Adiós Al Viejo Hombre

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El hombreactual se ve comprometido por la estructura social que limita una nación, puntoen el cual sus pensamientos y actitudes giran en relación a lo que sus ojospueden apreciar, por lo tanto el pecado es su estilo de vida, ya que secompromete en satisfacer necesidades carnales en vez de buscar el crecimientoespiritual que le permita consolidar la paz que tanto anhela percibir, puesesta vida llena de lujuria y pasión desenfrenada, sólo comprometen la integridady la rectitud del individuo, no obstante aun así este medio es aprovechado parala aceptación del entorno que lo rodea. El hombrepecador, más que un pensamiento dónde cualquier individuo pueda intuir que loserrores es una realidad de la vida, actualmente se ha tomado con ligereza y conuna aceptación plena, ya que ofrece el único motivo de satisfacción personal almomento de buscar y alcanzar las metas que han sido considerada de importantevalor para el desarrollo propio, por ende la influencia y el propio consentimiento,han hecho que lo malo lo considere bueno a su criterio, no obstante el amargosabor que deja el cometer tan aberrantes errores es una realidad que nadie puedeescapar, pues a simple vista el pecado puede ser tomado como beneficioso sinembargo su consecuencia dicen todo lo contrario. El hombreviciado, es una realidad que no escapa de la sociedad actual, debido a lasinfluencias y corrientes culturales en que el mundo envuelve a la humanidad,para tratar al menos de aparentar la necesidad de un desarrollo que permita uncrecimiento global, cuando en verdad solamente busca que el individuo se introduzcaconstantemente en las alternativas y recursos qué esta ofrece para poderobtener lo que tanto anhela, vale acotar que la liberación se ha tornado enlibertinaje pues la codicia, la mentira, la avaricia, el odio, el rencor, la envidia,la estafa, el adulterio, la fornicación, y los diversos placeres en que puedaenredarse el individuo para obtener su satisfacción, es lo único que la actualsociedad demuestra tangiblemente hacia aquellos que quieran pertenecer alrégimen social que limita el entorno que rodea al hombre en la actualidad. He aquí que elhombre pecador o viciado, es una realidad qué necesita ser abolida, pues denada aprovecha, los pensamientos y actitudes qué en vez de construir se destinanes a destruir, no tan solo al entorno que rodea al individuo ya sea en elámbito familiar, social, laboral, entre otros sino que incluso la destruccióncomienza por él mismo, pues el pecado lamentablemente tiene consecuencias quedeben ser asumidas responsablemente por el coautor que consciente einconscientemente se destinó en realizar, por ende el mantener un entendimientopleno de la verdad es el único camino que permitirá la redención y el cambiodel viejo hombre. El sacrificioinmerecido que optó nuestro amado Jesucristo, es la verdad que permitirá alhombre pecador cambiar sus sendas, tomando la oportunidad que le fue dada y asírenovar su ser interior como exterior, para que goce plenamente de la libertadotorgada y no viva en la opresión que el mundo ofrece en virtud a las obras delos demonios, tomando así de su mano la gracia y el amor qué ofrece nuestroPadre Celestial, nuestro amado Jesús y nuestro amado Espíritu Santo, parapermitir el cambio radical y rotundo del pecado a la santidad, pues son susfuerzas la que hacen capaz esta realidad y de forma instantánea, por ello todoaquel que busca encuentra, lo que deja en claro que el que acepta reconocer suserrores y busca la ayuda divina para hacer realidad el cambio, lo conseguirá. El adiós al viejohombre, es la verdad que conseguirá toda persona que busque la redención,permitiéndole encontrarse con su "Yo", no el arrogante ni elengreído, sino que en cambio, se entienda con plenitud el amor que ya hace enel interior del ser y que necesita ser manifestado con el objetivo de protegera los seres qué se ama, pero sobre todo para fundamentar las bases que nuncadebieron derrumbarse y de esta manera solidificar el nuevo hombre íntegro yrecto en su decisión, donde no tan sólo busque la edificación de sus semejantessino también cómo de sí mismo.

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