



El 18 de abril de 1988 Luis Trévelez desapareció sin dejar rastro en el curso de una expedición arqueológica en el espesor de la pluviselva yucateca. Su hermana Mari Luz, que tenía motivos para creer que seguía vivo, decidió emprender su búsqueda. En su viaje a México la acompañaron Fermín Ceballos, médico aficionado al estudio de las culturas primitivas, y Pablo Guerreiro, su ayudante. Se sumaron también a la expedición el profesor César Felices y el matrimonio Ortigosa, amantes entusiastas del arte antiguo.
Una vez en México contaron con la ayuda inestimable del guía Aureliano, y de don Arcadio Botín, famoso arqueólogo retirado. Siguiendo sus consejos, en las semanas siguientes los expedicionarios se vieron embarcados en un emocionante trayecto que les fue llevando a lugares cada vez más recónditos, hasta que alcanzaron un profundo valle, situado en un lugar misterioso, oculto y casi inaccesible. Con ello descubrieron un secreto santuario y hallaron respuestas a cuestiones que intrigan desde hace años a historiadores y estudiosos de las antiguas civilizaciones mesoamericanas.
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Amigo Josep, de nuevo te felicito porque me he visto obligado por mí mismo a leer de nuevo ésta novela, tan maravillosa, con gran misterio hasta su final... recomiendo que se leida por los lectores.Un fuerte abrazo.Narciso Casas
Estimado amigo Josep, te Felicito.... por tu buen trabajo y es un placer ..tener en mi libreria personal tu libro.Un abrazo.Narciso
Enhorabuena por el libro, y un apunte, excelente maquetacion. Imagino que ya tendrás tu ejemplar impreso. ¿Que tal quedó con tu maquetacion?