



- Pero abuela, tu lucha por la tierra y lo que tanto quieres, qué original es y como parece una ausencia estando tan presente en esta querida ladera. Y la abuela: - Mi oración y mi alimento, que es al mismo tiempo realidad profunda que plenamente llena, es decir sólo: “Pon Tú las manos, Dios mío, en lo que mi corazón espera, colma de luz mi alma y haz que llegue a buen puerto todo lo que los demás me quiebran”.
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