Tres autores de la Celestina. El misterioso autor Juan del Encina. Tomo III.

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En este libro voy a escribir mucho sobre el poeta Juan delEncina, el cual según mí hipótesis no era solamente uno de los autores de LaCelestina, sino también autor y editor de muchos otros libros. Cuando Juandel Encina estaba en la Universidad de Salamanca también estaba allí elhumanista italiano Lucio Marineo Sículo. Era sicilianoydiscípulo de Pomponio Letro. Marineo Sículo estuvo en la Universidad deSalamancaentrelos años 1484-1485, hasta el año 1496, puesto que en enero de 1497 se dirigió alacorte de los Reyes Católicos. Durante estos años tuvotiempo de escribir su obra De Hispaniae laudibus, publicada en Burgos.Este libro es vital para saber la vida de la Universidad de Salamanca entre1484-1496, puesto que los libros de claustro se perdieron de esos años. Esimportante saber que Marineo Sículo era profesor en la Universidad de Salamancay discípulo de Pomponio Leto, dado que bajo la dirección dePomponio Leto (1427-1498) se comenzó a formar, en losúltimos años del Papa Pío II hacia 1460, aquella sociedad semisecreta que mástarde se llamaría Academia Romana. Pomponio Leto era amigo de César Borgia yCésar era gran amigo de Juan del Encina. Por el año 1470 Pomponio Leto hizo yaensayos teatrales cuando era profesor de la recién fundada Universidad de Roma.Por tanto, Marineo Sículo pudo haber alentado el teatro en la Universidad deSalamanca. En este librotratamos también largamente las actividades del poeta Juan del Encina. Hastaahora pocos investigadores han considerado a Juan del Encina (1468-1534) seruno de los autores de LaCelestina, a excepción delos investigadores Antonio sánchez Sánchez-Serrano y María Remedio Prieto delas Iglesias. La última investigadora se retractó años más tarde, según dicenalgunos, pero esto no es correcto. En fechas posteriores la historiadoraPatricia Botta, también dejaba caer que Juan del Encina podía ser el primerautor de la Celestina. Seguramente tuvo en cuenta la obra de 1971, de SánchezSánchez – Serrano y Prieto de la Iglesia, añadiendo ahora ella sus propiasinvestigaciones. Sin darse cuenta, Di Camillo nos da la respuesta con todas suspreguntas, sin decir el nombre del autor de la Carta que consta en La Celestina. El trabajo de Di Camillo es genial y uno delos muchos indicios que revela que Juan del Encina estaba metido de lleno en laredacción de la Celestina. Pocos saben que nuestro Juan del Encina era jurista.No sabemos si en LaCarta del autor a un su amigo tambiénEncina decía que él era jurista o si esta palabra fue añadida por los Lucenapara despistar al lector. Sí sabemos que tanto Juan del Encina, como susseudónimos, Lucena, Bartolomé Torres Naharro y Francisco Delidado, estudiaronen Salamanca, y Juan del Encina y Francisco Delicado eran discípulos de Antoniode Nebrija. No hay mucha más información sobre su muerte; según unos, en 1529,y otros en 1535. Por el contenido de este libro el lector se dará cuenta de quecreemos que Juan del Encina no murió entre 1529-1530, sino que se fue a Roma ya continuación a Venecia, para terminar su gran obra, tal como habíaprofetizado en su obra Trivagia, bajo el seudónimo de Francisco Delicado. Lagran mayoría de los autores piensan que Juan del Encina murió afines del año de 1529 o principios de 1530, fijándose en las investigaciones deEloy Díaz-Jiménez y Molleda, y Ricardo Espinosa Maeso. Con esta fecha noestamos de acuerdo y nos distanciamos por lo tanto de la opinión de dichoshistoriadores Estamos segurosque con nuestro capítulo 8 muchos historiadores se llevarán las manos a lacabeza, puesto que hasta ahora nadie se ha atrevido a decir tanto. SegúnMenéndez y Pelayo, Torres Naharro llegaría también a coincidir con Juan deEncina, en el mismo entorno cortesano, durante el papado de León X, hasta queTorres Naharro se marchó inesperadamente a Nápoles, para entrar como capellánen el ámbito familiar de Fabricio Colonna y de su hija, la divina Vittoria Colonna,que estaba casada con el Marqués de Pescara. ¿Pero dónde están las pruebas deque Torres Naharro y Juan del Encina coincidieron, tal como dice Menéndez yPelayo? ¿No es más lógico constatar que cuando desaparece la literatura de Juandel Encina, aparece la literatura de Bartolomé Torres Naharro? ¿Solamente porconstar en el libro el nombre de Bartolomé Torres Naharro, es cien por cienseguro que este hombre realmente tuviera este nombre? ¿Y si este nombre era unseudónimo? ¿Hay otros documentos italianos o españoles que hablan de unBartolomé Torres Naharro? Igual que en elcapítulo 8, con el capítulo 9 los historiadores nuevamente se llevarán las manos a la cabeza,y no puede ser de otra manera. Es realmente muy atrevido afirmar que FranciscoDelicado (Delgado), no es otra persona que nuestro famoso poeta Juan delEncina. Del misterioso Francisco Delicado (forma italiana de Delgado) se sabehasta ahora bien poco,pero los distintos investigadores le han analizado muy bien y ellos nosinforman que viajó por Roma y por Venecia. En esta ciudad publicó su únicanovela: Retrato dela lozana andaluza (1530),escrita casi en su totalidad alrededor de 1524, en Roma; y algunos textos enfechas posteriores, que constituye un importante documento sobre la vida y lascostumbres de su tiempo. El autor explica bien en su obra el saco de Roma, perotengo mis dudas de que realmente Delicado estuviese, en 1527, en Roma. Juan delEncina en esta fecha estaba en León, y se volvió a Roma en 1529, para arreglar una bula en nombrede un familiar e interesarse por lo que realmente pasó en Roma. Estoy en estesentido de acuerdo con Ugolini, que los libros de la Lozana andaluza y El modode adoperare el legno de India occidentale fueron impresos en 1530 y nunca en 1529. El autor estuvo enVenecia hasta 1534, trasladándose según mi teoría en el mismo año hacia Españapara morir allí en paz.

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