




Julia trabaja en un supermercado de Palma de Mallorca, cerca de Es Molinar. Un buen día se enamora de un cliente que paró en su caja. Más tarde descubre que este cliente es un "aguador" al servicio de la empresa Font-Deiá y, lo que resulta aún más asombroso, también es un grafitero integrado en la banda de los del Palacio Abandonado.
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Una relectura de esta obra después de un año de haberla escrito me lleva a pensar que el libro está bastante bien. Lástima que no haya recibido comentarios. Es una novela que tiene su peculiar toque de humor, tal vez sea lo mejor que haya escrito hasta ahora. Doy las gracias a quienes la han descargado y leído, aunque no hayan dejado ningún comentario en esta página.
Estaré muy contento si por fin os animáis a dejar vuestros comentarios... Sólo es cuestión de ponerse.