Platica manual y breve compendio de artilleria compuesta por Julio Cesar Firrufino ...

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Durante el siglo XVII, la artillería española refleja paulatinamente la decadencia del imperio, por penuria de medios y falta de organización. Además, su personal carecía de capacidad y formación para el servicio, su material estaba anticuado y las fábricas se hallaban en mal estado, como delatan las numerosas memorias e informes de la época. A pesar de que desde mediados del siglo XVI ya existían varias escuelas de artillería, son continuas las denuncias de la escasez de personal formado y de manuales sencillos y claros para la enseñanza de la disciplina, que exigía abundantes conocimientos matemáticos. A todo ello se suma que la artillería va perdiendo importancia en relación con la fortificación. En 1626, Julio César Firrufino, el primer poseedor de la cátedra de Matemáticas y Fortificación, da a la imprenta El perfecto artillero, un completo tratado de artillería, en el que el autor plasma sus experiencias teóricas y prácticas, con el fin de ayudar en la deficiente formación de los artilleros del reino. Pero una vez conseguidas todas las licencias, el Consejo de Estado prohibe su publicación y son requisados todos los ejemplares para evitar la divulgación de ciertos conocimientos que se deseaba mantener secretos. En vista de ello, ese mismo año Firrufino publica este breve compendio, que es un resumen de aquella obra. La obra contiene los principales instrumentos del artillero y la forma de usarlos de una forma práctica, y fue ampliamente utilizada como manual para las nuevas promociones de las escuelas de artillería. Hasta 1648 no podrá el autor sacar a la luz una nueva edición extensa de El perfecto artillero. La obra está ilustrada con grabados xilográficos de Francisco Enríquez. El frontispicio de la portada está flanqueado por las figuras de Arquímedes y Euclides. Firrufino dedicó la obra a Juan de Mendoza, marqués de la Hinojosa.

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