Fragmentos ebooks
xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
La huella de tu ausencia. Carlos Maza Gómez.
aquellos que tienen una amplia vida interior sufren más que los que viven a flor de piel atendiendo lo externo, lo social, los sucesos que les
rodean sobre todo. No tiene nada que ver con tener estudios,sí tiene relación con el hambre de leer, conocer, que he
observado en hombres sin ilustración alguna pero con deseos de indagar esos hilos, esa trama, saber por qué hacemos lo que hacemos, qué nos lleva a actuar como actuamos, por qué
la vida es tan perra a veces, como enfrentarte a la quemadura
y la herida que nos come el interior.
xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
-De Los cuervos hijos de puta-
Abrió el maletero y con un grueso palo clavó a Landelino en el estómago un golpe que produjo un sonido sordo y hueco. Lo agarró por la piel del cuello
para echarlo fuera de un fuerte tirón. El animal se tumbó en el suelo destrozado por dentro. El maletero seguía abierto; fue entonces cuando se me fue el vientre a causa de aquella comida enlatada destinada al can.
El ruido que produjeron mis intestinos, debido al aire que iba en medio del bolo, resonó rotundo rompiendo el silencio de la montaña. Fueron quince segundos inacabables. Incluso el perro atendía levantando las puntiagudas orejas hacia mí. Sentí un profundo alivio, a la vez que me daba por descubierto, naturalmente.
-¡Hostias!- Exclamó Samuel sorprendido.
Lo peor vino cuando Landelino se incorporó atraído por la mierda humana. Todos sabemos que lo perros
son locos por ella. Ahora, recordándolo, puede que hasta tenga que parar de escribir porque me rompo con la risa, querido lector (a pesar de mis circunstancias),
pero ten en cuenta que el tamaño de la cabeza de aquella fiera, doblaba con creces a la mía. Olfateaba a
mi alrededor ansioso, muy inquieto. Pensé que podía comerme toda la zona baja de un solo bocado, entonces
recuperé la voz, perdida hacía tanto tiempo, desde antes de la operación. Sonaba como a ultratumba, aunque clara y pausada:
-Samuel, por favor, sácamelo -. Supliqué mientras Criselda caía de rodillas al suelo, no sé si desmayada o
a causa del fuerte olor que ya inundaba la zona. Samuel veía a los alrededores, tal vez buscando consejo a los
cuervos que vivían en su imaginación, ya que parece que nadie más los ve, excepto ahora, yo mismo.
-Criselda…este tío habla, y huele que apesta…¿Ves lo mismo que yo?. Ven aquí Landelino.
-Nos estamos volviendo locos Samuel. Has estado gritando ahí afuera durante mucho tiempo. No hay
nadie que pueda escucharte ¿No te das cuenta?.
-No sabes lo que dices; son los cuervos. Bah, tú eres tonta, no lo entenderías, déjalo.
Mi cuerpo permanecía recostado con la cabeza apoyada contra el asiento trasero, observando muy atentamente las escenas entre ellos para estar preparado en caso de que quisieran matarme. Mis ojos exageraban
la mirada para que pudieran darse cuenta de mi completa consciencia y preparación ante un posible
ataque. El perro se alejo distraído por unos ruidos que procedían del bosque. La cercana ciudad brillaba en la
noche de forma que su luz penetraba entre los árboles, permitiendo cierta visión a pesar de la maleza
circundante a la carretera.
-Saco de mierda, háblame vamos, venga.
Me quedé paralizado mirando a Samuel fijamente a los ojos. Él no tenía miedo. Criselda, que ahora estaba
justo detrás, permanecía expectante por encima de su
hombro.
-¿Es normal que se cague así un muerto de seis días?.
xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
Fragmento de la segunda parte "Los cuervos hijos de puta".
-Os equivocasteis al encerrarme en esta zona.Pensaba que ya vivierais conmigo la experiencia.
Está bien, comenzaré mi relato con la esperanza.Lo que nunca se pierde. Allí hablan mucho de ello.
La materia está fuertemente compactada, por lo que se cumple la primera ley: La de la Gravedad - Julián
observó cómo Los Cuervos se posicionaban a lo alto prestando gran atención, mientras el Hijo de Puta Gris
exhalaba aliento cósmico sobre él, de tan cerca que estaba - es uno de los pilares que sostiene aquella
ciencia.
- Bien, ya tenemos algo; has dado un primer paso hacia tu libertad - replicó el pájaro.
- Hay documentos, pruebas de que existe; no es una teoría. Además se puede sentir su fuerza tirando de uno
hacia el centro del universo. Y una estrella importante: La de Norte. Estaba delante de mí cuando me
desenterraron. Yo traté de asirme a ella para huir, pero la fuerza me lo impedía. Las estrellas poseen luz propia
e iluminan a los oscuros planetas. En ellos domina la oscuridad y sin ellas no es posible la vida.
-Háblanos de tu vida.
