RECOPILATORIO 2009. MORTFAN. 20/09/2010 a 26/09/2010
mortfan (desconectado)
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2009
Bueno ya estoy aquí. Llevo toda la tarde(quiero decir, el rato que me ha dejado el peque libre mientras dormía la siesta) intentando copipegar de word con absurdas consecuencias. Así que he estado rebuscando los textos en el foro de bubok esperando que así queden bien y sea más fácil leerlos. Y todo esto viene a... perdón por la tardanza.
Injusticia de andar por casa(IV edición, injusticias)
Por fin había terminado su jornada. Por fin era viernes.
Cambió
la dura tela azul del uniforme por la suave sensación del algodón. Se
dirigió con parsimonia estudiada a la cocina y preparó una frugal cena.
Suspiró, mientras observaba con disgusto las facturas, dispuestas
desordenadamente sobre la encimera. "Tanto trabajar para esto" pensó,
negando la evidencia con la cabeza. Cogió la bandeja con el plato y un
vaso, medio lleno de vino de cartón, "el placer de los pobres" sonrió
para sí. Encendió la tele mientras se sentaba en el sofá y se dispuso a
cenar, con evidente placer.
La misma rutina de siempre. Todos los
días llegaba a casa, se cambiaba la ropa, y cenaba frente a la tele
para, después de un rato, irse a dormir y esperar un nuevo día. Siempre
sacrificaba su tiempo por dinero, como todo hijo de vecino, para pagar
la casa, las facturas, la comida... le parecía que trabajaba para los
demás, más que para sí.
Miró con atención la noticia. Habían vuelto
a bombardear la zona. En las imágenes en pantalla corría la gente, como
pequeñas hormiguitas, sucia y ensangrentada, gritaban y lloraban. Todo
por nada. No había razón alguna que pudiera justificar eso. Ante sus
ojos pasó un hombre sollozante, llevando en brazos a un niño
ensangrentado. Tenía los ojos cerrados y el rostro se había detenido en
una expresión de paz, cual si estuviera dormido profundamente.
Volvió
la vista entonces a su alrededor. Quizá su piso no fuera el más grande,
quizá tuviera humedad y el casero no se hiciera cargo de los gastos que
le tocaban, quizá los muebles estaban viejos y había tenido que
arreglar muchos por su cuenta para poder aprovecharlos... Es posible
que tuviera que comer en soledad frente a la tele, pues la mayoría del
tiempo no tenía dinero para salir con sus amigos. Puede que se agobiara
a principios de mes para pagar sus deudas y a finales, porque no le
quedaba para comprar comida... Pero, al menos, vivía en paz. Al menos,
no tendría que ver jamás a su hijo ensangrentado en sus brazos,
moribundo.
Sábado por la mañana. Con una sonrisa plena entró en
el recinto.Era un sitio deprimente, con frías paredes de hormigón y
gruesas rejas. Cientos de animales se hacinaban allí, todo lo bien
cuidados que les era posible, dados los pocos recursos con que
contaban. Gustaba de ir los fines de semana, pues amaba a todo ser vivo
y se sentía en deuda con ellos, por el amor que le regalaban, aún a
pesar de conocerlo a duras penas.
-¡Hola! No sabía si vendrías hoy... ¿Qué tal estás?
-Muy bien ¿Tenemos alguno nuevo?-preguntó.
-Sí- Una mirada triste apareció en el rostro que le hablaba- Acaba de llegar una. Está muy mal, no he podido ni verla.
-No te preocupes. Yo me encargo.
Era
una perra de caza. Una pointer preciosa. Suspiró, al tiempo que hundía
los hombros. Lo mismo de siempre. Acaba la época de caza y abandonan a
aquellos que, una vez, fueron inseparables compañeros. Aún peor. A
veces, temerosos de que los perros puedan encontrar el rastro de vuelta
a casa, los abaten con las mismas armas que usaban antes para cazar a
las presas que el animal encontraba.
