




Me llamo... bueno, mi nombre no tiene importancia.
Soy profesor de Historia en un viejo instituto madrileño y me hallo próximo a
la jubilación. No doy más datos porque mi biografía no tiene importancia, pero
sí poseo un diario que apenas comprende 2 semanas de la vida de su autor y que
un día me dio un seco camarero del Café Comercial, al que no he vuelto a ver.
En el se cuenta una historia tan extraña, tan fantástica, que se diría que es
inventada si no fuera porque yo conocí a su autor y protagonista, y puedo
garantizar su veracidad. Ambos coincidimos en unas oposiciones al Instituto.
Nunca conseguimos nuestros objetivos; él por falta de tiempo y yo por exceso de
él. He tenido el diario en mi poder durante 10 años con la vana esperanza de
encontrar a su dueño. Ahora que sale a la luz siento dar descanso a mi
conciencia. El lector entenderá porqué.
Tiene 0 producto en el Carrito de la compra