Recopilatorio 2009. MIGUELMIG. 12/07/2010 a 18/07/2010
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
A eso voy yo, miguel. No es que Daniel o yo que queramos saber más que nadie ni queramos desbaratar tu trabajo, al contrario, creo que somos los únicos que estamos mirando por el bien de tu relato, aunque eso implique decirte que algunas cositas no están bien, arriesgando a que te moleste. No te lo tomes como un desaire ni un intento de injerencia en tu obra. Se trata de cambiarle dos cositas que pensamos mejoran bastante el conjunto, le aportan sentido e intensidad.
bizarro (desconectado)
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
Miguel, el léxico, metáforas y expresiones que uses te hacen tener una voz. Si te imaginas que esa voz se parece a la de una persona que ya conoces, puedes imaginarte a Carl Sagan introduciones su Cosmos, a John Noble pidiendo oleo y madera en El Señor de los Anillos, etc. Esa voz debe intentar ser siempre la misma. Y si usas una expresión como la del líquido elemento, de repente parece que estemos escuchando el NODO o a Matias Partas padre.
Intenta visualizarlo como te lo explico porque es la cruda y dura realidad aunque no te guste. Todas las palabras y expresiones valen cuando son correctas, pero algunas tienen efectos desagradables en el relato.
Es así. En serio.
simpatialaboral (desconectado)
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
Quiero aportar algo, porque no lo ves, miguel, per estar, está.
miguelmig (desconectado)
Fecha de ingreso: 23 de Enero de 2009
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
LO HE ESCRITO YO
Era sábado por la tarde cuando Marisa dio el pistoletazo de salida a su pequeño comercio: una librería en una esquina de la calle del Libro. No abundaban en ella estos negocios, y tal vez fue por eso por lo que quizá Marisa decidió ubicar allí el suyo, como para darle por fin sentido al nombre de la calle.
Marisa se hallaba dentro, charlando con sus amigas y familiares asistentes a la inauguración, entre canapés y cava burbujeante en vasos de plástico, cuando de pronto una mujer de talla media y complexión gruesa, con una gran papada, entró por la puerta. Todos se giraron al escuchar el estruendo que provocó al chocar contra un paragüero mal colocado. Tenía las pestañas de los ojos maquilladas con rímel azul. Arqueó las cejas negras para hacer saber a todos que se sabía observada, que ella no había puesto allí el paragüero, que no era para tanto. En él depositó la mujer su paraguas, todo mojado. Afuera la lluvia era leve, pero constante, llevaba ya todo el día cayendo desde las grises alturas.
Ya todos devueltos de nuevo a sus charlas, a sus comidas y a sus vasos con burbujas, la mujer gruesa comenzó a mirar las obras escritas allí expuestas, las que estaban en una mesa grande en el centro del local con un tapete de terciopelo rojo. Las tocaba de una en una a medida que iba leyendo sus títulos y sus autores, deslizando los dedos por sus tapas… parecía que buscaba una en concreto.
-¡Anda, mira! ¡Si este es mi libro! -exclamó alterada y contenta.
Marisa, que no le había quitado ojo de encima por ser su primera cliente no conocida, se sorprendió de tal noticia: parecía que esa mujer gruesa, de papada grande, era escritora, y que había encontrado allí uno de sus libros.
-¿Lo ha escrito usted? -preguntó.
-Si… ¡qué ilusión! -parecía más calmada después de su entrada en la tienda, con los párpados caídos leyendo el texto de la contraportada.
Todos volvieron a observarla, como hacía unos instantes cuando tropezó con el paragüero de forma tan escandalosa. De nuevo hizo saber a todos que se sentía observada, de nuevo que no era para tanto. Pero ya no tenía nada que ver con el paragüero. Comprendió que muchos se sorprendían de que una persona que parecía de lo más normal fuera la autora del libro que sostenía en sus manos. Una brisa de orgullo le recorrió la cara.
-Lo he escrito yo -dijo.
Esta es mi opción, miguel, creo que bastante respetuosa con tu relato. Ahora va a resultar que somos un buen equipo, ja, ja… Espero que te guste. A ver si alguien aporta algo más y decidimos, que se nos pasa el arroz.
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
Hallaba me parece poco natural.
¿Hay pestañas en otras partes del cuerpo que no sean los ojos?
Caer desde las grises bajuras tendría más mérito...
Ya todos devueltos de nuevo. Leed esto en voz alta y repetidlo deprisa ¿no se os duerme la lengua?