-¿Qué le pasa?- cogió el rostro
del animal. Era completamente blanca, excepto una mancha negra rodeando
un ojo, metáfora quizá de las dificultades de la vida.
-Perdigones. Acabo de hacerle una prueba, uno se le ha incrustado en un pulmón.
-Mierda- dijo- Eso no es bueno- acarició a la pequeña con dulzura, mientras observaba la radiografía.
-Creo que sería mejor sacrificarla, pero quería esperar a que dieras tu opinión.
-Tienes
razón- le dolía más de lo que pudiera expresar. Cada uno de los
animales que pasaban por sus manos eran fantásticos. Alguno traía
problemas de comportamiento pero ¿qué se le puede pedir a quién no
conoce los modos de vida humanos y tiene que aprenderlos a golpes? A la
mínima muestra de cariño, todos se rendían a la mano humana- Será mucho
peor para ella que esperemos.
La perra lamió su mano y gimió con dolor, pidiendo una tregua al dolor que la recorría.
-Ya,
pequeña, ya- tenía un nudo en la garganta. Esto era algo a lo que no se
acostumbra uno jamás. Siguió acariciándola mientras le clavaba la
jeringuilla. La perra observaba con amor, con paz, expresando todo lo
que podía haber sido en una mirada. En un segundo, su expresión se
quedó vacía. Había muerto.
-Pobrecita. Debió pasarlo muy mal.
-Peor lo pasará el dueño como lo identifiquemos- dijo con rencor- La llevaré al crematorio.
La
cogió suavemente y una lágrima corrió por su mejilla, mientras
transportaba a la perra ensangrentada en brazos. No había nada que
justificara esto. Nadie tenía derecho a tratar así a otro ser vivo.
Ella mostraba una expresión de paz, como si se hubiera quedado dormida
de repente. Y pensó que, en el fondo, no era todo tan distinto. En el
fondo, no vivía absolutamente en paz.
Pecados carnales(VII edición, lascivia)
“-No estuvo bien.
-¿Eso es lo que crees?- dijo él con su sonrisa profunda.
Lo
conocí una semana atrás, en la cabaña de madera que nos acoge a mi
madre y a mí en verano. Debería decir más bien, lo volví a ver, aunque
no recuerdo cuándo me abrazaba y besaba de manera fraternal, siendo yo
aún una niña.
Así pues, lo volví a ver por primera vez hace siete
días y ocho horas. No estaba preparada para lo que apareció ante mis
ojos. Yo esperaba un hombre mayor, cano, puede que calvo, gordo...
estropeado por los años, en resumen. Sin embargo, me encontré con un
adonis alto, de pelo aún oscuro y arábigos ojos negros y piel
aceitunada, aún fuerte y joven, aún apuesto. Abrió mucho los ojos al
verme y se acercó casi cohibido a darme los dos besos de rigor.
-Hola
Claudia ¿Cómo estás? Es un placer volver a verte- dijo lentamente. La
manera en que se recreó en la palabra placer me hizo estremecerme desde
la nuca a la planta de los pies. Era sucio ¿entiendes? Yo lo sabía y
aún así no pude contenerme. Sonreí y me acerqué aún más a él,
abrazándolo con fuerza.
Convinimos que estaría con él esa semana,
para conocernos mejor, y después volveríamos junto a mi madre, para ir
los tres juntos de vacaciones.
Se despidió de mi madre con un pasional beso y, por fin, ella se fue, dejándonos a solas.
Sólo había una cama en la cabaña y él me la cedió con gusto, haciendo del sofá su refugio improvisado.
Nos
comportamos con propiedad durante todo el día, aunque un fuego ardía en
mi interior cada vez que lo veía moverse como un felino. Ágil y fuerte.
Ya por la noche ocurrió. Fue tan sucio. Después de todo, no vi otra solución.”
