"Todavía puedo escuchar el estallido de esa arma 45 mm, que destruyó mi parietal isquierdo y se alojó en mi cerebro; la bala me atravesó el cráneo perpendicularmente y me quemó todas las neuronas de ese costado...me hizo un agujero de aproximadamente cuatro centímetros".
¿Por qué Pablo puede explicar lo que sufrió, considerar el riesgo que corrió y, a pesar de todo esa familia pudo decirle al que gatilló: "La herida mortal que Jesús sufrió en la cruz, esa herida que disipó todo mal, permite a mi alma la dicha de poder perdonar y amar"?
Es difícil de entender, pero podemos comprenderlo cuando nos damos cuenta que el hombre de fe ve fulgurar la luz de Dios aún en la noche más oscura.
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