Sin Secretos / Poemas y testimonios

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Escribir unaautobiograf√≠a recurriendo a la poes√≠a y al testimonio, que registreespecialmente la afectividad ante la vida cotidiana y el acontecer hist√≥rico, puede ser una tarea dura ycomplicada. Hay que estar dispuesto a pagar por ello un alto precio y no todosqueremos o estamos en condiciones de asumirlo. Mariano Salazar se ha atrevido. El autor del libro que tiene en susmanos pertenece a la generaci√≥n de estudiantes dela UNAN de los a√Īos 70 y a la de profesionales de lamedicina de la d√©cada del 80 que se implicaron en la lucha porla transformaci√≥n de Nicaragua en una sociedad justa,democr√°tica e independiente para decidir sudestino como naci√≥n. Varios miembros de su generaci√≥n tambi√©n han contribuido a la bibliograf√≠a hist√≥rica nacional con valiosos y conocidostestimonios sobre su participaci√≥n en la lucha pol√≠tica y mi-litar paraderrocar a la dinast√≠a de los Somoza, sinembargo, hasta donde yo conozco, ninguno ha puesto tanto √©nfasis en la dimensi√≥n afectiva de su experiencia hist√≥rica como el que se percibe en estacolecci√≥n de poemas y testimonios de Mariano,titulados Sin secretos, que bien pueden leerse como una breveautobiograf√≠a, construida desde la perspectiva de lasemociones y los sentimientos. Como he dicho, este arte me parece muydif√≠cil porque nuestra cultura contin√ļa privilegiado la descripci√≥n y explicaci√≥n racional de la vida de losactores sociales en su contexto hist√≥rico, desenfocando la dimensi√≥n de sus emociones y sentimientos[1], a pesar de las advertencias de algunosautores, como el prestigioso neur√≥logo portugu√©s Antonio Damasio (Yel cerebro cre√≥ al hombre): “El comportamiento, la mente, ya seaconsciente o no, y el cerebro que los genera, se niegan a entregar sus secretossi la emoci√≥n —y los numerosos fen√≥menos que se ocultandetr√°s de esa palabra— no es tenida en cuenta y tratada como se merece”[2]. Adem√°s, la ra√≠z patriarcal de nuestra cultura, que hapautado la expresi√≥n de los sentimientos seg√ļn el g√©nero de las personas (por ejemplo, a lasmujeres especialmente se les permite expresar amor y duelo, loque est√° mal visto en losvarones; a los hombres especialmente se les autoriza la expresi√≥n de ira y osad√≠a, lo que se limita entre las mujeres),suele producir tambi√©n sesgos notables enlas narraciones testimoniales de ellos y ellas sobre el acontecer hist√≥rico. Por otra parte, la brevedad de esta autobiograf√≠a sentimental de Mariano Salazar y lasescasas re-ferencias sociopol√≠ticas a suscircunstancias hist√≥ricas bien podr√≠an ser esgrimidas como objeciones paraquienes se interesan en el estudio del testimonio como g√©nero historiogr√°fico y/o literario. No obstante, unaspalabras del mismo Mariano dirigidas a su hijo menor y unos versos dedicados asu mujer me han recordado a Charles Wright Mills (La imaginaci√≥n sociol√≥gica) y a su concepci√≥n de la vida del individuo como un punto diminutode la intersecci√≥n entre la biografía y la historia dentro de la sociedad. Es decir, en una historia de vidapodemos descubrir algunos rasgos generales de una generaci√≥n (incluyendo sus proyectos ut√≥picos), de una categor√≠a social o de unasociedad; asimismo, en una autobiograf√≠a, por breve que sea, podemos encontrarlas huellas que ha dejado la sociedad y la √©poca a la pertenece una persona, me-dantelos m√ļltiples procesos de socializaci√≥n a los que fue sometido. El inter√©ssociocultural que tiene la autobiograf√≠a deuna persona, por lo tanto, es independiente de larelevancia p√ļblica desus roles sociales y del n√ļmerode p√°ginas de surelato. Justamente, Mariano Salazar, con la modestia que le ha caracterizadodurante nuestros 40 a√Īosde amistad, siempre ha sido muy consciente de las dimensiones de ese puntodiminuto que todos representamos en la historia del universo, de la vida yla sociedad. Resulta,pues, muy interesante asomarse al relato de la vida cotidiana, profesional y dela experiencia hist√≥rica de MarianoSalazar, desde el punto de vista de las emociones y sentimientos (registradascon la paciencia propia del m√©dico que abre un expediente a cada uno desus pacientes), pues sin ellas, dice William James, lo que queda es un estadode percepci√≥n intelectual,fr√≠o y neutro. Tengo para m√≠que esta perspectivaafectiva no puede considerarse intimista, en sentido estricto, porquemuchas emociones y sentimientos parten de est√≠mulos externos, del entorno naturaly sociocultural del sujeto (aunque algunas emociones tengan su origen en est√≠mulos internos), y tras su procesamientopsicof√≠sico, racional y cultural, se conviertenen pautas para la acci√≥n que recaennuevamente el entorno o en el propio sujeto.He dichoantes que los sentimiento se construyen intelectual y culturalmente sobre lasemociones para bajarles el tono y darles continuidad y homogeneidad, por lotanto, contribuyen a la formaci√≥n de la personalidad(valores: ser una persona de buenos sentimientos) y a la visi√≥n del mundo (utop√≠as: desear lo mejor para los dem√°s). En el √ļltimo texto de esta obra de MarianoSalazar se puede encontrar una s√≠ntesis de los sentimientos que ha decantado en su vida, hasta elmomento: — “La vida me lleva de la mano al terceracto. Los sesenta a la vuelta de esa curva de Abril y…la verdad, como sinada. Hermosa esta existencia. Tan m√≠a, tan elegida. Desde esta lontananza oteoel ho-rizonte y mi coraz√≥n est√° tranquilo. Desfilan ante mis ojos tanhermosos momentos. Tantos. Pe√≥n oficioso de esta batalla por los pobres,por la familia y por m√≠ mismo. Cuando estuve del lado del bien…de nada me arrepiento.Un nuevo adi√≥s a los amigos tan queridos que con tanta nobleza detantas ma-neras cantaron en coro ¬ę¬°Qu

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