-No
tienes que apresurarte- el agente la escuchaba, ruborizado y anhelante-
Puedes contarlo con pelos y señales, no tenemos prisa.
Claudia lo
miró con reproche y asco. Sabía lo que el hombre quería y casi podía
apostar a que una erección tenía lugar bajo la mesa. “Bien, si eso es
lo que quiere...” pensó.
“Yo me acosté en la cama y él en el
sofá. No podía dejar de pensar en él aunque sabía que no estaba bien.
Pronto no pude soportar el ardor entre mis piernas, aumentado por la
respiración entrecortada que oía al otro lado de la cabaña.
¿Se
estará masturbando? Pensé. Pero ese pensamiento sólo me llevó a hacer
más urgente mi necesidad. Comencé a tocarme hasta que,
involuntariamente, un gemido escapó de mis labios y se quedó flotando
en la oscura habitación. Me quedé paralizada durante un instante, que
se hizo eterno, hasta que noté una respiración áspera en mi oído y una
mano varonil en mi bajo vientre.
-¿Necesitas ayuda? Susurró en mi oído.
Comenzó
a masajearme hasta que volví a gemir y entonces se metió en la cama
conmigo. Prefiero no relatar lo que ocurrió entonces, pues me provoca
tanto asco como anhelo y no me soporto en mi propia piel. Sólo diré que
fue el mejor orgasmo de mi vida.
-No estuvo bien- dije con voz entrecortada por las lágrimas.
-¿Eso es lo que crees?- dijo él- ¿Acaso no te ha gustado?
-Sí.
-Entonces ¿cuál es el problema?
-Mi madre...- estaba desesperada- ¿Qué dirá mi madre?
-No puedes decírselo- contestó- Ella nunca lo entendería, aunque la atracción sexual no es nada malo.
-¿Y tú cómo puedes saber eso?
-¿Quién va a saberlo mejor que yo?- sonrió y me besó en la mejilla, reteniendo una lágrima- ¿O crees que te mentiría tu padre?
Entonces fue cuando pasó.”
Claudia
paró su relato y bajó la vista. El agente no podía admitirlo, pero
necesitaba que le contara algo que consiguiera que la tensión que se
había apoderado de su entrepierna desapareciera, o no podría salir de
la sala de interrogatorios sin violar a la supuesta asesina, aunque
hasta ahora la mera idea de una violación le habría parecido un crimen
¿Cómo podía alguien tan joven ser sensual hasta el punto de hacerte
olvidar tu humanidad?
-¿Qué fue lo que pasó Claudia?- preguntó tenso.
-Le
atravesé el cuello con un abrecartas- contestó fríamente. Luego sus
ojos volvieron a arder mientras parecían observar su entrepierna a
través de la mesa- ¿Quiere que le ayude con eso señor agente?- preguntó
con voz inocente mientras se abría de piernas y dejaba sus incipientes
pechos al descubierto. Se metió debajo de la mesa y comenzó a trajinar
allí donde la tensión del hombre era más fuerte, hasta que éste puso
los ojos en blanco y se liberó.
“Vaya con la niña” fue su último pensamiento antes de notar el cañón de su propia pistola en la ingle.
-No
estuvo bien- fueron sus únicas palabras cuando el comisario entró en la
sala y la encontró semidesnuda bañada en la sangre del joven agente.
El narrador(IX edición, dioses y monstruos)
La tenue luz
de la hoguera casi extinta se proyectaba sobre el rostro del narrador
acentuando el aspecto místico que le proporcionaba la larga barba
blanca trenzada. En sus facciones aún se podía distinguir el orgullo
del guerrero y la picardía del muchacho que había sido. Miró al pueblo
congregado frente a él: hombres y mujeres jóvenes, ancianos y niños,
adultos en la flor de la vida. Uno de los niños sonrió impaciente y el
narrador le devolvió el gesto antes de comenzar su relato.
"Una
brillante mañana de la Luna Sagrada, Algren decidió ir a cazar en
solitario. Su nuevo arco clamaba por demostrar su valía y el portador
no pudo resistir su llamada.
