Horizontes de la praxis didáctica

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Reconocer los territorios de la enseñanza, las playas del saber, las colinas del olvido, los valles de ignorancia y los riscos de la intolerancia del profesor corresponden a una misión de la educación, para, luego de identificar los límites, establecer los horizontes de esa praxis, lo que de ese acto docente deviene.Es evidente, sin muchas formas de negarlo, que el ser humano en sus constantes búsquedas, precisa de unas motivaciones, unos intereses y, por supuesto, de unos horizontes que le muestren paisajes de esperanzas.Esta investigación se ha internado por los horizontes del quehacer docente, por sus pasiones, carencias, potencias y modos de abordar el conocimiento para transmitirlo. Se indagan las motivaciones políticas, éticas, estéticas y medioambientales que le configuran su mundo y el de los dicentes.Para ello se seleccionaron docentes de básica primaria, secundario y universitarias de los municipios de Marmato, Aranzazu, Pensilvania, Marulanda, Manizales y Chinchiná, Neiva y Bogotá, queriendo encontrar en ellos las respuestas que la educación le debe ?le debemos-, a la comunidad.A diario nos percatamos de fenómenos naturales nefastos, productos de la destrucción-contaminación del medio ambiente, tala indiscriminada de bosques, fabricas de tóxicos, todo esto se puede reducir a tres premisas, insatisfacción social, sobrepoblación humana y desorden en la psiquis del hombre. El docente de hoy ?quizás el de todos los tiempos-, no sólo debe enseñar un área del conocimiento en particular. Debe estar en una mirada a las realidades sociales. Las maneras de abordar la autoridad, la ética, la estética, el respeto, el conocimiento, el discurso político o económico deben ser preocupaciones y horizontes del quehacer docente.Tampoco olvidemos que en las mazmorras, cuidando catatumbas o campos de concentración han florecido redentores que han hecho más por la humanidad que las mismas comunidades académicas que se supieron intoxicar con exceso de información, pero con carencia de sentido socialAsí es que desde estos docentes del Eje Cafetero en Colombia se dan unas miradas a su praxis didáctica, pero también se encuentran paisajes por dibujar, historias por escribir, y mundos por diseñar que no necesariamente son apocalípticos, en sus relatos quedan unos vientos de esperanza que como pos Sodoma y Gomorra, Diluvio o Torre de Babel permite la reconfiguración de los grupos sociales. Tampoco podemos negar que muchos docentes son el fruto de un trabajo arduo y largo que han marcado un hito, dejando huella y satisfacción a todos los que los rodean. Algunos son científicos, investigadores, amantes de la sabiduría y plenos de vitalidad para proseguir con su labor que no siempre es recompensada. Sabido es que el mejor profesional es precursor de su éxito, diseñador de su destino ¿quién hubiese sido Sócrates sin platón y Aristóteles?, no sabemos, pero es probable que no estarían en el sitial que hoy se les ubica. El mejor docente es aquel que se convierte en acontecimiento, supera la anécdota para sembrar un mundo de posibilidades y no un cosmos de limitaciones.

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