Nobleza e Hidalguía en las altas tierras de Lalín

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Pese a lo que popularmente tiende a creerse, es inexacto suponerque estos contratos fueron siempre detentados por simplescampesinos. Ya desde fines del siglo XVI se observa unacierta tendencia a que los grandes propietarios, en lugar deaforar sus tierras a humildes labriegos, lo hicieran a escribanos,miembros del clero local y sobre todo hidalgos, realidad que seconsolida en las décadas siguientes. Estos grupos sociales, enlugar de trabajar directamente las tierras aforadas, tendieron aactuar como intermediarios subarrendándolas a su vez a campesinosa cambio de sustanciosos beneficios, generalizándosede este modo la práctica de subforo, que volvía a reproducir lascaracterísticas del contrato foral inicial.Gracias a este sistema, la hidalguía campesina, adscrita ala tierra, es decir, que vive “de y en el campo”, poseedora desus tierras y detentadora de numerosos subforos, va a experimentarun considerable aumento de su poder económico,que revierte en unas mejores condiciones de vida, y tambiénen la potenciación de su actividad edílica, buscandoquizás emular el modo de vida de la alta nobleza. En unapalabra, se convierte a lo largo de la Edad Moderna en uncolectivo rentista y emergente cuya principal fuente de riquezaradica en las rentas procedentes de la tierra y que seráel principal responsable de la construcción de numerosospazos, que se convierten en su morada más representativa.Obviamente, junto a ella, la Alta Nobleza constituidapor los grandes linajes aristocráticos, como los Lemos, Andrade,Altamira, Sotomayor, etc., en muchos casos, desvinculadaya de sus casas solares y sometida a un evidente procesode castellanización, pero beneficiaria también de lasmejoras agrícolas que se experimentan en las tierras de supropiedad, ayudará al desarrollo de la arquitectura pacega,al emprender la ampliación y mejora de sus casas solares.

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