Era Algren miembro del antiguo pueblo
de los Djaboc, similares a los seres de poder en forma, aunque
distintos en aspecto y esencia. Un grueso vello cubría todo su cuerpo y
lucían afilados colmillos sobresaliendo de su mandíbula inferior.
Algren era el mayor entre ellos. De aspecto feroz y fuerza hercúlea
pero igualmente amable y atento.
Se encaminó, pues, al bosque en búsqueda de algún animal incauto que cayera bajo sus flechas."
El narrador se detuvo un instante. Todos lo observaban embelesados, anhelantes de la continuación. Estaban bajo su hechizo.
"Como
bien sabéis, para ser buen cazador cuerpo y mente han de estar en
sintonía con la naturaleza. Debes ser silencioso como la leona entre
las hierbas altas y rápido como el gamo en la carrera.
Así, Algren
rastreaba el bosque con pericia, serpenteando entre los árboles con
agilidad y atento a todo ruido emitido por ser natural, cuando un
sonido atrajo su atención por completo. Haciendo uso de técnicas
antiguas (el narrador pegó su oído al suelo) escuchó atentamente
intentando identificarlo. Un rumor sordo invadía la tierra, cegando
todo movimiento tectónico conocido. Pero ¿de dónde vendría? (una
exclamación ahogada colectiva resonó en la cabaña) Tratando de
averiguar la procedencia, Algren se encaminó allí donde el sonido era
más nítido. Pisaba con cuidado evitando las ramas a su alrededor,
intentando no dejar marca de su paso ni avisar de su presencia."
El narrador volvió a pausar el relato. Una niña lo miraba con los ojos muy abiertos y pidió silenciosamente que continuara.
"-
¡Algren! (el narrador casi gritó el nombre usando su voz más grave y
solemne, inclinándose hacia la niña que dio un respingo y se quedó
boquiabierta) Escúchame...
Algren se dio la vuelta apresuradamente tratando de localizar la imponente voz a su espalda.
- ¿Quién eres? ¿Qué quieres? - preguntó.
- Soy Camet- respondió la voz.
-
¿Camet? ¿El dios de la guerra? - inquirió nervioso, pues como bien se
sabe hasta los más valientes han de temer a los dioses- ¿Qué es lo que
quieres de mí?
- Algren, debes volver a tu pueblo y decirles que abandonen sus casas y huyan a las montañas.
- ¿Por qué debería hacer tal cosa?
-
Ese rumor que oyes es el de un ejército que, bajo mis órdenes, se
dirige hacia aquí para conquistar el lugar. Te hablo porque quiero
daros una última oportunidad.
- ¿Una última oportunidad? ¿El exilio
o la muerte es lo que propones? - Algren observó al dios con odio y se
encomendó a la diosa Djabya, protectora de su pueblo - ¡Nunca!
¡Lucharemos! ¡Y venceremos! (Un rumor de aprobación y un grito de
excitación sobresalieron entre la multitud) ¡Djabya, ayúdame! - por la
gracia de la diosa, Algren pudo ver a su etéreo contrincante durante un
segundo, suficiente para arriesgar un flechazo certero.
- ¡Algren!- gritó el dios, herido de muerte por el venablo envenenado de la magia de Djabya- ¡Yo te maldigo!
- No, Camet. Tú eres el maldito.
Con
un bramido descomunal, el dios explotó en millones de pedazos de luz
(el narrador se sentó de nuevo y se oyó un solo golpe de tambor) y
Algren volvió a su pueblo para avisar de la próxima invasión.
Así fue cómo comenzó la Guerra Sagrada."
Los
oyentes aplaudieron generosamente con sus muslos. Los niños se
acercaron al narrador y se sentaron en su regazo pidiéndole que
continuara contando la gran guerra. Algunos ancianos palmearon su
espalda de manera aprobatoria. Una mujer se acercó a él y le ofreció un
trozo de asado y una copa de vino con una sonrisa pícara. El narrador
correspondió al gesto complacido. Después, la vería en su lecho.