-Ten paciencia cuervo; disponemos de mucho tiempo.
sagitarius (desconectado)
Fecha de ingreso: 18 de Junio de 2010
<<Y aquí os dejo un fragmento genial del relato: Elmer Ruddenskjrik. Autor: Elmer Ruddenskjrik. O (Dartshyn)>>. Antes de que se desatara el infierno y Jebedhia West iniciara su cruzada de realización personal, el señor Ruddenskjrik dedicaba todo el tiempo que era capaz a imaginar historias y transcribirlas en largas cadenas de palabras con la persistente idea de concluir largos relatos de ficción que le convirtieran algún día en alguien digno de admiración. Destacar sobre el resto de la tan despreciada raza humana era lo único que ocupaba su mente retorcida por la alienación y el aislamiento más masoquistas, síntomas debidos a la que él creía más que acertada imagen que se había hecho en su mente de sus congéneres: tenía a los humanos por salvajes bestias que daban tumbos por la vida buscando a quien desgraciar constantemente con sus propios males, estaba seguro de que incluso las mejores personas eran esclavas de frustraciones que en cualquier momento podían manifestarse como serios intentos de esparcir dolor, físico o emocional, por el mundo. El problema era que, como todo aquel que se ha vuelto genuinamente loco, él se tenía por encima y muy libre de compartir ese defecto de la naturaleza de las personas y, claro, con el derecho de juzgarlas sin misericordia. Éste fue el principio... El señor Ruddenskjrik había empezado a desvariar en su empeño de escribir la mejor obra de ficción de todos los tiempos, un manuscrito que no sólo sería una intensa historia de aventuras, sino también un severo ensayo declamatorio de cuán bajo era el espíritu del género humano. Una historia que cambiaría el mundo. Sin embargo, si alguien hubiera estado 7
pasando con él esas semanas de encierro durante las que
apenas comía y en las que dormitaba en su incómoda silla tras
desfallecer de agotamiento, hubiera descubierto que, tras
trescientas páginas de una apasionante novela, Elmer
Ruddenskjrik había empezado a escribir extraños galimatías,
eslabones de palabras que difícilmente podrían calificarse
como tales, ya que no parecían otra cosa que caracteres
pulsados al azar y separados eventualmente siguiendo una
lógica incomprensible...
Pero lo que hubiera hecho fruncir verdaderamente el ceño a
este hipotético observador hubiera sido la propia persona del
señor Ruddenskjrik. Era todo un espectáculo ver cómo se
paraba a repasar con cuidado sus más de mil páginas de
manuscrito, como si realmente estuviera escrito en algún
idioma comprensible; o descubrir que, a pesar del buen
tiempo, Elmer mantenía cerradas las persianas durante el día
para escribir a la luz de una pequeña lámpara. Cualquiera que
hubiera estado allí con él hubiera empezado a inquietarse al
descubrir sus cada vez más dilatadas pupilas bailando con
frenesí orgulloso sobre las hojas concluidas, al distinguir el
brillo mate de su cada vez más pálida piel bajo el sebo aceitoso
en que se estaba convirtiendo su sudor, al mirar a las uñas de
sus manos, alargadas, descuidadas, agrietadas de repiquetear
contra las teclas de su máquina de escribir...
xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
De Carlos Aribau en "Fantasías, ilusiones y demás verdades".
Las seis de la tarde y volvía a estar solo, sin nada que hacer ni nadie con quien hablar. Por primera vez en
varios meses no la iba a llamar al terminar el trabajo. Se supone que espacio es tiempo y tiempo es espacio. Algo así como la teoría de la relatividad rescrita para las relaciones personales. No le dolía, en aquel momento no, ya no. Ambos habían hablado de más en una tarde casi
tanto como habían hablado de menos en varios años.
También eso se había automatizado.
El trabajo tampoco le resultaba mucho más estimulante. Ahí estaba él, saliendo de la habitación del hotel para matar con alevosía las horas que le dejaba libres un trabajo que disponía de él sin demasiadas contemplaciones. Había llegado a Vigo esa misma mañana
para mantener un par de reuniones en dos días. Lo que suceda entre ambas no es algo que le importe a nadie de
su empresa ni por lo que le vayan a pagar.
Anduvo la Florida porque llevaba al centro y en el centro suele haber gente. Es lo que tiene las ciudades, que
vienen a ser como la política pero al revés. Todos quieren vivir lejos del centro pero terminan volviendo.
El paseo fue agradable porque en Vigo no llueve siempre. No vamos a negar que en Vigo llueve más que en
Barcelona porque hay cosas que son demasiado obvias incluso para provocar discusiones. Pero aquel día no llovía, de momento, y el paseo fue haciéndose más agradable a
medida que se acercaba. Desde la avenida de las Camelias sorprende dar con el ayuntamiento- que diremos
que es un precioso edificio modernista para engañar al lector que no conozca Vigo- y se agradece toparse con un
banco mirando al casco antiguo desde lo alto con el puerto de fondo. Buen sitio para sentarse a no pensar
87976 mensajes en los foros
71323 usuarios registrados
Últimos usuarios registrados en Bubok darluing, lopeix, Santihernan21, alfredo61, Alotoflies, ruinasdeodio, claucoket, Magentas, rumaellibro, samsa1984
Usuarios Conectados: 4 usuarios















xavilapierr (desconectado)
Fecha de ingreso: 20 de Febrero de 2009
Salvamos a Julia. Francisco Lorenzo.
Le preguntaron a Julia qué tal en las clases de apoyo.
Le contó lo siguiente:
-Me viene a buscar a veces para ir a la clase de
refuerzo.
-¿Y qué hacéis en esas clases?.
-Nada, la profe se pone a ver en el ordenador y yo
espero allí a que me lleve de nuevo al otro aula, donde
están todos.
Se quedaron literalmente de piedra. Estaban cansados. Trabajaban a turnos para poder mantener el
nivel de comodidad como hasta ahora, era mucho que
le pasaran estas cosas; en el fondo ya no creían a la
niña, sería una disculpa para no estudiar…quién sabe.
La confusión se instalaba en sus vidas. La relación
entre ellos se deterioraba, a veces discutían. Juan
defendía a Julia, Ana dudaba; no asimilaba ciertos
argumentos. Su madre y sus tías habían sido maestras
de pueblo, sus esquemas se derrumbaban haciendo caso
a Juan esgrimiendo la teoría de la corrupción. -No
puede ser, a él tiene que estar yéndosele la olla- pensaba
SUBIRCITAR