LAS AVENTURAS DE LAURITA Y VALENTINA (y dos cuentos más)

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Como ya es sabido, Valentina yLaurita eran dos gemelas de nueve años que gustaban mucho del paseo por elbosque. Correteaban, saltaban, recogían flores, las deshojaban, imitaban eltrinar de los pájaros y, a veces, se subían a los árboles si no eran muy altos.Lo que no sabían ellas era que con ello las flores morían, los pájaros se veíanburlados y los árboles sufrían sintiendo que podían caerse. Sí, porque losárboles sienten y padecen, aunque los humanos no nos lo podemos ni imaginar. Undía, en unas de sus correrías, cuando hacía viento y cerraban los ojos paraevitar lo importuno de su acción, cayeron en una cueva. Y sintieron caer enblando a pesar de que perdieron la noción del tiempo de caída porque se leshizo eterno. La cueva estaba llena de espejos y galerías, de tal forma queparecía un laberinto; un laberinto, pero sin ninguna geometría, de formacaótica, como trabaja la naturaleza cuando no la desvirtúa la mano del hombre.Notaron ambas que cada galería por la que se internaban olía a perfumes quenunca habían olido; también, que en los recovecos de las galerías habían innumerablesanillos, collares, pulseras y piedras preciosas de tales colores, brillos ytransparencias que nunca habían visto. Todo les resultaba como en un sueño. Sinembargo, cuando fueron a coger alguna piedra preciosa, algún collar, no notabanel tacto y eso las asustó. Pero hubo una excepción, porque Valentina tomó unanillo que fulguraba en extremo, se lo colocó en su dedo corazón y lo sintiópesado. Y así pasaron el día, trotando, probándose y vuelta a quitar todos losanillos, collares, pulseras y piedras preciosas que encontraban a su paso,hasta que, agotadas, se quedaron dormidas. Yentonces… se despertó Laurita. Sí, todo había sido un sueño, pero cuando se ibaa dar la vuelta para agarrar de nuevo el sueño miró a la cama de su hermana;vio que la colgaba el brazo derecho y, a continuación, el corazón le dio unvuelco porque vio también que del dedo también corazón de su hermana estabaanudado un… anillo: era el mismo anillo que el del sueño. No podía creerlo.Despertó a su hermana y le dijo:

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