Un buen relato siempre merece una buena recompensa, pensó.
oniria (desconectado)
Fecha de ingreso: 15 de Febrero de 2009
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
Voy para allá.
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
carlosaribau (desconectado)
Fecha de ingreso: 2 de Septiembre de 2009
gloriapaniagua (desconectado)
Fecha de ingreso: 16 de Abril de 2008
- 3 votos Pecados carnales (historia contundente, tremenda, aunque hay que clarificar más la relación de la chica con el policía, con su aparente padre)
- 2 votos Injusticia de andar por casa (no está mal tratada la injusticia hacia los animales)
- 1 voto El narrador (no deja de ser un cuento infantil fantástico que me cuesta leer)
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
oniria (desconectado)
Fecha de ingreso: 15 de Febrero de 2009
Pues dudo, dudo, pero voy a votar por Pecados Carnales, también.
Y mira que el de Injusticia..., que no conocía, me ha impresionado. Yo tampoco entiendo que se trate mal a los animales.
El del Narrador siempre me ha gustado. Creo que le di 4 puntos en el certamen. Pero, entre ambos y con perspectiva, me quedo ahora con Pecados Carnales ;D
Raúl, deberías seguir, sin más, dando el plazo, recordando en el plazo, pero no preguntando si queremos seguir. Unos autores tendrán más repercusión que otros, por tiempo, por interés, por cercanía, por mil causas. Pero el proyecto es bueno. Si en el caso de X o de Y sólo vota uno, pues vota uno. Quizá en Z voten cincuenta, porque coincida tiempo libre ;D
Teniente_Tulip (desconectado)
Fecha de ingreso: 26 de Septiembre de 2008
DanielHR (desconectado)
Fecha de ingreso: 19 de Mayo de 2008
Tiremos del archivo:
Sobre Injusticia de andar por casa DanielHR dijo...
Injusticia de andar por casa (4 puntos) fue, como ya dije durante las votaciones, un duro competidor de El Genio... De no haber participado éste, fácilmente habría encabezado mi top five. Cuando comencé leerlo, me preguntaba por donde iban a ir los tiros (nunca mejor dicho) con esa breve referencia a un bombardeo de un lugar por todos conocido (una injusticia, que por cierto, todavía dura). La irrupción de esa pobre perrita de caza fue la que terminó de convencerme. Me gustó mucho ese dualismo entre el sufrimiento humano y el animal. En nuestras ciudades, todavía se siguen cometiendo injusticias como la de esa zona de guerra que menciona Iria, aunque, claro está, de una índole muy distinta. Conclusión: la autora no podría haber empezado con mejor pie en este concuso. ¡Enhorabuena!
Sobre Pecados carnales...
Pecados carnales: Lo siento, pero me costó mucho ponerme en situación. Primero la muchacha siente repugnancia por lo que ha pasado... después se deja llevar y cuenta como el orgasmo junto a su padre fue uno de los mejores de su vida... al momento vuelve a sentir repugnancia y se carga al padre para, acto seguido, mandar al otro barrio al agente que le presta declaración. Es un quiero y no puedo. No me terminó de convencer.
Sobre El narrador...
El narrador: La verdad es que el relato me gustó y me dejó un buen saber boca. Lástima que tuviera un competencia tan feroz. Ese viejo cuentacuentos
tiene un toque oriental que lo hace muy atractivo. El héroe de la historia no está dispuesto a que su pueblo sea aplastado por los dioses, por lo que decide enfrentarse a ellos (¡Ese Prometeo...!). Pero a diferencia del mito clásico, aquí el héroe triunfa. Impecablemente escrito y muy interesante. Estuvo entre mis favoritos, pero terminó cayéndose de la lista.
