



En 1982, con 16 añitos, el autor llega a la convicción de que el futuro de la literatura residirá en gran medida en formatos ultracortos y en libros que generen ideas y emociones no a través de una historia, sino de breves textos independientes en apariencia, cada uno de los cuales funciona como clave de un mensaje oculto, único e intransferible para todos y cada uno de sus lectores, de entre los cuales jamás habrá dos que lean el mismo libro. Un libro orgánico, en el que cada letra es célula de un tejido de palabras que sólo tiene sentido como órgano verbal de un texto vivo. Y un libro que no es un todo continuo con planteamiento, nudo y desenlace, sino un ordenadísimo caos en el que los mensajes giran en todas direcciones, enloquecidos pero con ritmo, como escombros capturados en un torbellino o fraseos de guitarra en un riff de heavy metal. El autor bautizó a estas células narrativas con el nombre de "textículos". Y este es el primer libro que le salió de ellos.
Señoras y señores: es muy triste escribir, pero peor es llorar fue finalista del II Premio Bubok de creación literaria 2010.
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Me gusta el titulo... es inspirador para mi, ya que pienso lo mismo, hace un tiempo filosofé un poco a cerca del tema, y es que hay momentos en los que existen cosas incontables, que prefieres guardate, pero he decubierto que la mejor inspiracion llega justamente en estos momentos, las vivencias nos ayudan a saber y a experimentar, armas utiles cuando quieres ser escritor...(: Marilyn W*D*