



Cada poeta escribe abriendo su universo a los demás, expresando su percepción de la vida, destapando su propia génesis. El poeta, quiero entender que no se hace, nace predestinado a ser lírico llegado el momento de la revelación, a contar su particular verdad como un evangelio a veces pleno de certezas, y otras de perpleja incertidumbre.
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