



He querido que la muerte acabe mis discursos como las demás cosas; querrá Dios que
tenga buena suerte. Este es el quinto tratado al Sueño del Juicio, al Alguacil
endemoniado, al Infierno y al Mundo por de dentro; no me queda ya que soñar, y si en la
visita de la muerte no despierto, no hay que aguardarme. Si te pareciere que ya es
mucho sueño, perdona algo a la modorra que padezco, y si no, guárdame el sueño, que
yo seré sietedurmiente de las postrimerías.
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