MAX POWER INVESTIGADOR PRIVADO (memorias de un hombre lobo)

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Os presento mi última novela: Max Powerinvestigador privado (Memorias de un hombre lobo) Esta obra nos transporta almundo de la esquizofrenia paranoide de la mano de sus protagonistasprincipales, un detective privado y un sanguinario asesino en serie que padecenla misma enfermedad psiquiátrica: licantropía clínica o síndrome del hombrelobo. Capitulo veinteMis impresiones sobre Max Power (De las memorias de Marie Duward)Hace poco más de seis meses que mi marido fue asesinado por ese hijo de perra del merodeador, y aunque reconozco que le añoro, no puedo evitar sentir una irresistible atracción por el hombre a quien contraté para que investigase sobre su muerte. Traté de seducirle en un par de ocasiones, pero él se asustó ante mi descaro y prefirió dejarlo pasar. Las mujer sabe bien cuando le gusta a un hombre, y puedo decir sin temor a equivocarme que Max estaba loco por mi desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Tal vez esté mal decirlo, pero yo también sentí algo especial cuando le conocí. Mi esposo llevaba muerto muy poco tiempo, razón por la cual me costó decidirme, pero cuando lo hice fui a por todas. Aquel día en mi apartamento ocurrió por fin lo que tanto tiempo llevaba deseando. Amé a ese hombre con la misma desesperación que un naufrago se agarra a la tabla que le está salvando de morir ahogado. Cuando puso sus manos sobre mis pechos ya no aguanté mas, le bajé los pantalones y cogí su duro miembro entre mis manos, sintiendo como palpitaba entre mis dedos mientras Max gemía de placer. Yo notaba los muslos húmedos y cálidos, sintiendo cómo la excitación crecía por momentos. Y ya no esperé mas. Metí su pene en mi boca y comencé a hacerle una felacion, rítmicamente, si prisa. Él se movía y gemía al compás de mi cara con los ojos cerrados, sujetando mi cabeza suavemente. De pronto empezó a mover las caderas mas deprisa, indicándome asi la proximidad del orgasmo. Yo también me moví mas deprisa, y cuando noté que ya estaba a punto de descargar saqué su miembro de mi boca y lo coloqué sobre mis senos, dejando que el pegajoso y caliente liquido se derramase sobre mi piel como una marea blanca que me excitó mucho mas de lo que nunca pude haber imaginado.

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