



En
las próximas décadas la robótica y la inteligencia artificial pueden alcanzar
cotas de perfeccionamiento aún no conocidas. Este nuevo escenario producirá
situaciones de interacción entre hombres y máquinas que deberán ser evaluadas
en su plano psicológico y emocional.
Es
posible que a algunos lectores la relación afectiva entre hombre y máquina
pueda parecerles una hipótesis carente de argumentos y fruto de la imaginación
“adolescente” propia del género de ficción, pero la ciencia cognitiva debe ser
consciente de que en las próximas décadas este campo podría escapar de la
novela de ficción para pasar a convertirse en un hecho social. A medida que la
tecnología vaya acercando las cualidades de las máquinas a las de seres vivos
reales a través de la inteligencia artificial
(emulación de conducta y emociones) y de la ingeniería (emulación mecánica),
psique y soma podrían finalmente fundirse en un único ente (máquina)
susceptible de ser "amado" por el hombre.
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