De entre lo propuestos, me quedo con Injusticia de andar por casa. Pese al tiempo transcurrido, sigo recordando la buena impresión que tuve de este relato. Frente a él, El narrador (otro de mis favoritos en la edición Dioses y Monstruos) prácticamente palidece. De Pecados carnales, no recordaba mucho hasta que he vuelto a revisar el comentario. Recuerdo que Mortfan me hizo en su momento unas puntualizaciones que me ayudaron a pillarlo, pero nunca terminó de llegarme. Puestos a elegir, me quedo con Injusticia... pero vamos, de calle. Si me dais un poco de tiempo, lo releo y posteo las correcciones.
DanielHR (desconectado)
Fecha de ingreso: 19 de Mayo de 2008
Bien, Vamos allá :D No he encontrado ningun error ortotipográfico, y el estilo en el que está escrito el relato me ha encantado (aunque tal vez peque un poco de texto-denuncia) Quizá he visto algunas expresiones que no se corresponden demasiado con el conjunto, pero aparte de eso, el cuento me ha parecido impecable. Si alguien más quiere aportar algo, que no se corte :-)
(...) Tenía los ojos cerrados y el rostro se había detenido en una expresión de paz, cual si estuviera dormido profundamente: Ese "cual" no me pega nada dentro del contexto en el que se mueve el relato. Personalmente, me parece una expresión demasiado culta que me descoloca un poco. ¿No sería mejor sustituirlo por un "como"?
(...) Quizá su piso no fuera el más grande, quizá tuviera humedad y el casero no se hiciera cargo de los gastos que le tocaban, quizá los muebles estaban viejos y había tenido que arreglar muchos por su cuenta para poder aprovecharlos: Lo siento, estoy de un tiquismiquis subido :p pero pienso que después de esos quizá lo mejor sería poner un punto y coma (;) o un punto y seguido (.), en vez de una coma a secas (,). Una tontería sin importancia, vamos, pero creo que así el texto estaría mejor presentado.
(...) Es posible que tuviera que comer en soledad frente a la tele: Me pega más "comer solo frente a la tele".
(...) Gustaba de ir los fines de semana, pues amaba a todo ser vivo y se sentía en deuda con ellos: Creo que quedaría mejor "le agradaba ir los fines de semana". Ese "gustaba" a secas, al igual que el "cual" de la primera puntualización, me parece una expresión demasiado culta para el texto.
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
Pecados 3
mortfan (desconectado)
Fecha de ingreso: 24 de Febrero de 2009
Gracias a todos por el tiempo y esfuerzo. Voy a ver si aún está abierto el plazo de Vixa... ay, el tiempo...
En cuanto a los textos: sé que tienen muchos fallos pero cuando escribía en el concurso lo hacía con afán de aprender con las críticas y escribía tal como me venía a la cabeza. Ahora me da pena cambiarlos sinceramente, hasta los fallos me traen buenos recuerdos... ;D Pero sobre Pecados carnales tengo en cuenta la proposición aunque quede claro que cuando lo escribí tenía intención de mostrar que ella SABÍA que él era su padre. Y si no ¿por qué se iba a quedar a solas con él? Mmmm lo rumiaré...
Edito: veo que Vixa aún no ha colgado los textos. Mejor, así casi fijo que puedo releerlos y votar. Me paso mañana por aquí en un ratito...
raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
Ahora sí que me has descolocado: si la niña sabe que es su padre, no me creo el personaje. Sí me creo en cambio que a la niña le de morbo el novio de mamá y se lo lleve a la cama en un despiste de su progenitora. Con un depravado por cuento (en este caso el padre) me vale. Me parece mejor para el relato que ella no lo sepa, así la sorpresa del lector se ve reforzada por la sorpresa de la niña.
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raulcamposval (desconectado)
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
La autora Iria Tuñas (Mortfan) me ha dicho que colgará sus relatos en cuanto pueda, que anda un poco liada (felicidades Mortfan!).
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