Teísmo animal y otras desviaciones

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TE?SMO ANIMAL Y OTRAS DESVIACIONES: LECTURA porAlejandro Rojas Teísmo animal y otras desviaciones es el poemario que continúa la carrera literariadel joven Alejandro Abracxas. El poema inicial de esta obra es “Aullido detiburón” una pieza churrigueresca quefuera finalista en el concurso de poesía “La ciudad y yo” de la editorialTaciturno, de la ciudad de Guadalajara; y que fuera publicado en el cuadernilloconmemorativo del concurso que reprodujera la editorial en 2014, junto a poemasde ?ngel Ortuño, Aleqs Garrigóz, Sihara Nuño y otros. “Aullido de tiburón” apareceríatambién en el número 4 de la revista cultural Anomalía, el mismo año pasado.Ya desde este poema inicial advierten los juegos de la palabra signados porel capricho y la extravagancia.Su aproximación a lacorriente barroca, como el Barroco mismo, es una escritura para el vacío, y enúltima instancia para la muerte: el lirismo juvenil se mueve o congela en laconciencia del absurdo, el dolor y el mundo contemplado, desde la sátira y elescarnio, como un clásico “valle de lágrimas”: “Bendito sea el infierno quetraigo dentro y vociferador sea el vacío con el que empalmo el alma de misoyentes en su propio circulo.” Yes que ante todo, “mayor dicha es reír”. Su conciencia del dolor es, pues,cínica, y hace del espectáculo de la miseria humana (en la que toda tragedia dela escritura queda circunscrita) un baile de risas, una mirada sin compromiso.Y si “La poesía es el licor de las almas”, este licor emborracha de vértigo,manía y baila con la imbecilidad, como quien baila sobre una tumba, sobre uncúmulo de deshechos del gótico, el romanticismo popular y la cultura de masasde la posmodernidad. A veces con sesgos demusicalidad, a veces disonante y a veces ciego a toda experiencia de armonía,su estructura es amorfa en su generalidad. El papel, sin partitura, se quemaantes del espectáculo: improvisación sobre un escenario corrompido. Laapropiación de las rimas es arbitraria: allí en ese nicho cavado, se solaza elsentimiento bienhechor de los instantes poéticos personales. Es una sintaxisdel desorden. Delirio que roza la locura. Prosay poesía con una misma amalgama insoluble, insalubre. Brutalidad, frialdad delas formas como cristales irregulares, extraños a la belleza. Desfragmentación que se lleva a cabo hasta enel nivel morfológico de la palabra y juega a hacer sus propias palabras aimagen de gusto, a dividir en dos, como a una galleta de la suerte, una palabray encontrar una unión sorprendente de sentidos: “Sol y edad”. Igualmente: gustorebuscado por las palabras sonoras, difíciles, ásperas, y las aliteracionesbárbaras. Filosofía hueca para llenarse con palabras. Unpastiche de vanguardias que cultivan falta de sentido, la liberación de lasintaxis, es Teísmoanimal y otras desviaciones. En su ambiente laten, formas en desuso,súbitamente irrumpidas por palabrería de la posmodernidad vulgar, que seinventa a sí misma. Trasleer algunos párrafos donde se invoca a la idiocia, a la nulidad, pienso esesas tendencia literaria actuales que niegan la literatura, y afirman comovalor el revés de lo tradicionalmente pactado como poesía y literatura:misterio, armonía, proporción, equilibro de recipiente y contenido. Así, lasintaxis no tiene importancia: es otro signo cultural que hay que mancillar. Noimporta que el mensaje aparezca con mutilación y oscurezca su inteligibilidad,hiera la recepción, provoque náusea.Y así, en este borde deesquizofrenia: el narcicismo: no hay héroes ni modelos literarios, “¡Porque unhombre tiene que vivir lejos de los ídolos que implanta el pensamiento! Suslecturas pues, son deformaciones, que se muestran sin elocuencia, como en eltributo “Mala sangre” a Arthur Rimbaud, que es parodia y calco iconoclasta delpoema homónimo del autor. Es mejor que los moldes mueran, se apartenretorciéndose, para que resplandezca la señal de lo propio estrafalario. Que susola irrupción escupe la cara, en secreto.Es lícito hablar de comicidadcerca de esta obra. Me parece que sí, ya que como señala Bergson, la risacastiga algo de rígido, de mecánico, de desalmado, algo de excrecencia grotescaque pesa sobre la vida y parece actuar por su cuenta. Y eso, me parece, es lasustancia querida y delatada en el desarrollo de estos textos: pastiche deestética y crítica.Decía: su escritura recuerdala escritura de los esquizofrénicos: Imágenes negras, de pavor, violentas,hilarantes, innecesarias, extrañas: “No muramos no, comido por hormigas ydesmembrado hasta llegar al agujero negro.” Y engarzado en todo eso, la gema,el fulgor inasible del poema en la pequeña serie acerca de la droga “Krokodrill”: LAGRIMAL lo perdídescárnameapedazosenfabricacióncaseramamápuedeshacerme otrame dueleno tenerojosparallorar.

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