Ains...
bizarro (desconectado)
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
Señores, vamos a centrarnos.
miguelmig (desconectado)
Fecha de ingreso: 23 de Enero de 2009
Me encanta la nueva propuesta de Raul Camposval. Por mí, este es el relato definitivo. Pero sin el "devueltos", Daniel Turambar tiene razón, mejor ponemos "vueltos", porque "devueltos"..., es que parece que hayan echado la pota por causa de los canapés y el cava... jaja.
Las cacofonías, Bizarro, no las veo. Ya has dicho eso varias veces de mis relatos... ¿dónde están en este, por favor? ( a ver si las subsanamos)
miguelmig (desconectado)
Fecha de ingreso: 23 de Enero de 2009
Este sería el relato definitivo:
LO HE ESCRITO YO
Era sábado por la tarde cuando Marisa dio el pistoletazo de salida a su pequeño comercio: una librería en una esquina de la calle del Libro. No abundaban en ella estos negocios, y tal vez fue por eso por lo que quizá Marisa decidió ubicar allí el suyo, como para darle por fin sentido al nombre de la calle.
Marisa se hallaba dentro, charlando con sus amigas y familiares asistentes a la inauguración, entre canapés y cava burbujeante en vasos de plástico, cuando de pronto una mujer de talla media y complexión gruesa, con una gran papada, entró por la puerta. Todos se giraron al escuchar el estruendo que provocó al chocar contra un paragüero mal colocado. Tenía las pestañas maquilladas con rímel azul. Arqueó las cejas negras para hacer saber a todos que se sabía observada, que ella no había puesto allí el paragüero, que no era para tanto. En él depositó la mujer su paraguas, todo mojado. Afuera la lluvia era leve, pero constante, llevaba ya todo el día cayendo desde las grises alturas.
Ya todos vueltos de nuevo a sus charlas, a sus comidas y a sus vasos con burbujas, la mujer gruesa comenzó a mirar las obras escritas allí expuestas, las que estaban en una mesa grande en el centro del local con un tapete de terciopelo rojo. Las tocaba de una en una a medida que iba leyendo sus títulos y sus autores, deslizando los dedos por sus tapas… parecía que buscaba una en concreto.
-¡Anda, mira! ¡Si este es mi libro! -exclamó alterada y contenta.
Marisa, que no le había quitado ojo de encima por ser su primera cliente no conocida, se sorprendió de tal noticia: parecía que esa mujer gruesa, de papada grande, era escritora, y que había encontrado allí uno de sus libros.
-¿Lo ha escrito usted? -preguntó.
-Si… ¡qué ilusión! -parecía más calmada después de su entrada en la tienda, con los párpados caídos leyendo el texto de la contraportada.
Todos volvieron a observarla, como hacía unos instantes cuando había tropezado con el paragüero de forma tan escandalosa. De nuevo hizo saber a todos que se sentía observada, que no era para tanto. Comprendió que muchos se sorprendían de que una persona que parecía de lo más normal fuera la autora del libro que sostenía en sus manos. Una brisa de orgullo le recorrió la cara.
-Lo he escrito yo -dijo.
He quitado "de los ojos" después de pestañas. He cambiado el "devueltos" por "vueltos", y el "tropezó" por "había tropezado", al final, en donde también he suprimido el segundo "de nuevo", pues resulta repititivo y por lo tanto innecesario. También suprimí la frase "pero no era por el paragüero" o algo así, pues no venía a cuento, y nunca mejor dicho
bizarro (desconectado)
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
Me encanta la nueva propuesta de Raul Camposval. Por mí, este es el relato definitivo. Pero sin el "devueltos", Daniel Turambar tiene razón, mejor ponemos "vueltos", porque "devueltos"..., es que parece que hayan echado la pota por causa de los canapés y el cava... jaja.
Las cacofonías, Bizarro, no las veo. Ya has dicho eso varias veces de mis relatos... ¿dónde están en este, por favor? ( a ver si las subsanamos)
Me refería precisamente a lo que ellos te estaban señalando. Todo bien entonces.
miguelmig (desconectado)
Fecha de ingreso: 23 de Enero de 2009
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
miguelmig (desconectado)
Fecha de ingreso: 23 de Enero de 2009
DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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DanielTurambar (desconectado)
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
Exacto Pato, y además lo del líquido elemento no es que sea inocente es que de resobado resulta hasta ridículo. El tono general del relato es sencillo y claro, pero ciertos intentos del "literalizarlo", como ése, lo sacan del tono, rompen la línea y no precisamente para bien. ¿No lo ves?
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