



No es fácil aprender a descansar. Ejercicios en reposo son ejercicios descansados, pero no perezosos. Reposo es descanso corporal y espiritual. Reposar es abrir cauces de receptividad para dejarse absorber e impregnar por lo que nos trasciende. Un reposo así es lo más opuesto a la apatía, la pereza o la desgana. Se reposa, nos dicen los maestros orientales, estando alerta y a la escucha, pero sin estar agarrotado; dejándose llevar por el viento que tensa las velas, pero sin ser arrastrado a la deriva por la corriente. Se reposa, y en esto estaría de acuerdo santa Teresa, estando la persona relajada, pero no embobada; distendida, pero no aflojada; firme, pero no acartonada. Con lenguaje paradójico hablan los maestros del Zen de una "tensión distendida". Consiste en concentrar esforzadamente la atención, pero sin nerviosismos ni agitaciones.
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