



Todo el mundo está lleno de
secretos imposibles de revelar pero yo soy un secreto que no sabe cómo ser
revelado. Quizás sea mejor así, es posible que no pudiera soportarlo. La vida
siempre da segundas oportunidades, aunque el destino se mofe de ti robándote la
memoria. No me importa saber quién fui. No necesito respuestas: las preguntas
que habría de hacer serían sumamente peligrosas. Por eso no confío en nadie y
es el instinto el que guía mis pasos, convirtiéndome en lo más parecido a un
animal. Es imposible resistirse, el ansia de la caza es tan fuerte que fagocita
cualquier otro impulso bajo el recuerdo del sabor a sangre caliente. Como ahora,
en plena batida, lo único que necesito conocer de Baldomero Quesada es su olor.
Pronto estará muerto. Y yo saciado.
«…pensaba en cómo sería el color carmesí. Irónico, ¿no? Un asesino que
no puede disfrutar de la sangre en toda su totalidad porque ve en blanco y
negro. Como si fuera un perro.»
Cave canem
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