



Ésta es la historia de un tipo solitario, cercano a los 40, que pierde la cabeza por una puta de lujo. Pronto aparecerá en escena una vecina exhibicionista que le mantiene pendiente de sus movimientos; a ello contribuirá el sueño de todo voyeur: un instrumento para ver las estrellas. Pero hay más: un imposible amour fou; un anuncio de whisky con poderes taumatúrgicos; una misteriosa postal de Barbados que traerá consecuencias…
En Páginas de relax no escasean las escenas de sexo, y en casi todas hay alguien que, de un modo u otro, observa.
Casi se podría concluir que el mundo se divide entre los que miran y los que prefieren ser mirados. ¿Habrá algo de cierto en ello?
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