DACTILOSCOPIA ¿CERTEZA O INCERTIDUMBRE?

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PROLOGO El uso de la huella dactilar, máxime de la lofoscopia, desde el final del siglo XIX con Herschel, Faulds, Vucetich, y más a menudo a lo largo del siglo XX con otras grandes figuras de esta área, hasta ahora se ha mantenido aproximadamente de la misma manera. Apellidada de ciencia aplicada, ha sido una valiosa ayuda en los foros de la identificación, ya sea civil o penal. Es la única disciplina de la Criminalística que afirma categóricamente sus resultados, es decir, ?quien es quien? o quien ha producido una determinada traza, en contraste con las restantes que en sus conclusiones utilizan la probabilística. Sin embargo, a pesar del método de identificación lofoscópica ha variado muy poco en términos de análisis, comparación, evaluación y validación de un rastro, lo que permite a cualquier otro par (peer) en los antípodas llegar a la misma conclusión, es cierto que los soportes tecnológicos han dado un nuevo arriendo de vida, es decir, por una parte, permite hoy que en unos pocos minutos se obtenga una identificación en el sistema AFIS, lo que antes no acontecía, porque se perdían varios días y, a veces semanas para obtener una identificación, esto dependiendo, por supuesto, del número de fichas decadactilares archivadas en cada estado. Por otra parte, la adopción de reactivos químicos, sólidos, líquidos o gaseosos, o de quimioluminiscencia o bioluminescentes, entre otros combinados con una muy avanzada fotografía digital componente también que ha aumentado la eficiencia en la revelación y recogida de los rastros lofoscópicos. También hubo un notable avance en la embriología, lo que permitió examinar con mayor profundidad (más detalle) la edad, la formación y la desaparición de las crestas dermopapilares y las imágenes creadas por ellas mismas. No se puede dejar de señalar que la labor forense en lofoscopia en la recogida de huellas es a menudo la única prueba de un delito. Por lo tanto, compete al lofoscopista, estudiar y actualizarse permanente sobre las nuevas técnicas, tener una mirada amplia y profunda del lugar del delito, porque puede ser el que haga la recogida de un rastro que absuelva o condene a una persona. La facultad de determinar el autor de un delito o inocente, siempre será acompañada por una ética inquebrantable y un profesionalismo, pues el camino para revelar, recoger, acondicionar, transportar, analizar y validar el rastro lofoscópico como prueba tendrá, que estar siempre en consonancia con los principios generales del derecho y con los derechos, libertades y garantías personales. De ahí la nobleza de esta ciencia, que por diversas razones, es de alguna manera preferida que el ADN, siendo cierto y curioso que la denominación anglosajonica de ADN es ?DAN fingerprints?? Hechas estas breves observaciones, debo señalar el enorme privilegio y el honor que es para mí la invitación del autor y amigo, Samuel Alfonso Delgado Caballero, para hacer un breve comentario a este trabajo. Así pues, y con toda justicia, me cabe referir que esta es una obra excelente por su actualidad, estructura y detalles acerca de esta noble ciencia de la lofoscopia. La interminable cadena de conocimientos será, sin duda, más rica para el lector de este libro. Deseo los más grandes sucesos para esta edición, con los auspicios de un éxito no sólo en Colombia, si no para todos los países de América Latina y de idioma español y portugués, y que los profesionales y estudiosos anglosajonicos de esta maravillosa actividad tengan en breve una edición impresa en su idioma. Lyon, 09 diciembre 2008. ANTONIO FARELOPerito de LofoscopiaOIPC - INTERPOL

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