durante horas. Al principio no prestas atención. Luego te pones nervioso y le ordenas que salga. Pero tampoco sirve: sabes que continúa sentada en otra parte de la casa, en otra habitación y que te sigue mirando, incluso a través de las paredes. Tienen los ojos castaños, muy grandes, como los perros tibetanos, esas bestias taciturnas que son las más insidiosas de la tierra. Te miran con sus ojos brillantes, tranquilos, y vayas por donde vayas, sientes su mirada encima, como si alguien te estuviese persiguiendo con unos rayos maléficos. Si les chillas, te sonríen. Si les pegas, te miran y te sonríen. Si las echas, se sientan en el umbral de tu casa y continúan mirándote. Entonces te sientes obligado a dejarlas volver. Están dando a luz sin parar, pero nadie habla nunca de ello, ni siquiera las mismas mujeres. Es como si tuvieras en tu casa un animal, una asesina, una sacerdotisa, una curandera y una loca en la misma persona. Acabas casándote, porque su mirada es tan poderosa que agota incluso al más fuerte. Es tan poderosa como si te tocase. Como si te estuviera acariciando sin parar. Es para volverse loco. Llega un momento en que ya ni te importa. Sigue lloviendo. Y tú sigues allí, sentado en tu habitación, bebiendo aguardiente, mucho aguardiente, fumando un tabaco dulzón...
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