Privilegios y Honores de la Ciudad de Sagunto

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Las guerras, losconflictos y los desordenes sociales que a lo largo de los tiempos ha sidonuestra Ciudad escenario, han propiciado la quema y desaparición de losarchivos, tanto los civiles como los religiosos. El archivo municipaldesapareció, como nos cuenta Antonio Chabret en la introducción de su libro ‘Nomenclatorde las calles, plazas y puertas antiguas y modernas de la Ciudad deSagunto' (Valencia, 1901), en 1873 a consecuencia de la terceraguerra carlista:“Sin vacilación puedes creerme, lector carisimo, que esteopúsculo que tengo el gusto de recomendar á tu indulgencia, hubiera sido hartosencilla de reunir los materiales de que está formado, si el Archivo municipalde Sagunto, rico depósito de las glorias de la ciudad insigne, no hubieraperecido abrasado por la tea incendiaria de los secuaces del carlismo en 21 deDiciembre de 1873. Allí desaparecieron para siempre los libros de Consells,inapreciable repertorio de todo lo que se deliberaba en lo que ahora llamamosAyuntamiento; los Aveinaments, que como indica el nombre, contenían el alta ybaja de los vecinos en la entonces villa de Murviedro; privilegios, autos,apocas, cabreves y otros muchos documentos que me hubieran proporcionadocontingente no menguado de noticias utilísimas para la confección de estelibro.Solo, amedrantado, por el continuo silvar de las balas delCastillo, el que esto escribe, pudo salvar en aquellos días de luto, preciosasreliquias del venerado depósito, que abandonadas aquí y allá por quien ignorabael valor de aquellos monumentos, ma han servido en gran manera durante el cursode mis investigaciones pátrias”.Poco más de sesentaaños más tarde, en agosto de 1936, el archivo parroquial de la iglesia de SantaMaría era pasto de las llamas en la plaza Mayor. En aquel archivo secustodiaban importantes documentos de los que se valió el cronista Chabret parala elaboración de sus publicaciones. En la ‘Introducción’ de su mencionadolibro, apunta:“No fueron, sin embargo, tan numerosos que por si sólosbastaran á dar cima al fin deseado, y tuve necesidad de recurrir á nuevasfuentes, que aunque no tan copiosas ni fáciles de utilizar, de todas suertescontribuyeron á esclarecer muchas dudas y á cimentar sobre base sólida otrosconocimientos adquiridos de antemano. Tales fueron los protocolos notarialescustodiados en el archivo parroquial de Santa María, copioso arsenal de noticiashistóricas varias que se remontan al siglo XV y bajan al XVIII, en las cuálesla constancia y la paciencia encuentran á veces más de lo que el deseo buscaba,y otros, por el contrario, sólo logran descorrer un poco el velo al punto quese pretende ilustrar, y sirven de acicate para no dejar de la mano la pesada éindigesta lectura, hasta que ahondando más y más la labor pacientísima, surgela luz que ilumina todo el campo de nuestra investigación”.Con ladesaparición de los archivos desapareció la memoria histórica, la memoria denuestros antepasados, el devenir de nuestras gentes y nuestro territorio. A lahoguera fueron a parar los libros y legajos del Ayuntamiento. Desaparecieronpara siempre los libros del ‘Mustafa’, la carta pobla, de las cuentas de laBahilía de Morvedre, visitas reales y como no, los libros de protocolo,privilegios y honores de Sagunto.Por suerteAntonio Chabret mantuvo en su poder valiosos documentos que dio a conocer ensus publicaciones (“Sagunto, su historia y sus monumentos”, Barcelona, 1888),aunque por desgracia estos documentos se dan por perdidos o desaparecidos. Esdecir, no se sabe con certeza nada acerca de su paradero. Chabret deja muyclaro, en los pies de página, que los documentos del archivo municipalestudiados se conservan en su poder.

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