William John Rogers, pasajero del Titanic, el día anterior al naufragio mandó una postal a un amigo con estas palabras:
Querido amigo:
Sólo unas líneas para decirte que estoy vivo y coleando y que lo paso en grande. Es magnífico.
Afectuosamente,
WJR
Esto es todo cuanto importa. La muerte no existe, si no es como el momento en que la vida se acaba, y nada más. La vida es cuanto tenemos y de nosotros depende aprovecharla lo mejor posible.
El poemario nació como reflexión sobre las muertes acaecidas en mi entorno familiar y como protesta ante tanta ceremonia vacía.