



El dinero tiene dos caras cómo la moneda, pues el mismo que te puede hacer rico, también te puede empobrecer. Siempre es el mismo, no hay otro, pero todo depende de cómo tú te plantas ante el, puede ser tu amo o tú sirviente.
Si es tu amo, tú siempre serás el perdedor, andarás detrás de el y ofrecerás tu trabajo por migajas, alguien te pondrá precio y con eso estarás conforme.
Te dirá: -"Tú vales tanto por hora o por mes" y tú te lo creerás. Te dirán que puedes sacar la lotería o ganar el bingo, y tú creerás que es posible, verás imágenes de algunas personas que ganaron algo y te sentirás feliz, pensando que algún día te puede tocar a ti. Nadie te mostrará los millones que pierden, ni los miles que se quitaron la vida por haberlo perdido todo.
Siempre creerás que la suerte no es para vos, que naciste sin estrella, cómo dicen por allí, te sentirás humillado, derrotado, y creerás que viniste a este mundo sólo para sufrir, mientras otros más afortunados difrutan y se dan todos los gustos en base al esfuerzo de los más desdichados.
Probarás suerte en una ocupación u otra, hasta convencerte que todo te sale mal, atribuirás esto a la suerte o culparás a Dios por haber nacido pobre o con escasos recursos; pero nunca se te ocurrirá que tú puedes cambiar todo lo que te pasa.
Que puedes pararte frente al dinero y decirle-"Nunca más seré tu esclavo" -"Ahora tú me servirás a mi"
Dar vuelta la página de tu vida, eso lo tienes que hacer tú mismo. Nadie más que tú, es una cuestión personal entre tú y el, tienes que romper esa relación de esclavitud que te tiene humillado.
Solo tú te tienes que hacer valer. El mismo billete te puede hacer pobre o te puede hacer rico, si tienes miedo de perder lo poco que tienes nunca tendrás más, si lo único que haces en tu vida para vivir es una changa, y tienes miedo de aumentar tu precio por miedo de perder lo poco que tienes, entonces eres un esclavo dl poco e insignificante dinero que te maneja.
Si tienes que trabajar doce horas por día para poder vivir, y apenas te queda tiempo para dormir un poco y volver al trabajo, y esto se repite de tal maneraque no te deja tiempo ni para pensar lo que quieres hacer. Entonces estás muy mal.
Tienes que hacer pié, en algún momento tienes que hacer pié, si no te irás desbarrancando hasta quedar en el piso desde donde nunca más te podrás levantar.
Una vez que tomes oxigeno entonces allí es tu oportunidad, no la dejes escapar, ponte firme contigo mismo, busca hacer algo y no aflojes jamás, nunca te sientas derrotado, no importa las circunstancias que te toquen vivir, nada te podrá derribar.
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