A quién pueda interesar o Como presionar sin ejercer presión

Comprar Libro en papel por 11€ Comprar eBook en PDF por 3€

SinopsisHe querido narrar y desgranar una serie de temas, desituaciones, de hechos y de circunstancias de la actualidad, en los que sinduda, me habré extralimitado en algunos conceptos, o expresiones, por lo quepido disculpas, ya que no ha sido, ni es mi intención la de ofender. Quizás haya sido, másuna necesidad de desahogo por una actitud un tanto desesperada, ante estasituación actual de grave crisis y sus consecuencias, en las que sentimos comopoco a poco nos vemos sometidos, impotentes y atenazados, dejándonosprácticamente sin margen de maniobra, nisiquiera para poder resistir o aguantarun hipotético período de duración de“corto plazo”, mientras pasara el efecto de la crisis, cuando percibimos contristeza y una cierta angustia, que esta crisis es más profunda de lo queparece y que el período en el que remita, no va a ser a corto plazo. Lo que me ha motivado a escribir condesesperanza, pero con la decisión de que algo tenemos que hacer y el tiempocorre en contra nuestra.En algunas de mis reflexiones veo un gran contrasentido en laconstatación de que los políticos, los líderes de los partidos y el Gobierno deturno, que en general nos gobiernan, omejor dicho, nos “tutelan”, realmente dependende nosotros, es decir de la sociedad, pues están ahí por la “voluntadpopular”, que en base a un sistema democrático y por votación libre, loselegimos para que gobiernen y no para que hagan lo que les dé la gana. Y elgran contrasentido, es que siempre que votamos, se invierten las cosas ypasamos a ser dependientes de ellos sin remisión y sin derecho ni siquiera al “pataleo”.Autor: Carlos Espadas Albiol.Nací en Madrid, el 12 de Julio de I950, mi familia humilde,mi papá de Lário (León), fue empleado deRenfe en La Estación del Norte en Príncipe Pío y mi mamá Madrileña, se dedicótoda su vida a criarnos, educarnos y cuidarnos, o sea lo que antes se denominaba,dedicada a “sus labores”, de lo cual siempre se sintió orgullosa al igual quenosotros de ella, sus hijos; Yajaira, la menor, Rosa Mari, la del medio y yo,el mayor.Después nos convertimos en emigrantes, cuando papá y mamádecidieron buscar una vida mejor, emigrando a Venezuela, en donde fuimosacogidos y apreciados, queridos y respetados y en donde hemos vivido ytrabajado casi toda la vida. Ahora, de vuelta a la “madre patria”, hemos tenidoque regresar, dejándolo todo allá, huyendo de la tiranía de un reyezuelo, que ha sembrado la peor semillaque se pueda sembrar, en los corazones del noble pueblo venezolano, como lo esla semilla del odio, que ahora existe. Esa semilla ha echado raíces en losvenezolanos, los divide y los enfrenta y eso antes no existía.En casa, estamos todos en el paro a excepción de Elizabeth,mi mujer, que gracias a Vicente y Rosaura, nuestros amigos del alma, le handado trabajo con la limpieza de portales y escaleras de edificios y mi hijomayor Litos, y yo salimos y vamos conella para ayudarla. Gracias a ellos (nuestros amigos), estamos comiendo y pudiendo pagar elalquiler.Elízabeth y yo somos padres de tres hijos; Carlos (Litos), elmayor, Graciela (Gracy) y Alejandro (Ale) el menor, los tres nacieron enVenezuela y también somos abuelos de Arturo, el hijo de nuestra hija Graciela,un madrileñito de 6 años que nos tiene con “la empalizada en el suelo…”como sesuele decir por allá, por los llanos Venezolanos, cuando alguien te tieneconquistado. También tenemos con nosotros a la Abuela Dolores, (mi suegra), laencargada de regañar a todos en casa, pero un “pan mojado en leche” también contodos.

Quiero publicar un libro Ver más libros